Bahía Blanca | Sabado, 17 de enero

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Casas que se despiden

Las demoliciones y su continuidad, las viviendas que desaparecen del paisaje urbano. La ciudad que muta y cambia.

 “Necesito ilustrar estas casas para, de alguna manera, retenerlas en el tiempo, honrarlas y darles vida de nuevo. Hago un repaso por cada línea, por cada intención y simbología. Muchas veces me pregunto si somos conscientes de esas pérdidas irremplazables e irrecuperables“. Arquitecta Natalia Kerbabian @ilustroparanoolvidar

“Hay que cuidarse de decirles que a veces ciudades diferentes se suceden sobre el mismo suelo y bajo el mismo nombre, nacen y mueren sin haberse conocido, incomunicables entre sí”. Italo Calvino, Las ciudades invisibles.

 

Caronti 36. La vivienda data de la década del 20, ecléctica en su estilo, con cierta estética barroca en parte del remate, donde se ubica un óvalo rodeado por guirnaldas, con volutas jónicas a sus lados y un frontis curvo en la parte superior.

Una fachada está ornamentada con cornisas, ménsulas y detalles propios de algunos templos griegos.

Su frente es asimétrico, con dos ventanas a la derecha de la puerta de ingreso con arcos de medio punto --propios del Renacimiento italiano-- y una rica herrería cerrando sus balcones.

Ha resignado el revoque símil piedra original por un tono blanco y por estar en uso hasta hace poco tiempo es válida la conjetura de pensar un inmueble en buen estado de conservación.

Ahora ha sido cercada, el típico cerco de obra y un modesto cartel que deja en claro lo que sigue: “demolición total”.

No es una vivienda inventariada como bien patrimonial, no tiene en los papeles y consideraciones de rigor elementos que ameriten su preservación por algún valor artístico, histórico, paisajístico o cultural..

Es la ciudad que se demuele para dar lugar a una nueva, que muta. Seguramente un edificio en altura ocupará el lugar, con un frente reducido y que aportará dos medianeras ciegas al paisaje urbano.

No hay manera de saber que se va a demoler hasta que no aparece el vallado, es sorpresivo. Algún caminante se detiene y toma una fotografía, lamenta ese adiós.

Son casas que se despiden. Que ya no estarán y que en demasiados casos serán olvidadas y no habrá un registro que de cuenta de su existencia. No la retendrá la memoria colectiva, será parte de algo que quizá no existió nunca.

Por eso estas fotografías, por eso estos dibujos, por eso este modesto tributo a lo que fue y ya no será.