Bahía Blanca | Sabado, 21 de marzo

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“En un día pasé de estar dirigiendo a vivir en medio del campo”, contó Juan Cruz Schernenco

El principal proyecto al que apunta a desarrollar el Colegio de Árbitros, también se abre camino como ingeniero agrónomo. Sus expectativas, el cambio y la "nueva vida".

Schernenco y dos ámbitos donde disfruta: la cancha y el campo.

Twitter: @rodriguezefe

Instagram: ferodriguez_

En medio del campo, sin el silbato, aunque observando, controlando y dirigiendo, Juan Cruz Schernenco ya se desenvuelve como en la cancha de básquetbol.

"El 13 de septiembre me recibí y el 11 de noviembre empecé a trabajar", puntualiza.

Y destaca: "El nivel de empresa donde estoy es como estar jugando en la NBA".

En su comparación le brota el básquetbol a este flamante ingeniero agrónomo.

Si bien detrás del estudio existía la ilusión de trabajar, todo fue repentino.

"En un día –recuerda- pasé de estar dirigiendo a vivir en medio del campo".

Experiencia inolvidable: Juan Cruz, junto a su papá Néstor y su hermano Joel.

Juan Cruz es el hijo menor de Néstor, también árbitro, y tiene dos hermanos: Joel, de 28, árbitro y estudiante de medicina, y Matías, de 34, licenciado en medio ambiente.

"Mi idea era quedarme en Bahía, pero después te das cuenta que no hay muchas posibilidades de desarrollarte como ingeniero agrónomo, más que trabajar en una oficina en el Puerto o en los campos cercanos. La zona más productiva –puntualiza- está a 100 kilómetros de Bahía".

-¿Cómo fue el cambio?

-Fue un cambio rotundo. Pensé que me iba a costar más. Estoy viviendo, literalmente, en el medio del campo, a ocho kilómetros de la ruta, bien al frente del acceso a El Perdido, donde está la planta, Estilo Oliva. Mi casa es de una hectárea, con un lindo casco.

-¿La idea es seguir arbitrando?

-Sí. La idea es seguir en la Liga Federal y tratar de ir a dirigir a Bahía cuando el trabajo me lo permita.

-¿Siempre le diste prioridad al estudio?

-Desde que arranqué la Universidad, las semanas de parciales no dirigía Primera, Segunda, Menores, nada, era 100% estudio. El arbitraje lo tomaba más como una diversión.

-Raúl Chaves, hoy en la comisión técnica del Colegio de Árbitros dijo cuando asumió: "Juan Cruz Schernenco es el proyecto que nosotros tenemos para llevar a ser internacional, lo estamos acompañando y queremos que llegue a ese nivel". ¿Hablaste con él?

-Por el momento seguiré siendo proyecto, hasta que no me dé el tiempo. Mientras que pueda y el trabajo me permita ir, venir y a su vez dirigir, como me fui el último finde a Pico, bienvenido.

 

-¿Siempre lo tomaste al arbitraje como una carrera paralela?

-Siempre lo tomé como un extra. La cancha es mi punto de distensión, la paso bien. Es especial como lo vive cada uno.

-¿No vivir en Bahía te está alejando del básquet?

-Ahora no, porque dirigí partidos amistosos, algunos de la Liga Federal y quieras o no todavía estoy involucrado. No sé qué pasará, pero seguir no lo veo algo factible a la larga.

-Ya haberte recibido, tener tu trabajo y salir un poco de la burbuja del básquet, ¿te permite dirigir con mayor tranquilidad?

-Puede ser. Siempre disfruté el poder dirigir. Sin ir más lejos, el quinto juego entre Olimpo y Napostá, que para alguno puede haber sido una presión, yo la pasé excelente adentro de la cancha, con 3.500 personas, las hinchadas y un final con suplementario.

-¿Seguís necesitando el escape de dirigir?

-Sí, quiero dirigir.

-¿Qué dijeron en el ámbito laboral cuando contaste que eras árbitro?

-Les sorprendió. Recién estuve con uno de los dueños de la empresa y me preguntó cómo me había ido el finde y le conté el final de Pico.

-¡Tremendo triple de Independiente!

-¡Sí! Estuvo lindo.

-Bueno, en Bahía también te tocan partidos cerrados.

-Sí, nos pasa como a los jugadores, cuando salimos de Bahía no cuesta nada dirigir. Es producto de la gente que va a la cancha y lo que genera.

-¿Te está costando vivir en el campo?

-Por ahora no. Veremos en invierno, cuando se acorta el día. Arranqué justo en una época muy fuerte para el campo, porque está la siembra y cultivos de gruesa como girasol, maíz y soja, y a su vez, la cosecha de trigo y cebada. Imaginate que me dieron una camioneta con 56.000 kilómetros y tiene 74.000, en tres meses y medio, je.

-Es decir, tu trabajo es andar.

-Andar, andar y andar, todo el día. Salvo cuando llueve.

-¿Y despegarte de tu familia?

-No me costó tanto, porque voy los viernes a Bahía y me vuelvo el lunes bien temprano. Aparte, ellos vienen a visitarme. Por ahora llevo un ritmo de vida similar al de Bahía.

-Quién te dice que no te llamen para pitar en Dorrego o Monte...

-Y... Tenía ganas de irme a Tres Arroyos. Me queda muchísimo más cerca.

Pasa el tiempo...

-¿Te costó pasar de la vida de estudiante a trabajar?

-Y... Lo que pasa la empresa es verdaderamente una familia. Estamos todos comunicados, está muy bueno el ambiente de trabajo. No me está costando para nada. Es lo que quería y lo que pretende un ingeniero agrónomo y a mí me cayó esta posibilidad a los 24 años.

El último miércoles Juan Cruz cumplió 25 años y tuvo más de un motivo para celebrar, transitando esa ruta entre Bahía y Dorrego, mientras disfruta como ingeniero agrónomo y árbitro de básquetbol.