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En el 9 de Julio, el arzobispo citó a Messi para pedir unidad de los argentinos y criticó las "cuevas de corrupción"

La máxima autoridad de la Iglesia Católica en nuestro país encabezó el Tedeum en la Catedral porteña, frente al presidente Javier Milei.

Jorge García Cuerva

Con la presencia del presidente Javier Milei en el Tedeum en la Catedral porteña, debido al 210º aniversario de la declaración de Independencia el 9 de julio de 1816, el arzobispo Jorge García Cuerva brindó una homilía donde pidió por la unidad de los argentinos.

En ese momento, el prelado citó al capitán de la selección de fútbol. "Sigamos con la camiseta puesta y con pasión hagamos realidad el mensaje que Lionel Messi publicó en las redes sociales", dijo.

Messi había dicho luego del partido con Egipto: “Demostramos una vez más que los argentinos, cuando luchamos juntos y unidos, somos capaces de conseguir lo que nos propongamos. El mérito es de este grupo, que está por encima de las individualidades, es la fuerza de todos peleando por un mismo sueño que también es el de todos los argentinos”.

García Cuerva no sólo instó a la unión sino que también tuvo un tramo más duro en su discurso, ya que le envió un mensaje a la dirigencia política criticando la corrupción.

"Es cuestión de ser, o no, honestos y transparentes”, afirmó y pidió desterrar las “cuevas de corrupción haciendo que los pobres sean cada vez más pobres, y ellos, escandalosamente, cada vez más ricos". También reclamó apartarse del “camino de la intolerancia y de la crueldad hacia los más débiles”.

La máxima autoridad de la Iglesia Católica argentina eligió la parábola del Buen Samaritano como eje para interpelar a la sociedad argentina.

“La única salida ante el dolor y las heridas es ser como el Buen Samaritano”, sostuvo, y advirtió sobre los “caminos peligrosos” que enfrenta el país: “El de la intolerancia, los enfrentamientos constantes, la descalificación del otro, la crueldad hacia los más débiles y la discriminación”.

Agregó: “En este 9 de julio, pidamos juntos a Dios que nos independice de la indiferencia y la insensibilidad frente a los que sufren: los heridos del camino de la vida, los enfermos, los jubilados, los jóvenes víctimas del narcotráfico, los desocupados, las personas con discapacidad”, enumeró.