Bahía Blanca | Sabado, 28 de febrero

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La reacción de los principales líderes del mundo al ataque coordinado de Estados Unidos e Israel contra Irán

Rusia habló de una “peligrosa aventura”, Francia pidió una reunión urgente de la ONU y países de América Latina reclamaron volver a la diplomacia. Canadá y Australia respaldaron la ofensiva.

Putin y Macron (Foto TN)

El ataque coordinado de Estados Unidos e Israel contra objetivos en Irán generó una inmediata y fuerte reacción internacional, con posiciones que van desde el respaldo explícito hasta la condena abierta y los llamados urgentes a la diplomacia para evitar una escalada en Medio Oriente.

Desde Moscú, el presidente ruso, Vladímir Putin, denunció la ofensiva como una “peligrosa aventura” que podría conducir a una “catástrofe” regional.

La cancillería rusa describió la operación como un “acto de agresión armada premeditado y no provocado contra un Estado soberano”, y exigió el cese inmediato de la campaña militar y el regreso a la vía diplomática.

En la misma línea, el presidente francés, Emmanuel Macron, advirtió que la escalada es “peligrosa para todos” y “debe cesar”.

Además, pidió una reunión urgente del Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas y llamó a retomar negociaciones que permitan reducir las tensiones en torno al programa nuclear iraní.

Desde América Latina también hubo pronunciamientos. El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, condenó los ataques y afirmó que la negociación es “el único camino viable para la paz”, al tiempo que expresó “profunda preocupación” por la escalada y pidió respeto al derecho internacional.

En Colombia, el mandatario Gustavo Petro sostuvo que la ofensiva fue un error y reclamó una reunión urgente de la ONU para defender la paz mundial y evitar la proliferación nuclear.

En contraste, el primer ministro de Canadá, Mark Carney, respaldó la acción estadounidense y reafirmó “el derecho de Israel a defenderse”, al tiempo que calificó a Irán como una fuente central de inestabilidad en la región.

En la misma sintonía, el primer ministro australiano, Anthony Albanese, expresó su apoyo a la operación y señaló que el programa nuclear iraní representa una amenaza para la paz y la seguridad internacionales.

España, por su parte, manifestó una posición crítica. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, rechazó la “acción militar unilateral” por considerar que contribuye a un orden internacional más incierto, aunque también cuestionó las acciones del régimen iraní. En el Reino Unido, el Ejecutivo instó a evitar que la situación derive en un conflicto regional más amplio.

Otros países europeos, como Suecia, Noruega y Países Bajos, hicieron foco en la necesidad de moderación.

La canciller sueca, Maria Malmer Stenergard, pidió un retorno inmediato a las negociaciones diplomáticas; desde Oslo se puso en duda que el ataque pueda encuadrarse en el derecho internacional bajo el argumento de “acción preventiva”; y La Haya llamó a evitar nuevas escaladas para preservar la estabilidad regional.

En Medio Oriente, el canciller de Omán, Badr Albusaidi —quien había actuado como mediador entre Washington y Teherán— se mostró “consternado” por el impacto de la ofensiva sobre las negociaciones en curso e instó a Estados Unidos a no profundizar su involucramiento.

En Líbano, el primer ministro advirtió que su país no aceptará ser arrastrado al conflicto, en medio de la preocupación por una eventual participación de Hezbollah.

China, en tanto, evitó un pronunciamiento político directo pero calificó la situación de seguridad como “extremadamente grave y compleja” y pidió a sus ciudadanos extremar precauciones. (TN)