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Nació sin una mano, jugó en Boca y hoy la “rompe” en el ascenso argentino

La discapacidad no fue una barrera para el lateral izquierdo Peter Grance, que logró sobreponerse a las dificultades e incluso llegó a vestir la camiseta de la Selección Argentina.

No es una historia más. Peter Grance no es un futbolista como cualquier otro, desde que dio sus primeros pasos en Boca tiene una característica casi única en el fútbol de nuestro país que salta a la vista al verlo jugar sin demasiado detenimiento: nació sin la mano izquierda. Sin embargo, eso no le impidió construir una carrera como futbolista profesional que lo llevó a fichar en enero para Los Andes.

Grance, de 26 años, repasó en TyC Sports, momentos clave de su carrera, como su convocatoria a la Selección Argentina sub 20, su sacrificio para imponerse a las adversidades y aconseja a jóvenes con discapacidad que sueñan con alcanzar el éxito deportivo como él.

“Me involucré en el deporte desde muy chico, porque mi familia siempre fue futbolera. Empecé en el baby, arranqué jugando en Juventud de Tigre y ahí fui haciendo mi carrera de a poco. Un día el presidente me ofreció una prueba en Boca y sin dudarlo le dije que sí. Estuve tres días hasta que me dijeron que había quedado”, reconoció el 3.

“Yo era chico, pero fue una locura porque jamás en mi vida pensé que iba a jugar en Boca, por eso fue tan lindo. Me quedó un recuerdo muy lindo de mucha gente del club, trabajé con gente muy capaz como Rolando Schiavi, también me tocó ser compañero de, por ejemplo, Leonardo Balerdi, Agustín Almendra y Ezequiel Cañete. El mundo Boca te empieza a exigir de muy chico y sin darte cuenta vas aprendiendo a ganar y a competir en todo lo que juegues siendo protagonista”, recordó.

“Me quedó la espina de poder debutar en la mayor; estuve a un pasom fue justo la pandemia. A partir de ahí estuve dos años sin jugar y me costó muchísimo volver, pero igual estoy muy agradecido al club, gracias a ellos soy jugador profesional”, destacó.

“Un día, entrenando en Casa Amarilla, me llamó un profe del club y me dijo: `Tenés que que ir a la Selección´. Yo no entendía nada. Creí que era una cargada. Después otro entrenador me dijo lo mismo, pero estaba en mi mail, me habían mandado un correo. Ese día no pude ni comer, volví a mi casa en el tren y lo que sentí fue increíble. Cuando llegué me guardé la sorpresa hasta que lleguen mis hermanos del laburo a la tarde y ahí les conté a todos”, se emocionó.

“Ese día lloró toda la familia, fue un momento único y junto a debutar fue lo más lindo que me tocó en el fútbol. Para esas dos cosas yo me preparé, las quería y las pude lograr. Me marcó porque me demostró que yo era capaz y que toda mi preparación había servido, fue algo que despejó mis dudas de dejar el fútbol y me permitió dedicarme a esto”, aseveró.

“Estuve cerca de dejar, junto a la pandemia llegó el cambio de dirigencia, asumieron Riquelme y demás y yo por ley tenía que firmar contrato o no podía seguir, mientras tanto todo estaba parado y yo no sabía qué iba a pasar conmigo. No podía ir a entrenar y estaba frenado sin hacer prácticamente nada. Mi representante se terminó encargando de conseguirme club cuando terminó todo para que pueda seguir jugando”, comentó.

Aclara que nunca se sintió discriminado y siempre hizo oído sordo a los insultos de los hinchas.

“Siempre tuve naturalizado lo que soy, como nací; desde muy chico estoy muy acostumbrado a vivir así y a arreglarme con muchísimas tareas que se me hacen sencillas aunque a otros les cueste capaz un poco más. No me interesó jamás lo que me digan, nunca le di importancia”.

Grance, hoy en el Milrayitas, asegura haberse adaptado al grupo pese a que le costó un poco durante las primeras semanas. El marcador de punta ya tiene vasta experiencia en las categorías de ascenso de nuestro país, tras su salida del cuadro de la Ribera, pasó también por Sacachispas, Gimnasia de Jujuy y San Miguel, dejando un grato recuerdo en los clubes donde pasó, por su humildad y calidad humana.

El conjunto de Lomas de Zamora tuvo un inicio algo irregular en las primeras nueve fechas de la Primera Nacional, pero le alcanzó para mantenerse sexto en la Zona A, a falta de un tercio del campeonato por delante. Desde lo futbolístico Grance no decepcionó, fue titular en los siete partidos que disputó y asistió en dos de los seis goles que marcó su equipo, demostrando que su discapacidad no es un impedimento para romper barreras y seguir soñando.