Bahía Blanca | Sabado, 28 de marzo

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Teatro Glasshouse: una cortina ondulante para una sala del nuevo siglo

Ubicado en Brisbane, Australia, el edificio busca dar respuesta a múltiples usos al tiempo de establecer un diálogo entre sus usuarios y la ciudad.

Desacostumbrados por estos lares a que se construyan nuevos teatros, resulta interesante ver que dice la arquitectura del siglo XXI al diseñar un edificio con ese destino.

Es el caso del Teatro Glasshouse, en Brisbane, Australia, definido por una ondulante fachada de vidrio y la ambición de redefinir la forma en que la obra interactúa con la ciudad.

Diseñado por Blight Rayner y Snøhetta, el recinto de 1500 butacas convierte al complejo cultural donde se ubica en el centro de artes escénicas del país, capaz de presentar ballet, danza, sinfonía, ópera, teatro y musicales.

La idea de los arquitectos fue crear un borde transparente en el voladizo para así minimizar su impacto visual. La idea de ondular la fachada de vidrio surgió de un poema escrito por la artista aborigen Lilla Watson, que hacía referencia a las ondulaciones del río Brisbane.

«Pensamos en convertir la fachada transparente en una especie de escenario, donde las personas en los vestíbulos se verían desde la calle. Además, queríamos incorporar las narrativas de las primeras naciones relacionadas con el contexto», explica Blight Rayner Architecture. Una de esas narrativas se centra en siete claraboyas representando las cuencas hidrográficas de Queensland.

Los detalles

Las paredes de vidrio ondulado tienen alta precisión térmica gracias a sus cuatro capas con una cámara de aire intermedia. La superficie incorpora una incrustación de cerámica negra que bloquea la penetración solar.

La ligereza de los vestíbulos contrasta con el interior del teatro, concebido como un capullo de paredes de eucalipto gris oscuro y alfombra verde selva tropical.

La distancia desde el escenario hasta el asiento más alejado es de tan solo 28 metros, generando un ambiente íntimo.

El foso de la orquesta cuenta con tres secciones que se pueden elevar o descender de forma independiente para adaptarse a orquestas de distintos tamaños.

«La necesidad de un nuevo teatro se señaló hace más de una década. Glasshouse aumentará nuestra afluencia a 1,6 millones de visitantes al año», afirma Rachel Healy, directora ejecutiva del lugar.