Bahía Blanca | Martes, 09 de agosto

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Darío Roth abrió las puertas del taller y aceptó un temible pero prometedor reto

Además de su hermano Claudio, el chasista del momento tendrá a cargo la atención, entre otros, del excampeón Sebastián Burgos.

Fotos: Emmanuel Briane- La Nueva.

Por Tomás Arribas / tarribas@lanueva.com
(Nota publicada en la edición impresa de hoy)

 

En las calles de boxes del Héctor Evaristo Plano se comenta que es la “Vedette” de los chasistas.

No por nada la puerta del taller recibe tantos golpes en el último tiempo...

Por cantidad y calidad de demanda, no caben dudas que Darío Roth es actualmente la tendencia en lo que a construcción de Midget respecta; oficio que descubrió y exploró conforme su hermano Claudio se criaba en la categoría regional por excelencia, allá a principios de milenio.

Estar en boca de todos, en un ambiente donde hoy sos Dios y mañana quedás en el olvido, es algo que al Pelado, como cariñosamente lo llama el Ruso en la intimidad, no le mueve la aguja en absoluto.

“Estoy un poco acostumbrado a que en el ambiente se exageren un poco las cosas. Obviamente estoy muy conforme y contento con la confianza que la gente tiene un nuestro trabajo, porque lo hacemos con mucha consciencia y pasión, pero no nos creemos nada”, nos cuenta Roth, la columna vertebral del Roth Sport.

“El Midget es un vicio para nosotros—agregó--, y poder marcar una tendencia con los autos que estamos fabricando es una satisfacción muy grande”.

—Cuando escuchás que todos hablan de tus trabajos, ¿qué te genera?

—Nunca nos dejamos llevar por el famoso qué dirán. Andar bien y que la gente venga a buscar algún consejo para el auto va a pasar siempre, y nos viene súper bien; como también pasará de gente que habrá venido y no le gustó. Pero no es algo que nos pese, pasará siempre en la historia del Midget.

La construcción masiva de máquinas ajenas al seno familiar no algo nuevo para Darío. Aunque sí lo es en tal magnitud, con 4 autos de atención completa y asesoramiento a otros 10 pilotos.

Indefectiblemente, y sin querer queriendo, tal demanda creó las bases para agregar a su actividad particular (tornería) una segunda salida laboral. Pero aclara Darío, padre del novel y rápido Ezequiel Roth, que ello no cambiará su esencia y prioridades.

“La pasión le gana al medio de vida. Muchas veces hemos resignado buenos trabajos particulares para, por haber hecho cosas de Midget que tal vez no dejaron mucho dinero. Y eso no tiene explicación, decidimos hacerlo así por la pasión que nos genera. No hace falta ser muy inteligente para darse cuenta que genera más dinero, pero así y todo muchas veces resignamos por nuestra pasión”, aclaró Darío.

Desde el debut en Dublin, allá por noviembre de 1996, Claudio Roth acumuló más de 35 victorias (el máximo ganador) y tres títulos estivales; estadística que lo coloca como uno de los más exitosos de la historia del Midget.

—¿Alguna vez pensaron todo lo logrado juntos?

—No. Nunca me puse a pensar mucho. Claudio llegó a estar con dos o tres chasistas, tratando de encontrar algo óptimo, pero siempre terminamos acá. En esas experiencias nos pasaba que nunca terminábamos de encontrarle lógica al auto, o hacía agua en algunos aspectos. Por eso siempre volvimos al taller a sacar en limpio.

“Esta es la cuarta invención de mi autoría. Me gusta mucho dibujar; primero plasmo todo lo pensado en un papel, lo dimensiono bien y ahí lo concibo. Esta fisonomía de auto es la que más tiempo tiene en una mesa de dibujo y, a su vez, creo que es lo más simple que hice. Me enfoqué en algo simple pero con buenas prestaciones”, comentó Roth, cuyas invenciones destacan, además de los autos campeones, el recordado chasis americano que logró el Nº2 en 2007/08.

Pesos pesados

Y no por kilos precisamente, sino por quienes conforman la escuadra. Dos campeones (Claudio y Sebastián Burgos), ganadores de finales y animadores de playoff (Sebastián Pérez, Roberto Calahorra y Carlos Fornerón) y jóvenes con hambre y cualidades ya evidenciadas en pista (el mismísimo Ezequiel).

El curriculum de muchos integrantes transforman el proyecto deportivo en el desafío más ambicioso y exigente para Darío en su faceta de constructor.

¿Pueden convivir tantos pesos pesados dentro de un equipo? ¿Afectará ello el desempeño de Claudio? ¿Se potenciarán corriendo juntos? Algunas de las tantas preguntas que surgen ante tamaño plantel.

“Claudio está con más ganas que nunca. No analiza ni cerca retirarse. Creo que este año, a diferencia de otros, tuvimos que hablar y evaluar mucho por el abrir las puertas del taller a más autos y nuevos pilotos, muchos de ellos rápidos y con muchas condiciones. Lejos de generarle malestar lo aceptó muy bien”, contó Darío.

“Estoy muy confiado con el auto que hacemos y estoy seguro que si un tipo que sabe acelerar y es rápido inevitablemente va a andar bien. Lo hablamos con Claudio y concordamos en que a todo aquel que venga al taller hay que darle el mejor auto posible. Él lo aceptó, y desde lo conductivo deberá darlo todo, más que nunca”, agregó.

—¿Te gustaría lograr un título con otro piloto que no sea tu hermano?

—Sí. Cualquiera de los que llegó al taller, tal vez los de más renombre, están en condiciones de llegar a la última fecha con chances. Lo hacemos con esa intención y estamos ilusionados con que eso pase. Y en lo personal me encantaría ganar un título con otro piloto. Estamos preparados y también tenemos que aprender como constructores que los triunfos también valen para todos los que manejan nuestros autos.

“Claudio cuenta con el plus de conocer los autos y la forma en que trabajamos. Está totalmente capacitado para poner a punto su auto, porque lo aprendimos juntos. Algunas veces pasó que por exceso de laburo yo no pude hacer nada en su auto, pero él fue y lo acomodó de muy buena manera”, cerró.