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Encontraron muerto al empresario jamaiquino que iba a construir el “Disney argentino” y terminó en la indigencia

Max Higgins, de 55 años, fue hallado sin vida en la vía pública en una localidad de Merlo, al oeste del conurbano.

Foto: TN

Max Higgins, el empresario jamaiquino que saltó a la fama por anunciar la construcción de un “Disney argentino” y organizar realities con figuras del deporte, fue encontrado muerto en las últimas horas en la localidad de Libertad, partido de Merlo.

El cuerpo de Higgins, de 55 años, apareció tendido en posición fetal en la vía pública. Según los vecinos, el hombre se había instalado hacía algunas semanas en ese sitio.

Al llegar al lugar, personal del Comando de Patrullas Merlo preservó la escena para el trabajo de los peritos. Las primeras revisiones descartaron signos de violencia o intervención de terceros. Minutos después, una ambulancia confirmó el fallecimiento por causas naturales.

Sin embargo, la Unidad Funcional de Instrucción N° 3 de Morón abrió una causa caratulada como “averiguación de causales de muerte” y ordenó la autopsia para determinar con precisión las circunstancias del deceso.

La historia de Max Higgins, el empresario jamaiquino que quiso ser Walt Disney y terminó viviendo en la calle

Emile Maxim St. Patrick Higgins llegó a la Argentina en 2007 con la promesa de revolucionar el espectáculo. Se autodenominó “Rey del Entretenimiento”, contrató a Diego Maradona para un reality de fútbol y anunció que levantaría un parque temático en San Pedro con una inversión de mil millones de dólares.

Durante sus años de esplendor, Higgins se movía en autos de lujo, alquilaba limusinas y helicópteros, y tenía oficinas en Puerto Madero. Organizó eventos como el “World Football Idol”, que contó con la participación de Maradona, Sergio Goycochea Gabriel Batistuta. Prometía premios millonarios y se mostraba con una Lamborghini Diablo, que luego se supo que era prestada. Su imagen extravagante, con capa y corona, lo convirtió en un personaje mediático.

Pero detrás del show, la realidad era otra. Su esposa, la argentina Sandra Zapata, reveló que la fortuna de Higgins era ficticia y denunció episodios de violencia y antecedentes penales por estafas con cheques sin fondo en Estados Unidos e Inglaterra. El empresario terminó acusado de estafador profesional y perdió el respaldo de su entorno.

Con el paso del tiempo, Higgins quedó solo y alejado de los flashes. Pasó de los hoteles cinco estrellas de Puerto Madero a dormir en la calle, primero en Retiro y luego en Merlo, usando un maletín como almohada y pidiendo limosna para comer. Testigos lo vieron hablar solo, mezclar inglés y castellano, y prometer soluciones para la economía argentina mientras pedía ayuda para recuperar su dinero. (TN)

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