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Las revelaciones de un baterista "revelación"

No pocos observadores, cronistas del mundo de la música y hasta poetas se han referido en varias ocasiones a la soledad de los bateristas. Generalmente allá, en el fondo del escenario, encerrados en su laberinto de bombos, redoblantes y platillos, cediendo lucimiento al resto de la banda desde la certeza que, sin ellos, todo sonaría muy distinto, casi tirando a mal.
Las revelaciones de un baterista "revelación". El mundo. La Nueva. Bahía Blanca


 No pocos observadores, cronistas del mundo de la música y hasta poetas se han referido en varias ocasiones a la soledad de los bateristas.


 Generalmente allá, en el fondo del escenario, encerrados en su laberinto de bombos, redoblantes y platillos, cediendo lucimiento al resto de la banda desde la certeza que, sin ellos, todo sonaría muy distinto, casi tirando a mal.


 Perteneciente a esta peculiar raza de músicos, al joven bahiense Eduardo Caló, el fin de año le trajo una motivación especial, precisamente de parte de varios de sus pares más caracterizados: hace unos días, el Club de Bateristas Argentinos lo eligió entre las revelaciones del año 2003.


 La distinción le fue otorgada en el marco del Argentina Rock Drum Festival, realizado en el Centro Cultural San Martín de Buenos Aires a principios de este mes.


 "No hay en nuestro país, clubes de guitarristas o bajistas, sin embargo los bateristas somos distintos y no sólo confraternizamos bastante sino que no nos molesta compartir técnicas, recursos y otros secretos para tocar cada vez mejor", dice para comenzar a contar su experiencia.


 La entidad organizadora esta presidida por Daniel Volpini y nuclea a la gran mayoría de quienes en nuestro país se dedican a ejecutar este instrumento.


 "El día que participé yo, también tocaron Marcelo Mira, de Memphis La Blusera; y Daniel Colombres, ex baterista de Fito Páez", menciona.


 Los postulantes a ser considerados "revelación" debieron enviar una grabación donde se evaluó su nivel técnico y musical. En base a ellas, se seleccionó a 15 representantes de distintos puntos del país.


 "Fue una noche únicamente de bateristas, te daban unos pocos minutos para mostrar lo tuyo y en ese tiempo debías ser capaz de ofrecer una síntesis de lo que sabías. Por más que te daban todo, por una cuestión de adaptación personal, decidí llevar un platillo mío y los pedales. Creo que me salió todo bien", comenta.

Haciendo contactos




 Además de un colorido certificado que exhibe con orgullo, para Eduardo, el saldo más valioso de la experiencia estuvo dado por la posibilidad de entablar contactos con colegas, algunos insertados a nivel internacional.


 Esto último parece ser algo fundamental para alguien decidido --desde que terminó el secundario-- a que la batería sea su medio de vida.


 "No me imagino que pueda ser de otra forma. En 1997 empecé a tocar profesionalmente y la peleo dando clases y tocando. Cuesta un poco, pero estoy esperanzado en que algún día, todo esto dará sus frutos", dice.


 En ese sentido, aunque no descarta tener que emigrar, lo entusiasma una tendencia bastante marcada últimamente por algunos artistas que viajan a grandes centros para trabajar, pero siguen residiendo en el interior.


 "Los bateristas estamos poco menos que condenados a ser siempre acompañantes, así que mis aspiraciones pasan por llegar a ser reconocido por lo que hago. Si es con algún grupo, bien; y si la moda varía, tener la versatilidad suficiente para adaptarse a los cambios", considera.


 Haciendo honor a esta última postura, Eduardo toca actualmente en cuatro agrupaciones de estilos diversos.


 "Con Mefistófeles Prescus cultivamos una onda muy instrumental, tirando a virtuosa, para sacarse las ganas de poner todo lo que uno sabe; con Ibis, más bien nos preparamos para tocar pop en boliches; junto a la cantante Valeria Mangano hacemos pop lírico y ahora arreglamos unos conciertos navideños y, por último, estoy en un trío que hace fusión", enumera.

Personal

* Eduardo Cristián Caló nació en la Navidad de 1979. Es hijo de Silvia Aramayo y Jorge (docentes universitarios). "Los dos me apoyan en lo que hago", asegura.
* En 1993 comenzó sus estudios de batería y percusión, a órdenes de Daniel López.
* En 1995, como integrante del grupo Tempest, obtuvo el segundo puesto en los Torneos Juveniles Bonaerenses.
* Entre otros perfeccionamientos, tomó clases con Marcelo Mira, baterista de Memphis La Blusera; y el profesor Hugo Calvo, en el Conservatorio de nuestra ciudad.
* Es uno de los encargados de acompañar los emprendimientos de los alumnos del taller de canto del maestro Armando Livani en distintos géneros.
* Dicta clases particulares, participó en la grabación de 3 CD y en la edición 2002 del mítico Cavern Club Festival de Buenos Aires.