Un "hobby" de alto vuelo
Aunque pasaron muchos años desde que construyó su primer ejemplar, "Teté" --como todos conocen a Carlos Larroude-- aún se emociona cuando recuerda los comienzos.
"Mi locura siempre fueron los aviones pero, cuando pude hacer el curso de piloto, a mi mamá no le gustó mucho. Después la vida dijo que no, pero el cariño por los aviones siempre lo tuve", contó.
Carlos recordó que, cuando estudiaba en Santa Rosa, su paseo predilecto era ir en bicicleta hasta el aeródromo para ver los aviones antiguos, esos biplanos viejos que inspiraron sus primeras creaciones.
"A veces me veían y `ligaba' algún vuelito", recordó, con la misma picardía de cuando era niño.
Según confesó, posiblemente haya heredado esa pasión de un tío que también tenía una admiración especial por los aviones y que, desde que era pequeño, lo llevaba al campo de aterrizaje de Castelar para ver la llegada de antiguos aeroplanos.
Carlos construyó su primer avión en miniatura en 1952, a poco de haberse casado con María Gaviot.
Hoy, su colección ronda los 140 ejemplares, pero además posee un importante material bibliográfico sobre el tema, que comenzó a adquirir en la década del '50.
Aunque en principio su actividad era solamente un hobby, la perseverancia y dedicación hicieron que su casa se convierta en un museo.
"Aquí encontrás desde la primera aeronave de la historia de la aviación hasta el penúltimo, el famoso avión `invisible' de los norteamericanos. Están todos clasificados según las diferentes etapas", dijo.
Pasión y precisión.
Para realizar su actividad, Carlos compra los kits que traen todos los materiales y los planos. Lo único que no respeta son los colores, porque sino quedarían todos similares (color verde camuflado, debido la utilización militar de los aviones).
Si bien la variedad que posee es muy amplia, el artista reconoció que se dedicó más a los aviones de guerra que a los de tipo comercial.
El tiempo que le demanda la confección de cada ejemplar es de aproximadamente un mes, aunque pasaron varios años en los que no hizo ninguno debido a su trabajo como maestro en diversas ciudades de la provincia.
Confesó que nunca se le ocurrió hacer un avión a escala para vender.
"Todo es una locura mía y la hago para mí. De hecho, sólo en una oportunidad realicé una exposición en Bahía Blanca", comentó.
Cada avión contiene una ficha, en la que consta el nombre del avión, la escala utilizada, sus características técnicas, la cantidad de aviones que se fabricó, la historia de cómo fue progresando el modelo y su país de origen. También se agrega como dato la referencia bibliográfica de la biblioteca de "Teté", donde se pueden encontrar más datos sobre ese avión en particular.
Quería manejarlos, ahora los fabrica a escala
Con un dejo de resignación, "Teté" contó que su sueño era ser ingeniero aeronáutico o piloto.
"Cuando llegó el momento de estudiar no seguí la carrera porque no quise aprender inglés y, hasta el día de hoy, no sé una palabra en ese idioma", confesó.
Este "capricho" determinó que sus estudios se desviaran al magisterio. Se recibió de docente. En 1946 fue nombrado y, de inmediato, trabajó dos años en Chaco.
En 1948 llegó a General San Martín, donde trabajó durante muchos años y llegó a ser director en la Escuela Nº 16.
Entre 1987 y 1991 se desempeñó como diputado de la provincia por el partido Justicialista y, por estos días, está jubilado.
Un sueño que no se frustrará.
Carlos Larroude pretende fabricar un famoso avión de bombardeo norteamericano. Sólo espera que su hijo, quien vive en Buenos Aires, pueda conseguir los elementos necesarios.
Los favoritos.
Al momento de optar por sus favoritos, "Teté" no duda en afirmar que su gusto personal se inclina hacia los aviones antiguos, que utilizaban hélices y que, en lo posible, no tengan cabina. "Esos en que los pilotos van al aire son mejores", sostiene.
Otras colecciones.
Su pasión por la colección no se limita tan sólo a los aviones, ya que cuenta con unos 180 llaveros y alrededor de 250 banderines.
Puan
Un teatro con mucha historia
Con el objetivo de ayudarse mutuamente y de no extrañar la tierra que habían dejado, un grupo de 17 españoles fundó, hace 117 años, la Sociedad Española de Socorros Mutuos.
Medio siglo después de su nacimiento, la entidad apuntó de lleno a objetivos más ligados a aspectos culturales, iniciativa que dio lugar al cine teatro de la entidad, toda una institución en Puan.
"Para construirlo, tuvimos que vender el Prado Español y lotear la esquina de las calles Irigoyen y España", recordó el actual presidente de la Sociedad Española de Socorros Mutuos, Carlos Díaz.
