Vendió rosquitas y limones y el fútbol lo compensó: es uno de los goleadores de la Liga del Sur
La historia de Alex Muzi, delantero bahiense que milita en La Armonía, puede ser similar a la de muchos otros jugadores del ámbito local, lo que es difícil de conseguir es que un “caradura” como él se anime a contarla.
Egresado del Instituto Superior en Ciencias de la Comunicación Social. Cronista de la sección Deportes de La Nueva. desde el 9 de octubre de 1995, especializado en fútbol. Entre 2002 y 2018 cubrió a Olimpo en Primera división. Trabaja en televisión y radio. Además, integró el equipo periodístico de "El Diario del Mundial", que se emitió en La Nueva Play.
Se ríe y dice que le da un poco de vergüenza volver al pasado para contar todo lo que hizo por llegar a jugar al fútbol en un equipo de Primera división de la Liga del Sur. No le robó nada a nadie y el sueño, que él espera que siga trascendiendo a otro nivel, lo cumplió en base a esfuerzo, constancia y a ideas “caseras” que lo ayudaron a juntar “el mango” para pagar la cuota del club y poder comprarse botines nuevos.
La historia de Alex Muzi, actual delantero de La Armonía, tiene un inicio atrapante, una continuidad con sorprendentes puntos de inflexión y un final que, al leer, muchos nos podemos llegar a imaginar.
“En mi vida hice de todo, fui un terrible caradura, pero todo era pensando en el fútbol. Creo que todos crecemos con dudas, aunque hay una que no tuve jamás: dejar de jugar al a pelota”, fue la introducción del “Tanque” bahiense, nacido el 5 de mayo de 2001, que dio sus primeros pasos detrás de la redonda en las canchas de tierra de Mundial Fútbol Club.
“Después de ahí pasé a Olimpo para jugar en las Menores de AFA y en 2019 me sumé a Liniers, donde debuté en la mayor en esa misma temporada”, aclara el hoy barbero con local propio (“Muzibarber”, así se llama) en Viamonte 1013.
Tras la pandemia regresó al aurinegro y realizó la pretemporada con el plantel de Federal A. Permaneció hasta 2022, en enero de 2023 recaló en Sansinena, disputó un torneo Regional reforzando a Centenario de Neuquén y en 2024 cumplió su primera etapa en La Armonía.
“Ahí me tocó descender, pero cuando volví, en 2025, fui parte del equipo que ascendió. Una y una…”, comentó sin pasar por alto su estadía de un semestre en Los Verdes FC de Belice.
“Fue una experiencia eriquecedora. Antes de cada entrenamiento había que rezar, era un momento sagrado, si no compartías la fe de ellos, tenías que estar en silencio y respetando la ceremonia”, describió el goleador del elenco campeón de la Premier League de aquel país (máxima divisional), que a su vez obtuvo un cupo a la Copa Centroamericana 2025.
Belice es un país soberano de América Central y el Caribe, famoso por albergar el Gran Agujero Azul, poseer la segunda barrera de coral más grande del mundo y destacar como el único territorio de Centroamérica con el inglés como idioma oficial.
“Al ser un lugar tan turístico, la luz se suele cortar seguido, pero eso no era impedimento para que nosotros dejemos de practicar. Hubo días que entrenamos a oscuras, apenas iluminados con las farolas de las calles. Los dirigentes y los que colaboran con el club no suelen dramatizar ni escandalizarse frente a las adversidades, el sentido de pertenencia y la responsabilidad los hace ir para adelante”, aseveró el hijo de Cecilia y Germán.
--¿Siempre jugaste de atacante?
--No, en Mundial arranqué de arquero y andaba bien, pero cuando enfrentábamos a los rivales más bravos de la Liga nos comíamos una goleada y me terminaba yendo a mi casa enojado con la vida. No me gustaba que me llenen la canasta y que me carguen en el colegio, por eso un día dije basta, me voy arriba, los goles los quiero empezar a hacer yo.
En su etapa de adolescente, en MFC, institución ubicada en calle Sixto Laspiur 640, Alex juntaba los pesos cumpliendo distintas tareas dentro del predio.
“Fui canchero, camillero, aguatero, planillero y también atendí la cantina”, sostiene con firmeza y sin el más mínimo resquemor.
A los 15 años creó su propia pyme.
“Ja,ja, después de ser verdulero, empecé a vender limones por mi cuenta y cuando llegaba a casa, a la noche, me ponía a amasar para elaborar rosquitas azucaradas que vendía al otro día por pedidos de WhatsApp o porque las venían a buscar a mi domicilio”, recordó con alegría.
“Todo lo que recaudaba era destinado al fútbol, a comprar botines, canilleras o ropa para entrenar”, adelanta este emprendedor de mil batallas que también se disfrazó de almacenero en el polirrubro que su abuela (Silvia) atendía en Alvarado al 3000.
“Ella falleció, pero me dejó el mejor legado, el de los valores, el del respeto y el de ser siempre agradecido y buena persona. Vivía con ella, me crío como a un hijo, por eso el gol que le hice a Liniers el domingo (victoria 1-0 del velezano) fue para ella”, resaltó.
Lleva 3 tantos en el Apertura de la A liguista y, como buen creyente, asegura que Dios les va a dar la permanencia en la categoría, pese a que “Larmo”, hoy, ocupa, junto a Sporting, el último lugar de la tabla anual de posiciones.
--Me llegó un mensaje: ¿sos romántico?
--Muy. Ahora estoy solo, sin pareja, pero me gusta ser un caballero en el amor. Suelo regalar todo lo que soy, me brindo al máximo en la relación.
--No más preguntas.
--Ja, ja.
--En realidad una más: ¿con qué te suelen cargar en el vestuario?
--Uhhh, cuando van a la pelu me vuelven loco porque también vendo mates y yerba, me dicen que soy un buscavidas. Y sí, siempre lo fui…(risas).
--Hay algo más que no me querés decir.
--Ja, ja, que me joden con el curso que hice hace dos meses, el de depilación definitiva. Hablan mucho, pero ninguno se animó a venir. Creen que me voy a vengar, nooo…