De Venezuela a Bahía Blanca: la travesía de Ezequiel y su perro "Loki"
Ezequiel emprendió hace ocho años un viaje a pie por Sudamérica y en la frontera con Colombia adoptó a "Loki", su inseparable perro. Juntos, recorrieron país por país hasta llegar a Bahía Blanca, donde hoy cría a su hijo y sueña con echar raíces.
La historia de Ezequiel comienza con un paso. Un paso que lo alejó de Venezuela, su tierra natal, y lo lanzó a una travesía que se extendería por ocho años. Tenía apenas 18 cuando decidió salir, empujado por la crisis económica y la necesidad de buscar un futuro distinto.
“Al principio me fui solo”, recuerda. Pero la soledad duró poco: en la frontera con Colombia encontró a "Loki", un cachorro que se convirtió en su compañero inseparable.
“Lo adopté y emprendí el viaje. Desde ese momento, donde me miren, donde me observen, donde sea que esté yo, está mi perro conmigo".
Con "Loki" a su lado, Ezequiel recorrió país por país, atravesando casi toda Sudamérica. Su idea inicial era llegar a la Patagonia, “conocer el fin del mundo”, como dice. Sin embargo, el destino lo llevó a Bahía Blanca. Aquí conoció a Macarena, con quien formó pareja y tuvo un hijo, Teo Ezequiel, de 5 meses.
“Esa es la razón por la cual estoy acá. El tiempo estimado que tengo para quedarme en Bahía Blanca es indefinido, porque tengo un hijo y obviamente no voy a irme sin él".
El viaje no fue sencillo. “Me vine literalmente caminando con mi perro. Tardé un par de meses en llegar acá, pero llegué, que es lo importante".
Hoy, con 26 años, Ezequiel mira hacia atrás y reconoce la magnitud de su recorrido. “En los ocho años que estuve viajando conocí casi todos los países de Sudamérica. Viajé país por país con mi cachorro, él y yo solos.”
Bahía Blanca lo recibió con brazos abiertos. “Una anécdota que para mí es importante es agradecerles porque me han brindado mucho apoyo, más que todo moral, para poder ir creciendo. Gracias a Bahía Blanca por recibirme, gracias a su gente por tratarme bien, por impulsarme a ser mejor persona.”
Su amor por los animales también encontró lugar en la ciudad.
“Me podría considerar amante de los perros. Adopté otros acá en Bahía Blanca. Y esas son las razones por las cuales pienso que mi estadía puede ser mucho más larga de lo que podría haber pensado en algún momento. Por eso si hay alguna persona que nos quiera donar algo de alimento para estos rescatados que alimento con tanto esfuerzo, pueden comunicarse a mi teléfono, 291-526-1228".
La vida de mochilero le dio experiencias únicas, pero ahora su horizonte es distinto: construir un hogar. “Mi pensar es quedarnos acá en Bahía, poder lograr hacer una vida. Nos pueden encontrar con Loki en la esquina de 25 de Mayo y Sixto Laspiur, vendiendo bolsas de residuos, pero la idea es encontrar un trabajo más estable, destacó".
Sobre nuestra ciudad, habla con afecto: “Bahía Blanca es muy bonita, su gente es muy agradable. La sociedad como tal es amistosa y eso a mí como viajero me agradó mucho. Me está haciendo sentir muy bien y es otra de las razones por las cuales me gustaría quedarme más tiempo".
Ezequiel resume su presente con gratitud y esperanza: “Gracias a Bahía Blanca por recibirme, gracias a su gente por tratarme bien. Hoy mi vida está acá, con mi hijo y con Loki, que sigue siendo mi compañero de viaje, aunque ahora el viaje sea construir un futuro". cerró.