Aunque el terreno fue cedido por la municipalidad y la familia López Quintana, no pocos esfuerzos hizo la entidad para comprar ladrillo por ladrillo.
Una vez terminada la obra, vino la fatalidad: las butacas que se habían adquirido en Bahía Blanca se incendiaron camino a Puan. Pero otra vez la creatividad le ganó a la desazón: de inmediato, para recaudar dinero, se pensó en realizar en el lugar bailes y festivales.
La iniciativa se llevó adelante luego de que el ex comisario José Rivas consiguiera materiales para emparejar el piso, aunque también hubo que levantar el escenario. Un tiempo después, se concretó la instalación del cine-teatro.
Salvados algunos problemas de acústica, el lugar comenzó a funcionar en la década del '70. Actualmente, el Cine Teatro cuenta con 300 butacas y 200 más para colocar en forma transitoria.
Su escenario fue estrenado por el conjunto de baile español que estaba a cargo de Susana Escabuzo de Beratz y el presidente era Enrique Gabeiras.
En el año 1982 se inauguró la sala cinematográfica, con máquinas muy modernas (en ese momento, como las que tenía el cine Plaza de Bahía Blanca).
Desde hace varios años, la comisión de la Sociedad Española alquila la sala y recibe apoyo de la Academia de Baile Español y el grupo de teatro. También recibieron aportes de diferentes grupos de danza y del Coro de Puan, que lo utilizaba para sus presentaciones.
También se han realizado allí algunos espectáculos de primer nivel nacional, lo que ha permitido mantener y mejorar su estructura, además de las obras presentadas por el Grupo de Teatro de Puan.
Carmen Flores fue una de las artistas internacionales que estuvo en el Teatro Hispano Argentino. Otros de los artistas que albergó fueron Hugo Varela, Carlos Calvo, Mónica Ayos y Rodolfo Ranni, con Bingo La Comedia y Brujas, entre otras obras.
Reformas.
Con el correr de los años, las instalaciones del teatro se fueron deteriorando y, por ello, se inició su renovación.
Los trabajos incluyeron la remodelación del frente, la inclinación del suelo y el traslado de la cabina de sonido hacia el fondo, para aumentar la capacidad.
En estos días, el edificio posee camarines muy reducidos, por lo que cada vez se hace más imperiosa la necesidad de comprar los terrenos linderos a la construcción para poder agrandar los vestuarios, agregar baños, hacer depósitos, salas de herramientas y una salida hacía la calle Hipólito Irigoyen, ya que así lo exigen los espectáculos de primer nivel.
Con respecto a los camarines, los artistas requieren la necesidad de tener un buen vestuario, por lo que se agregaron espejos, luces, mostradores y pintura, y también se instaló el gas.
"De a poco fuimos cubriendo las necesidades. Mejoramos la seguridad de puertas y ventanas, pero aún necesitamos realizar muchos cambios y no contamos con los fondos suficientes", expresó Juan Carlos Riega, tesorero de la entidad.
Darregueira
Un sitio para recordar el pasado
En homenaje a la tienda que durante muchos años funcionó en la esquina céntrica de Hipólito Irigoyen y Maestro Rey, que fue un referente de la localidad y su zona de influencia, se inauguró un espacio público denominado Paseo Los Vascos.
El tradicional comercio que ocupó ese lugar funcionó por más de 60 años y cerró sus puertas definitivamente en 1978.
El deterioro normal que sufre un edificio por el paso del tiempo y por las condiciones climáticas fueron las causas de su demolición. Más tarde, la propietaria Estela Epelman cedió el terreno en comodato para que el municipio diseñara esta plazoleta.
El acto inaugural del nuevo paseo se llevó a cabo con la presencia de autoridades locales y municipales, junto a la comunidad de Darregueira que se congregó para rendir un merecido homenaje a este "retacito" de la historia local.
El corte de cintas estuvo a cargo del intendente municipal Horacio López y la directora de Obras Públicas, ingeniera María Silvia De Avila.
Con el fin de que Tienda Los Vascos permanezca en la memoria de la comunidad, también se descubrió un mural, donde se aprecia la fachada del antiguo edificio, realizada por Rosa Tcachuc de Kees, con la colaboración de la arquitecta Marisa Weinzetel.
"Esto es una muestra de que, entre todos, podemos llevar adelante este tipo de emprendimientos que recuperan nuestra historia y embellecen nuestra localidad", dijo el delegado Juan Carlos Carcedo.
Aprovechó el acto para informar que próximamente se acondicionarán terrenos de la empresa Ferro Expreso Pampeano, ubicado frente a la plazoleta, para destinar al Paseo de los Artesanos.
Después de la inauguración oficial del paseo, se desarrollaron las tradicionales actividades de la temporada estival, que incluyeron una feria artesanal regional y espectáculos artísticos.