Oportunidad en Bahía: cómo trabajar en Italia sin tener la ciudadanía
“Listo para Trabajar en Trentino” abrió una convocatoria para personas con experiencia en gastronomía, hotelería y atención al cliente. Incluye formación gratuita en nuestra ciudad y la posibilidad de acceder a empleos en el norte italiano.
Se abrió la convocatoria para participar del programa “Listo para Trabajar en Trentino”, una iniciativa oficial que permite acceder a empleos en Italia sin necesidad de ciudadanía europea. Está dirigida a personas con experiencia en gastronomía, hotelería, servicio de sala y atención al cliente, e incluye una capacitación gratuita en Bahía Blanca antes de la inserción laboral en Europa.
El proyecto es impulsado por el Ministerio de Trabajo de Italia y la Provincia Autónoma de Trento, con el objetivo de cubrir demanda de personal en el sector turístico de una de las regiones más desarrolladas del norte italiano.
En el plano local, la iniciativa se articula con distintas instituciones de Bahía Blanca, entre ellas la Sociedad Italiana de Socorros Mutuos, el Centro de Formación Profesional N°402 y la Asociación Dante Alighieri, que participan en la formación y acompañamiento de los postulantes.
Este año, la convocatoria está orientada específicamente a camareros y baristas. Los aspirantes deberán realizar dos cursos gratuitos de formación y, una vez aprobados, accederán a entrevistas con empleadores italianos y a la posibilidad de obtener un permiso de trabajo para residir y desempeñarse en la región de Trentino.
La capacitación presencial tendrá una duración de cinco meses en Bahía Blanca y es obligatoria. Durante ese período se trabaja en formación técnica, lingüística y cultural, como instancia previa a la experiencia laboral en el exterior.
El programa prevé además que los seleccionados puedan viajar a Italia dentro de los 12 meses posteriores a la finalización del proceso, con alojamiento garantizado por el empleador.
Oportunidad de inserción laboral en Europa
La iniciativa se presenta como una vía formal de acceso al mercado laboral italiano, combinando formación local, selección directa y contratación en el exterior, en un contexto de creciente demanda de trabajadores en el sector turístico.
Quienes ya vivieron experiencias similares destacan tanto el crecimiento profesional como el desafío de adaptación cultural que implica emigrar para trabajar en otro país.
Luciana Calderoni: “Es un crecimiento personal y profesional enorme”
Luciana Calderoni, quién estudió Profesional Gastronómico en el IGI, se capacitó de forma constante en pastelería y fue jefa de cocina en Punta del Este (Uruguay) relató su experiencia en primera persona tras haber participado de la primera camada del proyecto Ready to Work. En la actualidad trabaja en la cocina de un reconocido restaurante de Limone Sul Garda, en Lago di Garda.
“Desde mi experiencia puedo rescatar que gracias a este proyecto pude cumplir tanto un sueño personal como crecimiento profesional.
Siempre quise vivir un tiempo en Italia y aprender sobre su gastronomía, pero debido a la nueva ley no podía acceder a la ciudadanía y comencé a trabajar de temporada en Uruguay para poder juntar plata para llegar a Europa.
Gracias a ‘Ready to Work’ pude acortar tiempos y venir de forma legal. Llegar no es fácil, nadie está preparado para emigrar a una cultura distinta, conociendo lo básico del idioma.
El primer tiempo fue muy difícil, pero poco a poco te vas acomodando. Oportunidades en Italia hay muchísimas, lo importante es buscar donde uno se sienta bien, veo progreso económico y profesional, puedo proyectar viajes que soñé toda la vida, ahorrar, aprender platos nuevos y aspirar a puestos mejores.
Pero lo que más me llevo de esta experiencia es a las personas increíbles que conocí, tanto docentes como participantes.
Hice amigos para toda la vida, una red de apoyo inimaginable porque son los únicos que comprenden la incertidumbre y la emoción de este viaje; las personas que te sostienen en Italia cuando gana la desesperanza.
Siempre hay luz al final del túnel, solo hay que soñar y moverse, y gracias a este proyecto lo estoy logrando.”
