Canal Maldonado: una obra hidráulica que aspira a ser parte del paisaje y sumar espacios verdes
El proyecto integral articula tres dimensiones: mejorar el desempeño hidráulico del canal, generar un cauce que admita usos recreativos e incorporar nuevos espacios públicos.
Es periodista, ingeniero civil y docente de la Universidad Nacional del Sud en materias relacionadas con el Patrimonio arquitectónico y el planeamiento urbano. Ha publicado notas en revistas Vivienda, Todo es Historia, Obras & Protagonistas y Summa +. Participa en varios micros radiales referidos a la historia de Bahía Blanca. En dos ocasiones recibió primera mención por parte de ADEPA en el rubro Cultura e Historia.
Cuando en 1949 las máquinas topadoras ingresaron al parque de Mayo para excavar el canal Maldonado, los vecinos pusieron el grito en el cielo. Si bien no cuestionaban la importancia de reabrir y profundizar este curso de agua buscando así poner punto final a las inundaciones generadas por las crecidas del arroyo Napostá, estaban en total desacuerdo con el proyecto elaborado desde la Provincia de cortar en dos ese paseo y arrasar con unos 300 árboles, de los más añosos y atractivos del lugar.
Meses antes, representantes de sociedades de fomento, entidades y colegios profesionales intentaron que los técnicos de Hidráulica modificaran el diseño, elevando incluso una propuesta alternativa elaborada por ingenieros locales. Pero nadie escuchó y la intervención se llevó adelante, manteniendo, se dijo, “un frío espíritu técnico” e ignorando el costado paisajístico.
“Es una obra que no debiera estar solo al servicio de una razón utilitaria, sino también en armonía con la identificación espiritual del hombre y de la naturaleza”, se dijo.
Lo particular de aquel planteo es que se centró exclusivamente en el parque de Mayo, cuando la canalización del hasta entonces modesto cauce del Maldonado se extendía por 6 mil metros, atravesando la ciudad y sin recibir en todo ese recorrido tratamiento paisajístico alguno: nunca hubo un pensamiento en ese sentido, ni para el canal ni para sus bordes.
Ahora, la debacle provocada por la lluvia del pasado 7 de marzo derivó en un rediseño del canal, el cual triplicará su capacidad, 76 años después de ejecutado, con una inversión estimada en 100 millones de dólares y a desarrollarse en los próximos seis años.
Es una obra nueva, que utiliza la excavación existente y la ensancha, avanzando 3,50 metros hacia cada uno de los costados. Esta intervención implicará el retiro de —al menos— 180 árboles que ocupan una estrecha franja de tierra en los laterales del canal. Pero, en esta oportunidad los autores del proyecto han considerado el tema paisajístico. Lo hicieron a partir de una propuesta que apuntan a lo que denominan “la renaturalización del lugar”.
El proyecto integral articula tres dimensiones: mejorar el desempeño hidráulico del canal, generar un cauce que admita usos recreativos e incorporar nuevos espacios públicos. Para eso se plantea la ejecución de un conjunto de plazoletas secas —es decir, con piso de cemento— sobre el propio canal, funcionando como puente peatonales de diferentes anchos de acuerdo a su ubicación, variando entre 3,50 y 26 metros.
Los playones de mayor superficie serán equipados con bancos, maceteros e iluminación, generando así, según indica la memoria descriptiva, “lugares de encuentro y permanencia”. El resto tendrá un equipamiento mínimo pero manteniendo la idea de generar un espacio recreativo.
La segunda etapa del nuevo canal fue licitada el pasado 5 de diciembre. Es la segunda de las siete programadas hasta renovar la totalidad del recorrido. Se desarrollará entre la calle Don Bosco y la desembocadura del arroyo. En ese recorrido se construirán siete de estos espacios públicos. La idea es repetir el mismo tratamiento en las siguientes etapas, hasta llegar al partidor del parque de Mayo, el cual tendrá un diseño especial.
Por otra parte, se plantean dos propuestas para los bordes. Por un lado, generar en algunos tramos de los taludes una suerte de tribunas de hormigón, que acompañen la realización de distintas actividades recreativas. Asimismo, se habilitará un par de carriles en el fondo del canal, unas veredas por donde caminar o andar en bicicleta cuando el caudal del arroyo sea mínimo.
