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Y un día, Huracán empezó a brillar con luz propia: una obra histórica, sublime y para siempre

Los hinchas del Globito y el bulevar fueron testigos de una tarde-noche tan inédita como inolvidable. El césped sintético, las luces, los palcos, las plateas, el show, la fiesta, la emoción… Un antes y un después en los 110 años de vida institucional.

Fotos: Emmanuel Briane-La Nueva.

“Porque nada tenemos, todo lo haremos”

La frase de Lucas Castillo, presentador y conductor del evento, quedó flotando en el ambiente y a más de uno lo cautivó, como al intendente de nuestra ciudad Federico Susbielles, quien hizo base en esa expresión para transmitir un mensaje profundo y alentador en lo que fue ayer la presentación de la obra cumbre del club Huracán de Ingeniero White.

Tres meses después de cumplir los 110 años de vida, el “Globito” tiró la casa por la ventana en una tarde-noche que explotó de color, emociones y recuerdos que no se gastarán con el paso del tiempo ni serán reemplazados por otros que lleguen como consecuencia del feliz progreso de una institución que contantemente busca crecer y trascender.

El barrio, la gente con ADN del bule y el club se unieron en un día histórico. Estaban todos, o casi todos, los que pasaron como jugadores, dirigentes o simples colaboradores y los emprendedores de ahora, lo que, de alguna manera, hicieron posible que semejante obra se transforme en realidad.

Cuando el locutor arrancó con la cuenta regresiva y se hizo la luz, por primera vez en un escenario que jamás había tenido torres de iluminación, las lágrimas de los “cangrejeros” de ley se mezclaron con el brillo de los fuegos artificiales que emergían por detrás del otro chiche que también tuvo su estreno feliz: los palcos y las plateas.

El césped sintético, con un verde esperanza intenso, fue testigo de todo lo que se vivió en un día tan mágico como maravilloso.

Dicho sea de paso, el piso del Lentini, como ya informamos en notas anteriores, donde va a jugar el equipo de Primera división, es el primer rectángulo oficial con esa superficie en el fútbol local y en la legendaria y calificada biografía de la Liga del Sur.

El camino al momento cumbre de la velada se inició con las distintas exhibiciones de las chicas y chicos de la entidad del bule (Escuelita, menores, juveniles, femenino sub 15, Reserva y Primera).

“Es un ejemplo a seguir, es un honor que Huracán inaugure su nuevo estadio bajo mi mandato en la Liga del Sur”, declaró en su discurso Fabián Diana, titular de la casa madre del fútbol bahiense.

Después fue el turno de Susbielles, quien alentó para que haya más clubes con el impulso de Huracán y, conmovido por una elocuente emoción, Hugo Carlino, presidente de la entidad, señaló: “En unos pocos meses se logró un hecho sin precedentes para nuestro club, y eso fue gracias a la iniciativa de Marcelo Osores y su familia”.

Justamente Osores, directivo activo desde hace 11 años, actual vice y máximo responsable de la Subcomisión de fútbol del Globito, fue el mentor e impulsor del proyecto.

“Huracán lo hacemos grande entre todos, lo que estuvieron y los que están ahora; necesitamos que nos acompañen y sigan apoyando, porque este es el sueño de mucha gente que dio la vida por el club”, recitó sin ningún tipo de apuntes el “creador”, acompañado por sus hermanos “Pelusa” y Oscar, otros de los traccionadores en la vida institucional de Huracán.

Y ahí vino la otra parte, el momento donde el tiempo se paró de golpe y el aire se podía cortar con una pestaña: la Comisión Directiva, en manos de Carlino y el incansable “Cachi” Maier, le brindó un homenaje a los Osores con un cuadro gigante donde sobresalía la imagen de Nélida, la madre de ellos, nacida en el bulevar Juan B. Justo, como se decía en aquella época.

Tras la bendición y los buenos augurios de fe brindados por el Padre Luciano Guardia, párroco de la Iglesia Catedral Nuestra Señora de la Merced y quien se hizo hincha de Huracán en los 10 años que ofició como sacerdote en Ingeniero White, llegó el corte de cintas a cargo de la CD y el intendende Federico Susbielles.

Ya con los reflectores a pleno y con la “fiel” (como se denomina la “barra” de Huracán) alentando sin parar, la noche, que por más que haya sido fresca para muchos --sensibilizados por la emoción y el sentido de pertenencia-- fue la más calurosa del año, se cerró con el partido estelar entre el Senior del dueño de casa frente a un equipo compuesto por leyendas cangrejeras y de la liga del Sur.

¿Qué más? Que los dirigentes pasarán pero las obras quedarán. Todo lo realizado es en beneficio de Huracán. Que eso quede más que claro.

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