Inti Lalanne: "Vale muchísimo la pena el sacrificio”
Otro de los testimonios es el de Inti Lalanne, joven de 25 años oriundo de Coronel Pringles, chef egresado del Instituto Pedro Goyena de Bahía Blanca, quien llegó a Italia en marzo a través del mismo programa.
Actualmente trabaja en la cocina de un restaurante en temporada alta y describe una experiencia intensa de aprendizaje.
“La verdad que el trabajo es mucho, pero lo que estoy aprendiendo acá no lo aprendí ni siquiera en el instituto”, afirmó. Y agregó: “El laburo es pesado, pero por mi parte vale muchísimo la pena”.
Lalanne también destacó el reconocimiento laboral en poco tiempo: “Si le ponés garra, lo que pagan es muy acorde al sacrificio que hacemos y te lo re reconocen por suerte”, e incluso contó que en apenas tres meses fue ascendido.
Sobre el entorno, resumió: “Conocí lugares hermosos y la gente con la que trato también es muy cálida”.
Aldana Kissner: "Este proyecto me dio una oportunidad enorme"
Aldana Kissner, oriunda de Beltrán, se recibió de Profesional Gastronómico en el IGI, trabajó varios años en gastronomía y tuvo por seis años su propio emprendimiento de pastelería, Coca’s Cakes.
Está en Italia desde diciembre donde empezó como ayudante de cocina en el área de pastelería en un restaurante de Trento y hoy, en tan solo unos meses, es capo partita, es decir, jefa del área, en otro restaurante.
"Estoy aprendiendo muchísimo de esta cultura: nuevas recetas de tortas y postres que no estamos acostumbrados a comer", dijo la emprendedora quien estaba haciendo la ciudadanía italiana, pero por los cambios en la ley no pudo seguir con ese camino.
"Gracias a este proyecto tuve la posibilidad de venir a Italia de forma legal, con un trabajo asegurado y un lugar al cual llegar", agregó.
También expresó que la experiencia va más allá de lo laboral.
"Me llevo algo que para mí vale muchísimo: las personas que conocí. En mi caso fuimos cuatro las que quedamos en el primer contrato y desde el primer día nos apoyamos un montón. Hoy son amigas que siento casi como familia", agregó.
"También conocí a mucha otra gente dentro del proyecto que realmente me llevo en el corazón", dijo.
Por otra parte explicó que al principio no fue fácil llegar a un país nuevo, con otra cultura y otro idioma. "Siempre implica un proceso de adaptación. Pero con el tiempo todo se va acomodando. Hoy, después de seis meses acá, me siento muy bien, tranquila y agradecida con la decisión que tomé", aseguró.
También le parece importante decir que no todo es perfecto. "En Italia se trabaja mucho, y dependiendo del sector, las jornadas pueden ser largas y bastante agotadoras. Si bien el sueldo permite proyectar, ahorrar y tener estabilidad, al principio cuesta bastante encontrar el equilibrio entre la vida personal y el trabajo", señaló.
"En mi caso, cuando terminé el primer contrato decidí buscar otra oportunidad que se adaptara mejor a cómo quiero vivir. Y hoy siento que tengo más equilibrio entre lo personal y lo laboral, y puedo disfrutar más del día a día", subrayó.
Por último, se enfocó en la gente.
"Tuve mucha suerte con los compañeros que me tocaron. Llegar a un lugar nuevo sin conocer a nadie puede ser difícil, pero encontrarte con personas que te ayudan, te explican y te acompañan hace toda la diferencia. Eso, para mí, fue clave en todo el proceso de adaptación", concluyó.
Julián Sanhueza: "Sin dudas, está siendo una experiencia muy enriquecedora"
Por su parte, Julián Sanhueza, quién estudió Gastronomía en el IGI (instituto gastronómico internacional) y fue Jefe de Cocina en el restaurante Pavarotti de Bahía Blanca además de trabajar en Cumelén Country Club, de Villa la Angostura y en Punta del Este (Uruguay), como cocinero principal en el restaurante Pura Vida, también expresó que participar del proyecto le abrió las puertas no solo para trabajar en Italia, sino también para aprender más de su cultura, tradiciones y gastronomía.
