El Gobierno, en medio de un problema con China por el vencimiento del swap
La relación bilateral con Xi Jinping ingresó en arenas movedizas, donde colisionan intereses y necesidades infraestructura y financiamiento por presión de EEUU.
No cayó nada bien que el Gobierno de Javier Milei haya avanzado con un nuevo decreto que modifica el régimen de contrataciones públicas y, en la práctica, endurece las condiciones para que determinadas compañías extranjeras participen de licitaciones del Estado.
La interpretación fue que se trataba de un tiro por elevación a las empresas de origen chino vinculadas a infraestructura, obra pública y grandes servicios, un sector donde históricamente tuvieron presencia y capacidad de financiamiento.
Las vueltas que le estuvieron dando desde la Casa Rosada a la diplomacia china sobre la invitación a que el Presidente argentino haga una visita oficial este año agregó un grano de arena, ya que abona la hipótesis de que se están dando efectos demostración a la Casa Blanca de un alineamiento incondicional.
El contexto lo refuerza la presión nada disimulada ejercida por el secretario del Tesoro de EEUU, Scott Bessent, para que Argentina no renueve el swap por USD 18.000 millones que la Argentina tiene con China, para cuyo vencimiento faltan apenas cinco meses.
Es el swap que el Gobierno de Xi Jinping otorgara a durante la gestión de Alberto Fernández y el jefe de Estado chino decidió renovarle por dos años a Milei el 14 de junio de 2024 para evitar el default.
La Administración de Santa Cruz avivó hace poco la llama, al comunicar a los bancos chinos que abrieron créditos para financiar las represas que harían uso de la línea pendiente de ejecución desde que asumió Milei.
El Palacio de Hacienda no se pronunció sobre esa decisión provincial, siendo que, por cuerda separada, sacó el decreto que amplía los criterios de exclusión para empresas que figuren sancionadas por organismos multilaterales, bajo causales más amplias que las que se aplicaban hasta ahora.
Alineamiento incondicional
La medida se leyó en Beijing como una señal de alineamiento incondicional con Donald Trump. “Milei busca sostener un discurso de ‘reglas claras’ y orden institucional, pero al mismo tiempo la decisión se cruza con una disputa geopolítica más amplia, donde la influencia china en América Latina es observada con recelo por Estados Unidos y parte de los socios occidentales”, dice el medio.
Como una concesión, el mandatario dejó de pronunciar declaraciones hostiles contra China, pero no se privó del desplante que significa no aceptar el convite de visitar al gigante asiático.
La reactivación de las represas de Santa Cruz, la obra de infraestructura más importante que China financia fuera de su territorio, constituye uno de los puntos más seguidos en la relación bilateral.
Una serie de incumplimientos conduce a que debe ser firmada la Addenda 12, demorada desde que Massa era ministro.
Los chinos manejan sólo información extraoficial del Gobierno de Milei de que la intención no pasaría de reactivar sólo la represa Jorge Cepernic, la más chica.
El swap de Damócles
Si China decidiera no renovar el swap por USD 18.000 millones otorgado a la Argentina debería pagar a mitad de año entre USD 2.750 millones y USD 5.000 millones, de un tramo que se activó.
El problema es que el BCRA tiene activado un tramo del swap por 35.000 millones de yuanes, equivalentes a USD 4.844 millones y los vencimientos están concentrados entre junio y julio: 21.000 millones de yuanes y 14.000 millones, respectivamente.
No poder pagar haría caer, de arrastre, el acuerdo vigente con el Fondo Monetario Internacional.
La consultora MAP Latam simplifica el matete de la siguiente manera: el país necesita unos 50.000 millones de dólares para no sufrir sobresaltos en 2026.
La cuenta surge de combinar las necesidades de financiamiento externo derivadas de la cuenta corriente, la cuenta capital y los vencimientos de deuda, junto con el objetivo de recomponer reservas.
El vencimiento no cubierto del tramo activado del swap, equivalente a unos USD 5.000 millones, prendería fuego a la nafta regada del endeudamiento.