Entre espumas y gaviotas
Según Google, el interés mundial por las Islas Malvinas registró un incremento del 2400 % en la última semana. Para muchos ingleses, el impacto fue más duro que la derrota en la cancha.
Periodista, conductor y realizador televisivo, columnista en medios de difusión nacional. Nativo de Coronel Dorrego, alterna residencia entre Sauce Grande y Capital Federal. Conduce el ciclo ESAS PEQUEÑAS COSAS en BVC Bahía Blanca.
Estamos felices como si hubiéramos ganado el Mundial, y todavía falta la final de mañana con España.
El triunfo frente a Inglaterra, nuestras lágrimas, los chicos levantando el trapo de Malvinas. Eso también fue un Mundial. Vale tanto como un campeonato.
Malvinas es un sentimiento arraigado en el corazón de los argentinos. Lo expresamos sin tambores de guerra ni pólvora en las manos. En Qatar, el himno fue Diego, Lionel y los pibes de Malvinas que jamás olvidaremos. Ahora nuestros jóvenes tomaron la posta con un trapo improvisado y una leyenda de apenas cuatro letras escrita con aerosol que retumbó en todo el planeta. Según Google, el interés mundial por las Islas Malvinas registró un incremento del 2400 % en la última semana. Hasta en Inglaterra, el crecimiento llegó al 1700 %.
Para muchos ingleses, el impacto fue más duro que la derrota en la cancha. Un asesor de la Dama de Hierro —que todavía aquí tiene admiradores— llegó a pedir tolerancia cero con los futbolistas argentinos que juegan en la Premier League. Incluso propuso que se les retire la visa de trabajo para ingresar al Reino Unido.
La actitud del gobierno argentino con el cartel desplegado por los jugadores sobre Malvinas fue de distanciamiento y desaprobación. Milei calificó el gesto de los jugadores como “patriotismo berreta". El mundo del revés: ayer el vocero de la Casa Blanca defendió el derecho de los jugadores a expresarse por Malvinas.
Es imposible desmalvinizar a los argentinos. Lo intentaron después de la guerra con los excombatientes. Los escondieron bajo la alfombra, les impusieron el silencio. Muchos no lo soportaron y se suicidaron. En la guerra murieron 649 soldados argentinos. Después del conflicto, alrededor de 500 excombatientes se quitaron la vida, víctimas del abandono, el olvido, la política de desmalvinización.
En el trapo que nuestros jugadores exhibieron al mundo estaban ellos.
Los que siguen entre nosotros.
Los que aquí se inmolaron ante la indiferencia.
Los que no regresaron, que una cruz los recuerda en el cementerio de Darwin y se enraizaron, son parte de la tierra que reclamamos.
Y para los del Crucero que descansan eternamente en el fondo del Atlántico Sur, entre espumas y gaviotas.