Bahía Blanca | Sabado, 03 de enero

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Los servicios para los primeros habitantes y turistas de Pehuen Co

El inicial fue el emblemático La Boya, construido a fines de la década de 1940. A mediados de los años 50, quedó constituida la sociedad anónima conformada por pobladores que se harían cargo de la construcción y explotación de un hotel.

Foto: Archivo Histórico

Entender a la historia como mero hecho de cultura general es menospreciar su rol, su aporte a la calidad de vida en general, objetivo máximo de toda persona de bien.
El pasado condiciona nuestro presente y futuro. El pensamiento precede a la acción, y en él está la historia, individual o colectiva.
Identidad y desarrollo están entonces íntimamente relacionados, y en aquella la historia local cumple en aportar su grano de arena.
Informar sobre la historia como comunidad, promover el análisis profundo, descubrir referentes, y clarificar mitos populares.
Este es el deseo del equipo del Archivo Histórico Municipal de Punta Alta, que a lo largo del tiempo trabajó fuertemene para que se comprenda que la historia, como parte de la cultura, es en sí misma una potencial fuente de ingresos económicos, sólo si comprendemos la importancia de los recursos históricos.
Y en este sentido, sigue su camino. Ya iniciada una nueva temporada estival en bueno reconocer que su labor se extendió hacia todas las localidades del distrito de Coronel Rosales.
Por eso, en esta ocasión se invitó a la lectura de una tarea resumida sobre parte de lo que se presenta en el principal destino turístico del partido rosaleño: Pehuen Co. 
Se trata de La Boya y Hotel Cumelcán.
Vecinos y turistas
Los primeros habitantes y turistas que veraneaban en Pehuen Co tenían dificultades con el abastecimiento de elementos imprescindibles (comida, combustible), por lo que se hizo necesario contar con un local de proveeduría.
El primero fue el emblemático La Boya, construido a fines de la década de 1940 por la misma familia González Martínez.
Comenzó como una construcción de bloques, que servía a la vez como almacén, bar, comedor y carnicería, además de una casa habitación para el encargado. Contaba con una cámara frigorífica (excedente de la guerra) y tiempo después tuvo el primer horno de panadería pehuense. Además, poseyó un equipo para fabricar soda que se comercializaba en sifones con la marca de La Boya.
La presencia de un hotel con comodidades para los turistas se constituyó en una necesidad a medida que la villa crecía y recibía un número mayor de vistantes. Fue en una asamblea que se realizó en el comedor de La Boya a mediados de los años 50 cuando quedó constituida la sociedad anónima conformada por pobladores de Pehuen Co que se haría cargo de la construcción y
explotación de un hotel.
El capital necesario salió del bolsillo de los mismos socios y de un préstamo bancario. El hotel, sobre la costa, se inauguró en la temporada 1957/1958 y se le dio el nombre de Cumelcán, que en idioma mapuche significa “Reunión de amigos”. Se hizo cargo de la administración Atilio Campagnoli, que estuvo en funciones hasta 1972, coincidiendo con el auge de los campings y las casas rodantes, que sacaron clientes al establecimiento.
La venta de la sociedad anónima se produjo entre 1988 y 1989. El hotel fue comprado por Enrique 
Morbello, quien a su vez lo vendió a su actual dueño, Héctor De la Iglesia, el 12 de julio de 2002.