Bahía Blanca | Sabado, 03 de enero

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Pudo quebrar tres años de pesadillas y permitió condenar a su abusador

Tras soportar ataques durante mucho tiempo, una menor pudo contarle a su madre que era ultrajada por el padrastro. La mujer lo denunció y el hombre fue sentenciado a 14 años.

A lo largo de casi tres años una nena sufrió en repetidas ocasiones abusos sexuales por parte de la pareja de su madre.

El hombre aprovechaba los momentos en los que se quedaban solos y sometía a la niña. Sucedió en dos domicilios del barrio Noroeste, cuando salían a realizar compras y hasta en un ascensor.

Actos de violencia y amenazas le permitieron al acusado una “protección” de 3 años, que terminó cuando la niña, ante sospechas de su madre, rompió el silencio y contó todo.

El sujeto fue denunciado y, recientemente, en el marco de un juicio abreviado, recibió una pena de 14 años de cárcel.

Ricardo Gutiérrez, juez del Tribunal en lo Criminal Nº 1, lo culpó de promoción de la corrupción de menores agravada, abuso sexual gravemente ultrajante y abuso sexual con acceso carnal reiterado.

Previamente, el fiscal Diego Torres y la defensora oficial Julieta Stordeur, con la aceptación del procesado, acordaron la calificación legal del caso y el monto de la sanción.

Para el juez quedó probado que, entre 2018 y junio de 2021, la víctima, quien al comienzo de los hechos tenía 7 años, sufrió abusos por parte de su padrastro.

Cada vez más denuncias: cambia la manera de investigar delitos sexuales

Los ultrajes comenzaron con manoseos y fueron cobrando intensidad con el correr del tiempo, sometiendo a la pequeña a diversas prácticas sexuales.

También se determinó que el acusado refería ciertas cuestiones con “el objetivo de desviar el desarrollo normal de la sexualidad de la niña”, a quien amenazaba con “atentar contra la integridad física de su progenitora y hermanos si no hacia lo que le ordenaba”.

Descubrimiento

La madre de la niña declaró que había comenzado la relación con el imputado en 2012, cuando vivían en una provincia de la región de Cuyo.

Explicó que ella se había separado poco antes y que siete años después se mudaron a nuestra ciudad, donde vivieron en dos casas.

Señaló que al principio trabajaba en un comercio gran parte del día y que en horas de la tarde sus cinco hijos (tuvo tres con el acusado) quedaban al cuidado del acusado. 

Explicó que posteriormente abrió un negocio en su inmueble y que siempre le pareció que el sujeto tenía “más afinidad” con la víctima.

Acerca de lo ocurrido, detalló que comenzó a notar situaciones extrañas (regalos y consentimientos) y que un día, mientras doblaban ropa, le preguntó a su hija si la pareja “la lastimaba o le hacía algo”.

Relató que la nena se puso a llorar, agachó la cabeza y le confió que su padrastro la tocaba.

Explicó que de inmediato reunió a sus hijos, tomó sus pertenencias y volvió a su provincia. También comentó que enfrentó al acusado, quien le pidió perdón y le dijo que “no sabía qué le había pasado”.

La mujer comentó que una vez que se alejó del sospechoso lo denunció.

"Cosas malas"

La niña, quien contó lo que le tocó sufrir mediante el sistema de cámara Gesell, dijo que el acusado le “hacía cosas malas”.

A lo largo de su testimonio, la menor relató diferentes situaciones en las que resultó abusada por el padrastro, describió escenas, lugares (en la casa, en el comercio familiar o mientras hacían compras) y frecuencia de los ataques.

Admitió que sentía miedo y que por esa razón, más allá de intentar cierta resistencia, callaba.

Agregó que todo eso le provocaba pesadillas y no podía dormir.

Dijo que en una oportunidad uno de sus hermanos observó accidentalmente una situación y el acusado lo golpeó muy fuerte para asegurarse que guardara silencio.

Describió también que solía jugar con el celular del hombre, en el que, sin que él se enterara, pudo observar que tenía fotos de “chicas y chicos desnudos”.

También declararon otros familiares de la víctima, quienes mencionaron cómo se enteraron de la situación y la forma en que lo sucedido afectó a la menor.

Persistencia

Al momento de resolver, el juez consideró que el testimonio de la víctima abastecía los requerimientos establecidos por la Justicia para determinar la culpabilidad del imputado.

Destacó la persistencia de la imputación y las características de los hechos.

También mencionó el contenido de los informes médicos y de los psicólogos que entrevistaron a la niña.

Finalmente, para establecer la pena valoró como agravantes “la marcada diferencia de edad entre la víctima y el imputado”, “la pluralidad” de hechos y el extenso tiempo en el que se produjeron, el daño provocado y el uso de amenazas por parte del procesado, para procurar impunidad.

Sin fabulación ni animosidad

Opinión. Una de las peritos psicólogas que entrevistó a la víctima describió en su informe que “no advirtió indicadores de fabulación, presiones externas o animosidad con relación al imputado”. 

"Lógico". La profesional también dijo que el relato de la menor fue considerado “lógico y coherente”. Agregó que en esas circunstancias aportó “detalles de contexto y centrales de los hechos”.

Análisis. Otra profesional que evaluó a la madre de la nena dijo que la relación de la mujer con el imputado era “conflictiva, pero la peritada no tenía decisión de separarse y estaba habituada”. Dijo que decidió alejarse luego de conocer lo sucedido, que en primera instancia buscó ayuda en su familia y que luego denunció el caso. También sostuvo que la madre comenzó a notar situaciones llamativas luego de que fuera prevenida por terceros.