San Martín en Persona: un camino diferente para conocer la personalidad del Libertador
El periodista Daniel Miguez recorre la vida de José de San Martín a través de 33 historias que lo muestran en facetas más íntimas y desconocidas.
Es periodista, ingeniero civil y docente de la Universidad Nacional del Sud en materias relacionadas con el Patrimonio arquitectónico y el planeamiento urbano. Ha publicado notas en revistas Vivienda, Todo es Historia, Obras & Protagonistas y Summa +. Participa en varios micros radiales referidos a la historia de Bahía Blanca. En dos ocasiones recibió primera mención por parte de ADEPA en el rubro Cultura e Historia.
“Tomasa, madre de Remedios, se opuso sin suerte al casamiento de su hija con un “soldadete”, con un “indio”, dos de las formas despectivas que tenía para referirse a San Martín”. De San Martín en persona, D. Miguez
Un nuevo libro referido a la vida de José de San Martín. En este caso alejado del formato biográfico y buscando mostrar al prócer a partir de un conjunto de historias y vivencias que lo colocan más cerca del plano humano que del bronce.
Esa es la mirada que el periodista Daniel Miguez ensaya en “San Martín en persona” (Editorial Planeta), un libro de lectura ágil, amena, con muchas historias desconocidas, desde las más mundanas como la mala relación de San Martín con su suegra, hasta la de haber sido heredero de una de las mayores fortunas de Francia.
“La primera diferencia con otros libros sobre San Martín es que no se trata estrictamente de una biografía sino que cuento historias de su vida. Por supuesto que todos los elementos son biográficos, pero no los presento cronológicamente, sino en 33 episodios vinculados a distintas etapas de su vida”, señala a La Nueva. el autor del trabajo.
Miguez menciona que, sin ser inéditas, muchas de las situaciones son desconocidas por la mayoría. “Empecé a pensar en este libro cuando distintos amigos se sorprendían ante datos que les contaba de San Martín. Ahí me fui dando cuenta que eran demasiadas cosas las que no se sabían de su vida y de su personalidad. Me pregunté ¿cómo era San Martín? Y eso es lo que intento responder en el libro”.
Como periodista que es, Miguez señala que siempre se interesó por contar historias, y que a partir de su formación lo distintivo del libro puede estar en plantear una narrativa directa, “contar todo de una manera ágil y atractiva”.
Más humano, más grandeza
“Apenas repuesto, aunque muy débil, San Martín decidió cruzar por 8º vez la cordillera, Estaba por cumplir 45 años”. San Martín en persona, D. Miguez
La idea de humanizar al llamado Padre de la Patria puede aparecer como un desafío no exento de riesgo. La mirada de Miguez es en este punto completamente diferente.
“Lo que busqué fue mostrar su costado humano, saber cómo era este hombre extraordinario en su vida cotidiana. Creo que hay una tendencia a mostrar a nuestros próceres como personas perfectas, a sacralizarlos. Pero revelar a San Martín humanizado lo engrandece aún más”.
Claro que hay un motor principal en esta decisión de rescatar distintas etapas de la vida de San Martín, y eso es la admiración que el autor tiene por el prócer.
“A lo largo de los años leí mucho sobre San Martín. Todos conocemos sus hazañas militares pero luego empecé a admirarlo también como político, por la determinación con que defendía sus convicciones democráticas, sin apartarse nunca del rumbo. Al investigar para “San Martín en persona” fui descubriendo a un hombre generoso, con una personalidad muy firme y un carisma muy atractivo: su mirada, su voz, su sonrisa, su porte, su sentido del humor lo convertían siempre en el centro de cualquier reunión”.
A esto suma la circunstancia de estar ante una persona que llevó adelante una tarea titánica a pesar de cargar con una vida personal con múltiples problemas.
“Perdió a su esposa siendo ella muy joven, se hizo cargo de su hija pequeña -algo que no vemos en ninguno de nuestros grandes próceres-, soportó problemas de salud de todo tipo y muchos otros que se cuentan en el libro”.
En el recorrido por la vida del prócer da a conocer además el vínculo con sus hermanos, con sus padres, con su mujer, con su hija, con sus nietas, con su suegra, con sus subordinados, con sus amigos y con sus enemigos, todo narrado, señala Miguez, “con la más estricta precisión en datos y de la manera más llana y entretenida posible”.
Entre amores y odios
Muchos costados de San Martín se vinculan con sus relaciones cotidianas. Miguez enumera algunas de las que le resultaron más interesantes o llamativa.
“Es sorprendente lo que le sucedió después que murió su gran amigo Alejandro Aguado, también la historia de su asistente personal, el modo en que su amistad con Carlos Alvear se fue transformando en un odio mutuo, lo distintos que fueron cada uno de los ocho cruces que hizo de la Cordillera de los Andes, su pasión por el arte, lo itinerante de su vida al punto haber tenido residencia en 17 ciudades de 7 países, sus intentos permanentes y frustrados para volver a vivir en la Argentina, lo gracioso que era”.
La pregunta es si después de indagar tan en detalle en su vida, resultó ser San Martín una persona con grandes defectos.