Sin dar a conocer detalles del proyecto integral, el Ministerio de Infraestructura bonaerense anticipó que también los bordes del canal tendrán un tratamiento paisajístico a partir de la colocación de árboles, mobiliario y ubicación.
La propuesta de renaturalización tiene, en principio, un punto en contra: no fue consultada, discutida y muchos menos consensuada con actores locales, vecinos, colegios profesionales y entidades: fue resuelto en La Plata. Esto puede significar un componente negativo.
Más allá de esa cuestión, les pedimos a profesionales locales de la arquitectura y de la geografía su opinión sobre el diseño propuesto y la importancia (o no) de atender el aspecto paisajístico de la obra.
“No me parece lo mejor para el canal”
El arquitecto Martín Castro es docente de la Universidad Nacional del Sur (UNS) y fue director de Planificación y Desarrollo Urbano de la Municipalidad durante la gestión de Héctor Gay. A su entender, la resolución de una estructura urbana de la escala del canal “debe que ser abordada con una mirada integral”, incorporando la visión paisajística.
“Se trata de una pieza que trasciende lo meramente operativo y funcional, que lleva agua y que bien tratado puede aportar mucho a la ciudad”, destaca.
En particular, no considera que las plazas secas propuestas sean la mejor alternativa. “Cuando un curso de agua pasa por lugares densos y abigarrados, sin espacios verdes, una solución de ese tipo puede resultar pertinente. Pero en este caso me parece exagerada porque en algunas partes el curso coincide con el Paseo Cuyo, un gran parque lineal que no necesita sumar otros usos”.
Para Castro las mejores posibilidades de generar paisajes están en los bordes del canal. “Es interesante sumar puentes bien diseñados, usando vigas invertidas para no afectar la capacidad del canal y que, además, sumen al paisaje. En la UNS mostramos el ejemplo de la avenida General Paz, con puentes diseñados como piezas únicas, pintados en color naranja y elegantemente resueltos”.
Por último resalta lo importante de hacer uso del agua y la topografía: “Todas estas infraestructuras merecen ser diseñadas y tratadas como parte del paisaje urbano”.
“La gente lo va a disfrutar”
Patricia Ercolani es doctora en Geografía, docente de la UNS y ha publicado varios trabajos relacionados con el espacio público.
Consultada sobre la propuesta, señala que “siempre es importante sumar espacios verdes: mientras más lugares se ganen para la gente como sitios de encuentro y distracción, mejor será la ciudad. A Bahía Blanca le falta muchísimo en ese sentido y después del temporal necesita más verde”.
En relación a las plazoletas, Ercolani menciona que son “lugares interesantes”, donde pueden surgir varios tipos de actividades barriales.
“Todo lo que se gane en espacio público es positivo, es una deuda colectiva que tiene y necesita la ciudad. Hay que tener en cuenta también que el canal Maldonado nunca se pensó como algo paisajístico. Si esta propuesta funciona creo que la gente lo va a disfrutar”.
“Es una gran oportunidad”
Docente de la UNS, el arquitecto Horacio Miglierina es especialista en paisaje. Fue el encargado, en la década del 90, de diseñar el Paseo de las Esculturas sobre el entubado del Napostá.
Prefiere no opinar sobre la propuesta completa, ya que no ha sido todavía dada a conocer.
“Vi algunos renders y un poco la idea de renaturalización. Pero una cosa es clara: crear un espacio público verde no consiste en poner macetas y bancos. Es mucho más que eso. No alcanza un equipamiento para generar un lugar de ocio y encuentro, un lugar mal diseñado será un lugar sin gente; es decir, un fracaso”, señala.
En cuanto al tramo licitado —entre Don Bosco y la desembocadura— lo definió como un recorrido “conflictivo”, considerando la variedad de circunstancias que tienen los barrios que atraviesa.
“Son lugares para los que es difícil pensar que estas plazoletas sobre el canal vayan a funcionar”, indica.
