"Estoy ganando esta batalla"
Sin dudas, Gustavo Eberto comenzó la lucha más dura de su vida. Una afección que se diagnosticaba como una neumonitis, lamentablemente terminó originando un cáncer testicular.
En los primeros días de febrero, el arquero correntino de Talleres de Córdoba venía de ser figura en el encuentro ante Huracán de Parque Patricios, por la cuarta programación del certamen Clausura de la Primera "B" Nacional, y se preparaba para enfrentar a Atlético Rafaela, el pasado 20 de febrero.
Pero el "1" tuvo que ser internado de urgencia en la Clínica Suizo Argentina para determinar el por qué de una dolencia, presumiblemente en los pulmones.
"Es una neumonitis, una infección en los pulmones de la que habrá que investigar su etimología. Puede ser ocasionada por hongos o quizá sea viral, pero se determinó que su recuperación se realice en Buenos Aires, porque allí tiene sus afectos", explicó, por entonces, Julio Ferreyra, el doctor del plantel.
Pero, finalmente, al arquero nacido el 30 de agosto de 1983 se le detectó un cáncer y su vida dio un giro de 180 grados.
En una charla a fondo con "La Nueva Provincia", el "Negro" explicó su pelea, habló abiertamente del estado de su salud y expresó que su misión es volver a ser el mismo de antes.
--En primer lugar, ¿cómo estás?
--Las manchas están desapareciendo y los médicos me dijeron que primero me preocupe por el tratamiento. Estoy mejor, pese a que estoy haciendo un sufrido ciclo de quimioterapia.
"Eso sí, mi curación es con vacunas y trato de evitar las internaciones. Igualmente, hay que tener en cuenta que estas enfermedades, años atrás, eran imposible de curar. Si bien el momento es difícil, soy muy creyente en mi recuperación y no tengo resentimientos.
"En cuatro meses tuve que hacer cinco ciclos de quimioterapia. Por suerte la medicación es efectiva; es lo único confiable".
--¿Cómo se originó la enfermedad? ¿Qué te dijeron?
--Sentía poca recuperación en la parte física. No superaba las exigencias que me pedían los preparadores físicos. Pasé los días más difíciles de mi vida, tuve expectoración de sangre y realmente estaba asustado.
"Se dio todo demasiado rápido. Recuerdo que era viernes por la mañana y estaba iniciando la práctica en Talleres. De repente, sufrí una descompensación en pleno entrenamiento. El cuerpo médico me hizo una revisación exhaustiva en un hospital cercano a la cancha", comentó Eberto.
"En un primer momento parecía algo sencillo. Pero los estudios detectaron manchas en varios órganos y Julio (Ferreyra) decidió trasladarme a la Clínica Suizo Argentina para estar cerca de mi familia".
--¿Lo detectaron a tiempo?
--Gracias a Dios, sí. Como positivo rescato mi juventud. Gracias a eso pude superar algunos contratiempos de un tratamiento por demás complejo que no hubiera soportado siendo más adulto. Lo malo es el sufrimiento del que está a tu lado, y las horas de quimioterapia.
--¿En algún momento temiste por tu vida?
--Mi situación era muy delicada. Tenía manchas expandidas por toda la caja toráxica, parte del pulmón y en la pelvis. Aunque el lugar más afectado terminó siendo el testículo.
--Te preguntaste: "¿por qué a mí"?
--No se me ocurrió preguntarme por qué me tocó pasar por esta situación. Tanto yo como mi familia somos gente de fe y jamás lo hicimos.
"No tengo rencor, ni bronca con la vida porque este percance lo puede sufrir cualquiera. Esta vez me tocó a mí. ¡Qué le voy a hacer! No obstante, estoy preparado para luchar y así lo voy a hacer toda mi vida. De esa forma todo se hace más sencillo para salir adelante. Es un momento que seguramente me marcará porque me ayuda a reflexionar", afirmó con voz quebrada.
"Mi recuperación es milagrosa"
--Al principio ocultaste todo, ¿tenías miedo a lo que iba a venir?
--No hablaba por temor. Estaba cegado, no quería darme cuenta de mi recuperación, no me aferraba a la droga curativa y a mi familia.
"En un primer momento, le dije a los médicos que comunicaran que sufría de una neumonitis. En realidad, intenté esquivar la verdad para que los medios de comunicación no supieran que estaba comenzando un tratamiento oncológico".
"Pese a que en algún momento lo tenía que hacer, estaba demasiado claro. Esto salió de repente, de un momento a otro. Es más, el año pasado me había hecho placas y estaba totalmente sano. Ojalá la medicina avance mucho más, principalmente por la quimioterapia; se sufre muchísimo".
En plena etapa de recuperación, Gustavo intenta hacer una vida normal. Pero su sanación depende exclusivamente de él.
--¿En qué etapa estás del tratamiento?
--En la recta final. Todos coinciden en que mi recuperación es milagrosa, superé con creces la quimioterapia y ahora es cuestión de esperar, nada más.
--¿Sos el mismo de antes?
