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Nico Paletta, próximo a cumplir 39, contó hasta cuándo piensa jugar y qué dos camisetas sueña con vestir en Bahía

El bahiense radicado en Patagones hizo un balance de su última temporada en la Liga Argentina y recorrió un poco su pasado.

Nicolás Paletta sumó otra temporada de Liga Argentina jugando para Deportivo Viedma y a diferencia de los últimos recesos decidió frenar la pelota, al menos de básquetbol, porque aprovecha para jugar al fútbol y algún partidito de tenis.

"El otro día fui a jugar fútbol 11. Es un equipo de amigos que juegan en la Liga Senior y tras que soy derecho me pusieron de 3. Llegué muerto, se corre mucho al fútbol. En los receso siempre prefieron jugar al fútbol y no al básquet", contó el base, quien está radicado en Patagones y pasó por "El Diario Deportivo", que se emite de lunes a viernes, de 15 a 16, por La Nueva Play.

La distancia no lo limita para seguir de cerca la actividad bahiense, donde nació y creció.

"Mi corazón está dividido: la Liga Oro con Alem, y la Plata con Argentino", aclaró.

"Me pasa algo muy loco, porque si cuento la cantidad de años que jugué en un club y en otro tengo más en Alem que en Argentino. El patio de mi casa da a la cancha de Alem, donde empecé a los 4 años hasta los 15/16 que me fui a Argentino", recordó.

"Lo separo en mi etapa de aprender a jugar en formativas en Alem, de vivir adentro del club y andar en la calle, cuando pasaba todo el día en la cortada Azara. Y Argentino lo viví ya en la etapa donde uno va madurando y empezando a pensar a vivir del básquet. La primera más de diversión, de barrio y la segunda, el empujoncito que necesité para llegar a ser profesional me lo dio Argentino. Aparte, estuvo ligado a la familia también", agregó.

Su papá -fallecido- tuvo un fuerte vínculo a la institución. Sus abuelos vivían a dos cuadras del club y actualmente Jorge, su tío, además de sus primos, continúan viviendo muy desde adentro el club.

"Estoy yendo poco a Bahía y cuando voy al club se me vienen muchos recuerdos. El otro día hicieron una peña para juntar dinero y hacer cosas para el club. Es para felicitarlos. Hace mucho que no voy, pero lo he visto en fotos y parece otro club", resaltó.

-¿Recibiste algún llamado del torneo local?

-Hubo. De Argentino no, porque está Jorge y sabe de mi situación, que era muy difícil. En octubre nació mi hijo y es el primer receso que no me voy a ningún lado. Y se me iba a complicar, más allá que es cerca, irme durante la semana. Mi otro club, Alem, se comunicó conmigo, al cual le agradezco. Los últimos tres o cuatro años me vienen llamando y pobres, ya no podía decirles que no. Este año no les había dicho que no, aunque sabía que era difícil, y después se fue haciendo larga la temporada.

-Una temporada que estiraron y pudieron extenderla aún más, estuvieron a un triunfo de dar vuelta dos series.

-Fue una temporada rara, porque nos habíamos armado bien, manteniendo una buena base del año pasado y con buenos nombres. Lamentablemente no arrancamos como queríamos, aunque hicimos una buena pretemporada. En un momento, en enero nos encontramos a dos partidos de no entrar a playoffs y nos asustamos realmente. Después fuimos remontando y encontrándonos como equipo. Metimos una racha linda y terminamos llegando los playoffs, la parte más importante del año, muy bien como equipo y grupo. Y se vio, porque la verdad que pasamos una serie durísima contra Centenario y otra más dura contra el número 1 del país, Provincial de Rosario, en quinto partido, allá. Y con Sani (San Isidro) estuvimos a punto y si bien no es excusa, nos jugó el cansancio generalizado. En un mes viajamos 11 mil kilómetros, jugando dos veces quinto partido... Pero contento, porque terminó siendo una temporada muy buena, entrando entre los ocho.

-Cada receso lo aprovechaste y jugaste en Paraguay, México, Colombia y Bolivia. Este año ya te quedás. ¿Marca un poco lo que se viene?

-Fue una decisión en conjunto con la familia. En todos esos países estuve en el transcurso de un año o año y medio. Me gustaba, lo disfruté y obviamente lo económico servía, pero era un poco cansador. Y ahí tomé la decisión que se venía charlando, de ponerle freno y pensar un poco en la familia, Hacía prácticamente diez años que me iba y tenía la familia lejos. Decidí quedarme en Viedma y renovar para esta. Y calculo que ya será algo definitivo, siempre y cuando me quieran o llegue a un arreglo, je. Las ganas de jugar la Liga siempre estuvieron, pero tengo que aceptar el momento en el que estoy y la edad que tengo, más allá que me siento bien: cumplo 39 en noviembre.