“Bajar a los próceres del bronce no significa hacer un catálogo de sus defectos, sino humanizarlos. Con San Martín me es difícil porque siento admiración por él. Pero si me tengo que encontrarle defectos, uno puede ser su severidad. Por ejemplo con su hija Merceditas, a la que amaba como a nadie, era muy rígido. También perdía mucha energía en amargarse por la ingratitud y las traiciones. Hay otros aspectos que algunos pueden ver como defectos: era desconfiado, ocultaba o mentía si era necesario, pero yo eso lo veo como necesidades de un estratega”.
San Martín, el político
La historia suele señalar que un mérito de San Martín fue no involucrarse en política, en la severa grieta que atravesaba al país. No es la mirada que trasmite en el libro.
“Toda su vida San Martín estuvo involucrado en la política. Esa idea de una persona apartidaría surge de su decisión de no involucrarse en la guerra civil entre unitarios y federales. Lo desesperaba esa pelea entre hermanos que obstaculizaba su objetivo principal, que era la independencia. Por eso desobedeció las órdenes del gobierno de regresar a Buenos Aires para combatir a los federales. Desde su juventud adhirió a los ideales de la Revolución Francesa. Al principio lo sedujo la república, luego la monarquía constitucional, pero siempre luchó a favor de la democracia y en contra del absolutismo”.
Otro punto controversial ha sido siempre su decisión de legar su sable a Juan Manuel de Rosas, siendo que la historia argentina ha sido sumamente crítico con el denominado Restaurador.
“Yo me atuve a lo dicho y hecho por San Martín. Él valoraba la defensa de la soberanía que impulsaba Rosas. Se lo dijo en muchas cartas al propio Rosas y a muchos de sus amigos. Consideró al combate de la Vuelta de Obligado de tanta trascendencia como la de nuestra emancipación de España. Por eso no resulta extraño que le haya legado el histórico sable. Para los antirosistas de entonces fue un golpe duro, aunque con San Martín en vida ya sabían de su simpatía por Rosas”.
El periodista
“El periodismo es el primer borrador de la historia”, supo escribir Ryszard Kapuscinski, al tiempo de afirmar que “todo periodista es un historiador”. Por eso la inquietud trasmitida a Miguez de conocer cómo vivió este “cambio” de rol, de periodista pasar a historiador.
“No me resultó difícil porque es mi libro cuenta historias construidas con hechos, con datos. No hay ni una línea de ficción. Me seguí sintiendo periodista al escribirlo y creo que eso se puede detectar en la rigurosidad de los datos, porque los historiadores y los periodistas nos parecemos en investigar lo que pasó. Compartimos el rigor en la veracidad y la razonabilidad en las conjeturas. Y en lo estilístico el periodista aparece en el ritmo narrativo”.
Particularmente Miguez ha señalado en el prólogo de su libro su voluntad de, en sus crónicas periodísticas, sumar detalles anexos al tema central.
“El periodista tiene una responsabilidad adicional porque debe evaluar muchos aspectos en algo tan delicado como es la información. Comparto la idea de que al hacerlo uno da una versión inicial para la historia. Al escribir una nota periodística deliberadamente señalo detalles que si los omitiese no pasaría nada, que no hacen a la esencia de la información, pero a mí me permite fantasear con que a los historiadores del próximo siglo les pueden ser útiles”.
El caso Bahía Blanca
En Bahía Blanca se da una situación particular. Es una ciudad que ha tenido una fuerte relación con Bernardino Rivadavia –su plaza principal lleva ese nombre, su centro está ocupado con su monumento--, pero a la vez es una ciudad Sanmartiniana.
¿Cómo analiza estos “detalles” de la historia que parece no hacer distingos entre dos personas que tenían semejantes diferencias en vida?
“Creo que es valorable que cada persona pueda destacar lo que cree que los dirigentes del pasado hicieron a favor de nuestra patria. Algunos encontrarán acciones positivas en Rivadavia, otros en San Martín. Yo mismo vivo haciendo el esfuerzo de ser ecuánime, de no dejarme llevar por preconceptos ni hacer un listado de los buenos y los malos, tratando de entender las motivaciones y el contexto histórico en el que se desenvolvieron”.
“El caso de San Martín y Rivadavia es muy particular porque se odiaban. Hay cartas de San Martín diciendo cosas espantosas de Rivadavia. No sólo lo trataba de pésimo funcionario y deshonesto, sino que denunció que lo cercaba de espías y violaba su correspondencia. Y Rivadavia no se quedaba atrás en sus críticas a San Martín. Fue un odio a primera vista, casi en el momento mismo que se conocieron, cuando San Martín llegó a la Argentina en 1812”.
“Los dos pensaban en modelos de país antagónicos. Pero a eso, que es central, hay que sumarle hechos. A San Martín lo enfurecía que Rivadavia no apoyara la gesta libertadora y Rivadavia creía que San Martín lo podía desplazar del poder. Todos podemos tener preferencias por uno o por otro, pero lo cierto es que la historia y la patria se construyen con todos”.