--Totalmente. Aunque vivo las cosas de distinta manera. Muchas veces uno se preocupa por pequeñas cosas, y en realidad, no vale la pena.
"Al principio no lo aceptaba. Necesité de asistencia psicológica y, para colmo, me encerraba en mi habitación, sacaba conclusiones imposibles y lo único que pensaba era en mi familia. Eso sí, sin ellos no hubiera superado esto".
"Necesito más soldados para conseguir la victoria"
--Además de la quimioterapia, ¿qué otros elementos necesitás para salir adelante?
--De medicamentos eficientes, de mucho afecto... Me estoy dando cuenta de que la gente me quiere, me reconoce como persona y siempre recibo una palabra de aliento.
"Soy consciente de que estoy ganando esta batalla, pero necesito más soldados para conseguir la victoria definitiva".
--¿En algún momento te pusiste a pensar de tu futuro futbolístico?
--Con sinceridad, lo que menos pienso es en mi futuro deportivo. No tengo otra cosa en mi cabeza que recuperarme lo antes posible para volver a ser el de antes. Lo único que quiero es volver a la normalidad.
--¿Tenés posibilidades de recuperarte rápido y de volver a jugar?
--Las chances son concretas. Eso sí, va a pasar mucho tiempo para que pueda volver a atajar. Lo primordial es recuperarme, poder hacer una vida normal, y cuando los médicos me autoricen, volveré a la actividad. No obstante, hoy en día, el fútbol es algo meramente secundario.
La ficha de Gustavo
Nombre completo. Gustavo Daniel Eberto.
Fecha y lugar de nacimiento. 30 de agosto de 1983, en Paso de los Libres (Corrientes).
Debut en Primera. el 6 de julio de 2003; en la derrota de Boca ante Rosario Central, 7 a 2.
TemporadaEquipoPJGolesExpulsiones
2002-2003Boca Juniors1-7-
2004-2005Boca Juniors1-3-
2006Talleres1-2-
* Fue integrante del equipo argentino que se consagró en el Panamericano de 2003 y participó del combinado sub 20 que disputó el Sudamericano en ese año.
El llamado de Roa que lo conmovió
--¿Te llamó Carlos Roa, quien pasó por una situación similar?
--Es un fenómeno desde todo punto de vista. Algunos amigos me comentaron que estaba averiguando mi teléfono, pero quedó ahí. Una mañana temprano sonó mi celular y... ¿quién era?, Carlos Roa.
"Me dio palabras de aliento, me contó sus experiencias y se puso a mi disposición para cualquier cosa. Su llamado no me sorprendió, pero me conmovió su gran corazón".
--¿Por qué será que esta enfermedad, con vos, ya atacó a cuatro arqueros?
--En un principio parecía casualidad, pero con la suma de los hechos me fui dando cuenta de que los arqueros son los que más riesgo corren. Nosotros estamos más propensos a sufrir pelotazos en ese sector. Esa podría ser la principal causa.
--Entonces, ¿no es casualidad?
--No, para nada. Carlos Roa, Germán Burgos y Francisco Molina (ex golero de la selección española) pasaron por una situación parecida. En este caso no existe la casualidad.
Una voz de aliento
Carlos Angel Roa es la voz de la esperanza para Gustavo Eberto. El ex arquero de Olimpo se sobrepuso a una experiencia de igual magnitud y, esta vez, su habitual solidaridad se la ofreció a Eberto.
Por eso, "Lechuga" fue frontal y habló del tema.
--¿Hablaste con Gustavo Eberto?
--Sí. Lo sentí muy bien de ánimo. Me contó que está en la cuarta sesión de quimioterapia, que se encuentra con fuerzas y rodeado de amigos y de seres queridos.
"Por como va todo, va a salir adelante en un corto plazo, y cuando menos lo imagine va a volver a jugar".
--¿De qué otras cosas pudieron hablar?
--Cuando lo llamé, lo que menos quise fue puntualizar sobre la enfermedad. Quise darle ánimo, diciéndole que no le va a pasar nada, que de esto se sale con apoyo desde afuera, mucha fe y voluntad.
"Es difícil dejar lo que más querés. Tuvo que ser internado de urgencia. Y lo que en un principio parecía ser una infección abdominal, terminó siendo un cáncer testicular".
--¿Tu situación era más delicada?
--La diferencia con Gustavo es que a mí me dijeron que era algo fulminante. Me llegaron a sacar tres metástasis del estómago. Obviamente, mis planes de volver rápido a las canchas se vinieron abajo.
"Hice un exhaustivo tratamiento basado en aplicaciones de quimioterapia, lo que obviamente me debilitó y me dejó las defensas bajas. Pero la ansiedad de pisar otra vez un campo de juego era grande y me preparé duramente para el regreso".
--¿Se puede pensar en volver al fútbol?
--La mayoría decía: "la enfermedad lo pudo, está acabado, lo venció...". Sólo pensaba en volver a jugar. La verdad, la pasé muy mal, fue una experiencia terrible. Llegué a pesar 72 kilos, estaba muy delgado. Fue el momento más duro de mi vida.
Cristian Lema/Especial para "La Nueva Provincia"