En la actualidad se desempeña como Capo Partita, a cargo de cocinar carnes, pescado y mariscos.
"En lo cotidiano encuentro mucha similitud con la forma en que somos nosotros, los argentinos, y eso hace que te sientas más en casa", dijo.
En cuanto a lo profesional, lo motiva aprender nuevos platos, trabajar con nuevos productos y compartir con personas de todas partes del mundo.
"En Italia hay muchos inmigrantes como nosotros, y poder compartir, escuchar y vivir lo cotidiano me hace abrir la cabeza y crecer como persona", señaló.
"Sin dudas, está siendo una experiencia muy enriquecedora", finalizó.
Azul Garmendia: "Valió la pena y la sigue valiendo"
La bahiense Azul Garmendia, de 26 años, descendiente de trentinos, con experiencia como camarera, y quien actualmente trabaja en un bar sumamente turístico, fue contundente.
"Para mí, la respuesta es un sí rotundo".
"Hoy estoy en Italia gracias a una oportunidad que llegó después de mucho tiempo de espera, y que fue posible gracias al Círculo Trentino y a este proyecto. Más que una experiencia laboral, fue una puerta para animarme a cambiar de vida, conocer otra cultura y crecer tanto personal como profesionalmente"; aseguró.
Remarcó que "obviamente, no todo es color de rosa".
Y advirtió que adaptarse a un nuevo país, a nuevas costumbres y a un ritmo de vida diferente tiene sus desafíos.
"Pero se puede. Incluso cuando a veces parece difícil o imposible, se puede", dijo desde la experiencia.
"Este proyecto es una gran oportunidad para quienes tienen ganas de trabajar, aportar su experiencia o aprender un oficio nuevo, viajar y, al mismo tiempo, generar un ingreso. La clave está en animarse a dar el paso", sostuvo.
"Además, quienes ya estamos acá tratamos de acompañar y orientar a los que vienen detrás, compartiendo experiencias, consejos y todo lo que nos hubiera gustado saber cuando empezamos. Siempre hay una comunidad dispuesta a dar una mano", expresó.
Por todo eso, cree que el proyecto valió la pena y la sigue valiendo.
"Porque detrás de cada oportunidad hay historias, aprendizajes y cambios de vida que hacen que el esfuerzo haya valido la pena", concluyó."
María Weis: "Este presente representa un crecimiento importante en mi vida"
Si bien este proyecto nació con el objetivo de generar una oportunidad laboral en Italia, para María Weis, de 25 años, oriunda de Carhué (partido de Adolfo Alsina) representa mucho más que eso.
Más allá del trabajo, viajar a Italia le permitió conocer una nueva cultura, adaptarse a un entorno diferente y crecer tanto en lo profesional como en lo personal.
Antes de eso se desempeñó como camarera de hotel en su ciudad y en la actualidad desempeña el mismo rol, pero del otro lado del océano, donde la experiencia y el ritmo son muy diferentes.
"Trabajar en el exterior abre puertas y amplía horizontes. Esta experiencia me ayudó a desarrollar nuevas habilidades, ganar confianza y valorar el intercambio cultural que se genera al convivir y trabajar con personas de distintas realidades", dijo.
"Hoy puedo decir que el balance es muy positivo. Haber tenido la oportunidad de venir a trabajar a Italia y vivir este presente representa un crecimiento importante en mi vida y es algo que sin duda me acompañará en el futuro", afirmó.
Coordinación local del programa
En Bahía Blanca, el programa se articula a través de distintas instituciones educativas y culturales, que participan en la organización de la capacitación y los cursos de formación.
En ese marco, el proyecto fue articulado localmente a partir de la gestión de Francisco Nardelli, representante de la provincia de Trentino para el sur de la Argentina, junto a la Sociedad Italiana de Socorros Mutuos, el Centro de Formación Profesional N°402 y la Asociación Dante Alighieri. La propuesta se desarrolla mediante dos cursos gratuitos que habilitan a los postulantes a instancias de evaluación, entrevistas con empleadores italianos y la eventual obtención del permiso de trabajo.
Más información: 291 6489503. Postulaciones abiertas hasta el 30 de junio.