"Hablar de una UCR de izquierda o derecha es engañoso"
BUENOS AIRES (Télam) -- El titular del radicalismo, Angel Rozas, consideró ayer que resulta una actitud engañosa hablar de una UCR "de izquierda o derecha", y responsabilizó de esa división discursiva a algunos dirigentes partidarios que quieren ocultar su falta de crédito ante la sociedad.
Aunque no los mencionó, los conceptos de Rozas parecen referidos a Leopoldo Moreau y Federico Storani, y hasta al propio Raúl Alfonsín, entre otros, que fueron derrotados en la última Convención Nacional. A ellos, Rozas les pidió un paso al costado.
En una entrevista, Rozas también alentó expectativas en el Congreso Doctrinario que tendrá lugar del jueves 28 al sábado 30 en el Hotel Panamericano, y fue claro al definir su máxima aspiración política: "Estoy convencido de que voy a ser presidente de los argentinos".
Los siguientes son los tramos principales de la entrevista con el jefe de la UCR:
--Después de la Convención nacional, ¿el radicalismo quedó dividido entre izquierda y derecha?
--Hablar de izquierda y derecha es una actitud engañosa de algunos dirigentes que quieren ocultar su falta de crédito ante la sociedad. El problema de la UCR es que buena parte de la dirigencia nacional ha perdido credibilidad social. Hoy tienen que reagruparse nuevos dirigentes que han acreditado confiabilidad y tienen que ser las caras visibles de un nuevo radicalismo. Después vendrá una etapa en la que discutiremos los matices.
--¿Insiste con que algunos dirigentes deben dar un paso al costado?
--Hay varios dirigentes que son talentosos, pero que generosamente debieran dar un paso al costado, porque la sociedad les ha puesto un sambenito. Ellos deben permitir la renovación del radicalismo porque si no hay renovación, no hay radicalismo electoralmente hablando.
--¿Se fortaleció el rol opositor de la UCR después de la Convención?
--Lo que se hizo fue ratificar la necesidad de que el radicalismo acreciente su rol opositor. Cuando yo planteo esto algunos dirigentes dicen que el radicalismo siempre fue opositor. Puede que ese haya sido el criterio de la dirigencia, pero no la percepción del pueblo, que cree que importantes dirigentes partidarios en la trastienda hablan con el gobierno. Esto le hace mucho daño al radicalismo, que necesita mandar un mensaje nítido de que es oposición hablando y en los hechos. Esto es lo que hará la nueva conducción de la Convención Nacional.
--Sin embargo, la posibilidad de alianzas electorales sigue sembrando divisiones, como en la UCR bonaerense donde algunos intendentes están enfrentados con la conducción porque quieren aliarse con Ricardo López Murphy.
--Algunos dirigentes anteponen el carro a los caballos. Quieren discutir el tema de las alianzas o el de la centroderecha y la centroizquierda. El radicalismo tiene posibilidades de recuperación, pero para eso no hay que saltear las etapas que debemos cumplir.
La primera etapa es la reconstrucción sobre la base de ganar confiabilidad en la sociedad, y eso no está cumplido. Cuando se haya robustecido el partido mediante la renovación, la segunda etapa será la de las alianzas y ahí se va a discutir la cuestión de los matices. Hablar de López Murphy o de Carrió es una discusión que hoy por hoy no tiene sentido.
--¿El Congreso Doctrinario logrará fortalecer a la UCR?
--Es una etapa trascendente en la vida del partido porque una cosa es mantener vigente las principios del radicalismo, y otra son las bases de acción política. Este Congreso va realizar un aporte extraordinario para poner a la UCR en el rol de un partido moderno que dé respuestas a las demandas de hoy.
--¿La UCR mantiene su posición de votar en contra del Presupuesto 2005 en el Parlamento?
--Esto ya está definido por la mesa de la Convención, el Comité Nacional y los dos bloque parlamentarios. En la medida que no haya una rectificación del Presupuesto, incluidas las facultades extraordinarias, el radicalismo va a votar en contra y militar con otras fuerzas políticas para hacer todas las acciones tendientes a evitar que se consume una flagrante violación a las instituciones.
El tema de los superpoderes es una degradación institucional. La Argentina tiende a ser un país normal, tiene superávit y el presidente cuenta con mayoría en las dos cámaras. ¿Para qué quiere la suma del poder público?
--¿Cuál es su futuro político?
--Estoy convencido que voy a ser presidente de los argentinos. No sé cuándo será, si en el 2007, 2011 o 2015, pero tengo la íntima convicción de que voy a lograrlo.