-¿Desde lo deportivo también sentís que modificó algo la llegada de tu hijo? Como dicen los deportistas en general, que las derrotas no molestan tanto, llegan a su casa y se les pasa...

-Sí, sí. Hablándolo con compañeros que eran padres te lo decían y uno cuando lo vive es así. Desde el momento que me enteré que iba a ser padre, ya estaba jugando acá, empezó a cambiar la cabeza. Más en mi caso, que durante mucho tiempo me fui solo a diferentes lugares. Volvía después de una derrota al departamento o la casa y me quedaba maquinando hasta las dos o tres de la mañana. Ahora es completamente diferente. Primero sabía que estaban en la cancha y segundo que me subía al auto y en cinco minutos estaba en mi casa. Obviamente que me sigue doliendo perder, aunque esperaba que ellos se durmieran, je, je, je... El verlo en la cancha era una locura. Así y todo pude tener una temporada personal buena, con muchos minutos y viajes, me la pude bancar bien. Pensé que iba a ser más duro.

-¿Cómo están viviendo el proceso Deportivo Viedma que llevan años siendo protagonistas?

-Hace 15 años que están compitiendo en la Liga Argentina y varios años estuvieron cerca de ascender. Se han armado muy buenos equipos y no se dio. No sé si hay un motivo, sí es una categoría muy difícil. Pasó con Independiente de Oliva o Zárate que en dos o tres años pasaron del Federal a la Liga. Y hoy Independiente jugó cuartos de final de Liga Nacional. Hay equipos que pudieron lograrlo en poco tiempo y otros, como también pasa con San Isidro, que no logran ascender. Creo que el objetivo, más allá de ascender, es que el equipo sea competitivo, que la gente se sienta identificada, y eso sí lo lograron. Eso los deja mucho más tranquilos a los dirigentes. Pero es muy difícil ascender, cuando sólo sube uno de 34.

-¿Considerás que vas a terminar tu carrera en Viedma?

-Yo creo que sí. En realidad vivo en Carmen de Patagones y estoy a cinco minutos del Poli, que está en Viedma. Estoy instalado acá, donde tengo mi familia, aunque no te voy a negar que el día de mañana me gustaría retirarme y ponerme la camiseta de Alem y Argentino. Fueron dos clubes que me marcaron en mi carrera. Siempre está la charla y me encantaría, sería un sueño cumplido. Hoy estoy bien, cómodo y si Dios quiere, para jugar varios años más en la Liga Argentina. Cuando no tenga más ganas de subirme a un colectivo y viajar 16 horas, será el momento de retirarme.

-¿Cuál es tu rol dentro del equipo?

-El entrenador necesitaba que fuera un poco el dueño del equipo adentro de la cancha. Que tuviéramos mucha comunicación, más allá de no ser el capitán, que es Lucas González, un chico que lleva mucho tiempo acá y lo tiene bien merecido. Traté de manejar al equipo dentro y fuera de la cancha. A veces es difícil, porque soy un poco calentón y hay cosas que no me gustan, me trataban de viejo renegado, je. Pero de haber entrenado y jugado de una manera, uno intenta inculcar lo mismo. Después entiende que es otra categoría, lo mismo que quedarse después de hora o ir antes, hay chicos que lo hacen y otros que no. Hoy ha cambiado mucho.

Nico también se refirió a su compañero Luciano Cáceres, el jugador que tira desde distancias increíbles.

"El año pasado tuve una charla con él. Es un chico muy bueno, escucha y entiende. Pero bueno, dentro de la cancha es su forma de jugar. Lo he puteado cincuenta millones de veces y lo he abrazado. Me he peleado y discutido dentro de la cancha. Te puede ganar un partido él solo. Pocas veces he visto un jugador con tanta puntería como él", destacó.

Proyectando su carrera, se ve vinculado al básquetbol, no como técnico.

"La dirección técnica no es algo que me llame la atención. De todos modos, seguramente estaré ligado con algo de básquet. Hay dos ramas que me gustan mucho, una es la director deportivo o manager, me parece que es un rol muy importante y no todos los clubes lo tienen, y lo otro es estar con los chicos, dando técnica individual", señaló.

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