Poco fútbol, triste 0-0 y una promesa explosiva: “Si zafamos del descenso me hago la definitiva”
El punto que La Armonía consiguió ante Villa Mitre no le mueve el amperímetro en la tabla general del torneo superior liguista, pero Jerónimo Blanco, el central barbudo, de pelo largo y cara de malo, avisó: “Nos vamos a quedar en la A”.
Egresado del Instituto Superior en Ciencias de la Comunicación Social. Cronista de la sección Deportes de La Nueva. desde el 9 de octubre de 1995, especializado en fútbol. Entre 2002 y 2018 cubrió a Olimpo en Primera división. Trabaja en televisión y radio. Además, integró el equipo periodístico de "El Diario del Mundial", que se emitió en La Nueva Play.
Primero la lluvia, que molestó bastante entre nubarrones con amenazas de diluvio y nieve, después el sol para apaciguar un poco el frío y sobre el final un arco iris con colores brillantes que contrastó en un cien por ciento con un partido en blanco y negro.
A veces siento que necesito llegar a la poesía de Julio Cortazar o a los aforismos de José Narosky para darle a entender a usted, amiga o amigo lector, que es casi imposible hacer un análisis liviano de un cotejo grueso a la vista y pesado para digerir.
Era una tarde para amar a la pelota, pero La Armonía y Villa Mitre no hicieron ni “cucharita” y el desprestigio por el elemento más útil del juego derivó en un 0-0 que le sirvió más a uno que al otro y que en algunos párrafos más adelantes le voy a explicar.
En la etapa inicial, la Villa se mostró mejor pisado, los extremos (Fidalgo y Moya) conectaron seguido con los delanteros (Monteverde y Cardozo) y si no se puso al frente en el marcador fue por los goles increíbles que Sastre y Moya erraron en la boca del arco.
Suele suceder que en algún cotejo exista un yerro enorme, una de esas definiciones que derivan en el famoso “era más fácil hacerlo que errarlo”, pero ¡dos en un mismo tiempo!
Si la visita se ponía en ventaja palmaba a un conjunto velezano que en esa fracción fue puro “revoleo” y que no tuvo ni el más mínimo sentido común para asociar toques a corta distancia o para construir avances que partan de sociedades estables y no de pelotazos sin filtros.
“Debemos unir las líneas y jugar por abajo”, fue el mensaje, em imagino, de “Fito” Cuello, DT del dueño de casa, en el descanso.
Y ahí salió “Larmo”, más caritativo y homogéneo, apagando a un Villa Mitre gastado y vacío, que en la única que tuvo en el complemento se quedó sin regalo por no haberle puesto los zapatos y el pastito al Rey que llegó desde el banco: Gaspar Castro se fue mano a mano con Nacho Torres y el 1 local le tapó el disparo con más experiencia que intuición.
Más allá de que le faltó peso ofensivo, el albiazul activó el circuito de carburación y explotó cerca del área villamitrense. Aunque la mayoría de las veces le costó más de una vuelta llegar a la meta.
“Podrían seguir jugando hasta mañana que no iban a hacer un gol”, susurró el árbitro Julián Horticolou ((en la foto mostrando la amarilla a Juan Martín González por correr la pelota tres veces en un tiro libre), quien dio demasiadas explicaciones e interrumpió bastante seguido el juego con “pititos” que no le cambiaron la vida a nadie.
No amonestó a Marcos Barrionuevo por un agarrón grosero sobre Ramiro Fernández y si le mostró la tarjeta amarilla a Juany Acosta por un manotazo (podría haber sido roja, aunque no fue un golpe artero ni con vehemencia) sobre el mismo Fernández cuando ambos corrían a l par y el balón se estaba disputando en el otro campo.
Teniendo en cuenta el presente de cada elenco y la tabla acumulada, el tricolor cerró el arco después de recibir 10 goles en dos partidos (uno en el Apertura y otro en este Clausura) y, ahora con 20 puntos, se alejó de la zona donde los “porotos” hierven.
¿Por qué lo digo? Porque La Armonía arrancó esta fecha dos unidades por debajo de San Francisco, el único ganador del domingo, y ahora en el radar aparece Sporting, que no es el mismo “nene perdedor” del primer torneo del año.
Arde la tabla anual, porque a esta altura ya se habla más del fuego del infierno que de los ángeles del cielo.
A todo esto, en el vestuario local la esperanza se sigue alimentando de promesas impetuosas. “Si logramos permanecer en la A me hago la depilación definitiva”, declaró el barbudo y pelilargo Jerónimo Blanco.
Misión asumida y publicada. ¿Cumplirá?
La síntesis
La Armonía 0 (4-1-3-2)
I. Torres 6
T. Mendoza 5
J. Blanco 6
Carta 5
J.M. González 6
M. Gil 4
Lagos 5
R. Fernández 5
O. HERRERA 7
Malmoria 6
J. Acosta (c) 5
DT: Rodolfo Cuello
Villa Mitre 0 (4-1-3-2)
Manganaro (c) 7
Sastre 5
Zalazar (c) 6
Almirón 5
T. Díaz 6
M. Barrionuevo 5
Fidalgo 6
J.I. Acosta 6
Moya 6
Cardozo 4
Monteverde 5
DT: Horacio Schumacher
PT. No hubo goles.
ST. No hubo goles.
Cambios. 77m. F. Cuello por Lagos y A. Muzi por J. Acosta, en La Armonía; 70m. L. Ahumada (6) por J.I. Acosta y Gerk (5) por Monteverde, 79m. G. Castro por Cardozo y 86m. A. Matélica por Fidalgo, en Villa Mitre.
Amonestados. J.M. González (40m.) y A. Mendoza (84m.), en La Armonía; J.I. Acosta (32m.), M. Barrionuevo (68m.), Sastre (72m.) y Zalazar (94m.), en Villa Mitre.
Arbitro. Julián Horticolou (7).
Cancha. La Armonía (7).