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Padres de escuelas de la UNS reclaman por el impacto de los paros: “La educación está siendo vulnerada”

Familias de alumnos denunciaron la pérdida reiterada de días de clase y exigieron una respuesta del rectorado. Elevarán un reclamo formal a las autoridades universitarias.

Fotos: Andrea Castaño - La Nueva.

Más de un centenar de padres y madres de alumnos que asisten a las escuelas dependientes de la Universidad Nacional del Sur (UNS) se reunieron esta tarde para expresar su preocupación por la interrupción de las clases y el impacto del conflicto gremial en la continuidad educativa.

Durante el encuentro, Leonardo Valente, uno de los padres de los chicos afectados que concurren al establecimiento educativo, tomó la palabra y describió la situación como “dolorosa”, a la vez que aseguró que ese malestar fue lo que impulsó a muchas familias a organizarse.

“Esto parte el corazón y por eso uno tiene que ponerse al frente de esta lucha”, afirmó, al remarcar que el reclamo no responde a una postura aislada sino a una preocupación compartida por numerosas familias.

Valente sostuvo que el conflicto afecta directamente a unos 700 alumnos que cursan el Nivel Primario, Ciclo Básico y Normal Superior del establecimiento ubicado en Zapiola y 11 de Abril.

Además, resaltó la vulnerabilidad de los estudiantes de las escuelas preuniversitarias frente a las decisiones gremiales.

“Son chicos que no tienen capacidad de defensa en estos espacios. En la universidad los estudiantes pueden votar y expresar su acuerdo o desacuerdo con las agrupaciones, pero en las escuelas medias eso no ocurre”, afirmó.

En ese sentido, planteó que las medidas de fuerza tienen un impacto desproporcionado sobre un grupo que no participa de los mecanismos de decisión institucional.

“Acá hay chicos que no tienen voz en estas definiciones y, sin embargo, son los que terminan perdiendo días de clase”, dijo.

Valente también cuestionó la magnitud del acatamiento a las medidas de fuerza en el ámbito local, al señalar que, según su percepción, no se replica de la misma manera en otras escuelas universitarias del país.

En ese punto, sugirió que la situación en la UNS presenta características particulares y habló de una “diferencia marcada” respecto de otras instituciones similares.

Otro de los ejes de su intervención estuvo vinculado al cumplimiento de la normativa laboral. Sin cuestionar el derecho a huelga, sostuvo que este debe enmarcarse dentro de reglas claras.

“Nadie está en contra del derecho a huelga, pero ese derecho no puede ejercerse sin consecuencias cuando impacta directamente en el derecho a la educación de los chicos”, aseguró.

En esa línea, sostuvo en que la aplicación de las inasistencias debería ser parte del funcionamiento normal del sistema.

“Si un docente decide adherir a una medida de fuerza consideramos que es legítimo, pero eso no puede implicar que no haya ningún tipo de descuento o consecuencia administrativa. De lo contrario, la carga termina recayendo sobre los alumnos y los contribuyentes”, argumentó.

Valente también expresó preocupación por el modo en que se toman las decisiones, al señalar que la participación en las asambleas sería reducida en relación al total del cuerpo docente.

“Muchas veces son pocos los docentes que participan en estas decisiones y aun así esas resoluciones impactan sobre toda la comunidad educativa”, subrayó.

Valente también hizo hincapié en la falta de clases y describió el impacto emocional que la situación genera en las familias.

“Lo que más nos duele es pensar que un padre o una madre empiece a considerar cambiar a su hijo de escuela por falta de clases. Eso es muy doloroso, porque estas escuelas tienen un prestigio que costó muchísimo construir”, apuntó.

Asimismo, advirtió sobre el riesgo de deterioro institucional si el conflicto se prolonga.

“Hay un esfuerzo enorme de muchas familias y estudiantes para entrar a estas escuelas. No podemos naturalizar que eso se vaya perdiendo por la falta de continuidad”, sostuvo.

Por su parte Ivana, unas de las mamás presentes en el reclamo, remarcó la necesidad de llegar a una pronta solución atento a los pocos días de clases que tuvieron sus hijos en marzo y en lo que va de abril.

"Necesitamos que se solucione y que los chicos tengan clases, que se recupere lo perdido. Son muy pocos los docentes que participan, la representatividad no está dada en esas asambleas donde deciden parar, en relación con la cantidad de docentes universitarios y preuniversitarios que hay en la universidad. Lamentablmente se terminan tomando estas medidas con un grupo muy reducido de gente y eso no está bien”, sostuvo.

Durante la reunión también se leyó un comunicado (ver aparte) conjunto de las familias, en el que se remarcó la preocupación por la pérdida de días de clase, la defensa del derecho a la educación y el pedido de intervención a las autoridades de la UNS para garantizar la continuidad pedagógica.

Las familias adelantaron que continuarán organizándose y que esperan una respuesta formal por parte de las autoridades de la UNS. En caso de no obtenerla, no descartan avanzar con nuevas medidas de visibilización del reclamo.

El comunicado

“Buenas tardes a todos. Gracias por estar acá. Sabemos que no es fácil encontrar este tiempo, pero creemos que lo que nos convoca hoy es demasiado importante como para quedarnos en casa.

"Estamos acá como madres y padres, como familias comprometidas con la educación de nuestros hijos e hijas. Nos une la preocupación, una preocupación común, ver cómo día a día se va deteriorando algo que debería ser una prioridad absoluta, que es el derecho a aprender.

"Desde ese lugar y con respeto por todos los actores que forman parte de la comunidad educativa, no estamos aquí como enemigos de los docentes. Entendemos y respetamos la legitimidad de su reclamo salarial y la necesidad de que se cumpla la ley de financiamiento universitario. Un docente bien remunerado es parte fundamental de la educación de calidad que pretendemos para nuestros hijos.

"Pero el respeto a un derecho no puede significar la aniquilación de otro. Se está afectando gravemente el derecho a la educación de los niños. Pueden perder el año atrapados en un tira y afloje que solo perjudica a todas las partes. Hoy el derecho constitucional de nuestros hijos a aprender está siendo vulnerado de manera sistemática.

"El objetivo de nuestra presencia aquí no es pedir que el docente renuncie a sus derechos laborales sino exigir que el Estado garantice el servicio educativo de manera inmediata. Es responsabilidad de las autoridades arbitrar los fondos, las soluciones y los mecanismos necesarios para que el conflicto gremial no se traduzca en días perdidos, contenidos sacrificados y vínculos pedagógicos rotos.

"Como familia, nos negamos a aceptar que la única variable de ajuste sea el futuro de nuestros hijos. También es obligación de las autoridades garantizar el cumplimiento de la normativa vigente respecto de asistencias. No estamos en contra de las medidas de fuerza, pero deben ser realizadas en un marco de completa legalidad y cumplirse los procedimientos administrativos correspondientes al tratamiento de inasistencias. Parar no es gratis para nuestros hijos.

"Por eso hoy no venimos solo a manifestar una preocupación, sino a pedir soluciones concretas. Queremos ser parte, queremos acompañar, queremos defender la educación pública, pero necesitamos que eso no implique resignar lo más básico, que nuestros hijos estén en la escuela, aprendiendo, construyendo vínculos y proyectando su futuro.

"Invitamos a toda la comunidad educativa -docentes, no docentes, directivos, autoridades y familias- a encontrar caminos que no enfrenten derechos sino que los protejan en conjunto, porque si hay algo en lo que deberíamos estar todos de acuerdo es en esto; la educación no puede detenerse ni mucho menos ser un privilegio. Muchas gracias.”