“Crear un espacio público verde no consiste en poner macetas y bancos. Es mucho más que eso”, manifestó el Arq. Horacio Miglierina.
or otra parte menciona que la zona cercana al estuario ofrece uno de los paisajes más calificados de la ciudad, “incluso superior al de la loma, un paisaje natural extraordinario que no termina de integrarse. Estaría bueno realizar alguna consideración adicional para ese lugar”.
Se entusiasma, además, con la posibilidad de mejorar el canal en el parque de Mayo y en el partidor. “Es una oportunidad interesante, porque es un tajo que se definió como obra hidráulica sin considerar que atraviesa el principal paseo de la ciudad”, sostiene Miglierina.
Modelos para armar
Existen ejemplos en el mundo de cursos de agua canalizados o entubados que, con el tiempo, fueron reconvertidos sumando lugares de ocio y esparcimiento.
Un caso es el del río Cheonggyecheon, que recorre 5,8 kilómetros atravesando Seúl, en Corea del Sur. En la década de 1950 sus bordes fueron ocupados por asentamientos informales, con lo cual pasó a estar contaminado y ser propenso a las inundaciones. En 1958 se lo entubó y allí se ubicó una autopista.
Esa intervención fue considerada entonces un ejemplo de modernización. Sin embargo, a fines de 1980 esa mirada cambió y la autopista comenzó a ser vista como un modelo de degradación ambiental.
En 2003 el Gobierno suprimió la autopista y restauró el río, una intervención urbana clave para mejorar el medio ambiente, la movilidad, el espacio público y el desarrollo económico.
Para eso se creó un parque lineal de 400 hectáreas, con varias vías peatonales y puentes renovados. El proyecto demandó dos años de trabajo y hoy es un espacio de recreación popular para residentes y turistas. La calidad del aire ha mejorado y las temperaturas han disminuido.
Al estar abierto, el cauce está mejor preparado para hacer frente a las inundaciones y ha permitido el aumento del número de especies, incluyendo vegetación, peces y aves. Se recuperaron además actividades culturales tradicionales, como el Festival de los Faroles.
En Belém ha nacido un paseo
La regeneración del Parque Lineal de la Doca, ubicado en Belém do Pará, en Brasil, conforma una intervención urbana que une infraestructura, paisaje y memoria y reconecta la ciudad con sus aguas a través de la cualificación de los espacios públicos.
La intervención se realizó sobre el Igarapé de las Almas, un canal de 1,2 kilómetros de extensión ubicado en el cantero central de la Avenida Visconde de Sousa Franco. Allí se rescata la identidad hídrica luego de un proceso de urbanización marcado por la ausencia de espacios públicos, el predominio del automóvil y la baja calidad ambiental.
El proyecto transformó el corredor hídrico en un parque continuo, accesible y multifuncional, un lugar de encuentro, esparcimiento, deporte y contemplación.
Inspirado por el pensamiento del ecologista indígena brasileño Ailton Krenak —“Estos ríos son mucho más antiguos que nosotros, puedan darnos sabiduría e instruirnos sobre cómo mejorar nuestra existencia”— el proyecto adopta el agua como elemento guía, ampliando su papel ecológico y simbólico.
El parque suma miradores, pasarelas, quioscos, juegos infantiles, áreas sombreadas, jardines, ciclovías y espacios deportivos. La intervención respeta la vegetación existente e introduce especies nativas, involucrando en su resolución a residentes y organizaciones comunitarias, garantizando que respondiera a las demandas del territorio.
En San Rafael, un canal
La provincia de Mendoza es famosa por el excelente manejo que hace del agua.
En la localidad de Cerrito, municipio de San Rafael, se ubica el canal de ese nombre que transporta agua del río Diamante utilizada para el riego.
Sobre el canal se ha generado un paseo lineal de 1900 metros que permite actividades deportivas, históricas, culturales, artísticas y el encuentro de la comunidad con espacios dotados de mobiliario urbano.
El recorrido dispone de veredas y bicisendas y se ha generado, además, el denominado Camino del Arte, que incluye esculturas de artistas locales distribuidas en su recorrido.
Para cruzar el canal se han construido una serie de playones a modo de plazoletas, iluminados y diseñados con mobiliario, iluminación y vegetación. El uso y la ocupación inmediata por parte de la gente dieron cuenta de lo adecuado de la propuesta.