Diez años de los jurados en la Provincia y Bahía sigue al tope de los juicios
El primer debate se realizó el 10 de marzo de 2015. Por qué el sistema se aplica mucho más en nuestra jurisdicción. Tiempo de balance.
El sistema que le permite a cualquier vecino juzgar delitos graves, conocido como juicios por jurados (jxj), cumple 10 años de su implementación en la provincia de Buenos Aires y Bahía Blanca sigue siendo líder en la modalidad.
Un total de 127 de los 769 debates que se hicieron en este marco en todo el territorio bonaerense desde marzo de 2015 (casi el 17%) fueron en nuestra ciudad, situación que habilita a realizar un balance sobre un mecanismo que, aún hoy, despierta tantos adeptos como detractores.
Bahía está un 40% por encima de San Martín (90 jxj) y más de Azul (80), que son los departamentos judiciales que le siguen.
Los jxj están habilitados en causas en las que se juzgan a imputados de delitos con penas superiores a 15 años de prisión, como homicidios, violaciones y robos violentos.
Los acusados por estos hechos son juzgados por 12 jurados no letrados (con 6 suplentes y bajo la dirección de un juez técnico), salvo que renuncien y opten por el juicio oral tradicional, evaluado por un tribunal profesional.
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Los legos, con asesoramiento de especialistas, evalúan la prueba y definen si el imputado o los imputados son culpables o inocentes.
En caso de la primera opción, será un juez profesional quien, posteriormente, fije la pena.
Solo podrán ser jurados los argentinos nativos o naturalizados que tengan entre 21 y 75 años de edad. Para cada año se sortean 6 terminaciones de DNI cuyos poseedores que quedan potencialmente habilitados.
Para cada juicio, de las listas habilitadas se sortearán 48 personas, a quienes se citará el primer día de debate para tomar parte de una audiencia de depuración (que habilita a recusaciones de las partes en pugna). De esa manera quedarán los 12 miembros titulares y 6 suplentes del jurado.
Razones de "liderazgo"
No hay una respuesta clara a por qué en Bahía se hacen más jxj que en el resto de la provincia.
Muchos imputados creen que van a ser más oídos por pares que por jueces profesionales y otros consideran relevante que casi la totalidad de la prueba son los testimonios en el juicio y no la prueba documental incorporada, como en los debates tradicionales.
Y particularmente respecto de Bahía se mantiene una imagen histórica que los jueces técnicos, en general, tienen un perfil más "punitivista" al momento de sancionar.
La estadística marca que poco más del 60% de los jxj terminaron con culpables en Bahía, mientras que en los juicios técnicos ese porcentaje ronda el 90%.
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Esto lleva a los acusados a darles prevalencia a los jurados, porque llegan a esa instancia afrontando cargos que los pueden llevar varios años a la cárcel.
La licenciada en Ciencias Políticas Aldana Romano, integrante de la Junta Directiva del Instituto de Estudios Comparados en Ciencias Penales y Sociales (INECIP), estimó que esta situación puede tener que ver con una visión de los defensores.
"Me animaría a decir que evidentemente hay una lectura por parte de la defensa en que puede alcanzar un juicio más justo. Los defensores te dicen que con el jurado aparece un juzgador verdaderamente imparcial, afirman que es como escribir en un libro en blanco. Creen que pueden ejercer una mejor defensa, porque la calidad del litigio es superlativamente superior. La defensa de Bahía es muy pujante y encontró la posibilidad de una mejor calidad de litigio", opinó.
Esta sobrecarga en Bahía también trajo aparejados algunos problemas, como por ejemplo repetidas suspensiones y reprogramaciones de jxj debido a la falta de jurados para integrar la preselección.
De hecho ya sucedió con dos casos en lo que va de febrero y el año pasado se debieron reprogramar varios.
La cantidad desproporcionada de jxj incide en este punto porque Bahía tiene mucha menos población que otras ciudades con menos juicios y existe la limitación de sorteo de solo 6 terminaciones de DNI por año.
Lo bueno y lo malo
Romano destacó la importancia del sistema de enjuiciamiento por jurados y consideró que la década de funcionamiento en el territorio bonaerense arroja una evaluación satisfactoria, aunque también indicó algunas cuestiones que se deben mejorar.
"El balance es más que positivo, más aún teniendo en cuenta que en la provincia de Buenos Aires se implementó el sistema en todas las jurisdicciones de un territorio inmenso, con realidades muy diversas", dijo la directora ejecutiva del INECIP.
Destacó que, "incluso con la pandemia a cuestas" se hicieron más de 700 debates.
"En la provincia podemos decir que el sistema logra sostenerse pese a todo, porque tiene un diseño institucional que no es el mejor. Pese a que la organización de la Justicia no cuenta con las mismas herramientas de otras provincias y a pesar de un sistema acusatorio que tiene muchas cosas por corregir", opinó Romano.
Sostuvo que el sistema implementado en la provincia "no es el aconsejable".
"En este modelo se dividió la implementación entre los poderes Ejecutivo y Judicial. Quedó en manos del primero el armado de la lista, el sorteo y el primer contacto con el ciudadano. En los primeros años, el Ejecutivo, entusiasmado con la sanción de la ley, hizo sus deberes, pero conforme fue avanzando en el tiempo la voluntad política mermó y las prioridades cambiaron", afirmó.
Padrón no depurado
"Se le dejó de dar la importancia que tiene estos primeros pasos y llegó a la Corte un padrón no depurado de potenciales jurados. En Buenos Aires se sortean unas 12 mil personas todos los años, pero sin saber si están en condiciones de ser jurados. La Corte tampoco hizo sus deberes", dijo.
"Que se caigan juicios por falta de jurados es un problema de la Provincia de Buenos Aires", sentenció.
Y en el mismo sentido destacó que en el territorio bonaerense aún no existen oficinas judiciales para los jurados.
"Depende de lo que haga cada tribunal oral. Terminás dejando la implementación de una política a dependencia de las buenas voluntades, lo que puede salir muy bien en algunos casos o muy mal en otros".
Romano dijo también que en nuestra provincia el sistema trajo aparejada una mejora en la calidad de la administración de justicia.
"Cuando los casos pueden ir a jurados, dicho por los operadores, la investigación cambia, la fiscalía entiende que tiene que hacerlo de otra manera. Cuando un caso va a un jurado la calidad de la prueba es distinta, hay preocupación por garantizar calidad probatoria y pertinente para entender el caso", remarcó.
Por último, Romano destacó que en general los jurados reconocen la experiencia como provechosa.
"Cuando al ciudadano le permitís entender de qué se trata y lo invitás a participar, de acuerdo a lo que estamos viendo en todo el país, responde con muchas ganas. Es lógico que tengan temores, pero se van del juicio con la satisfacción y orgullo por la experiencia".
"El 90% de las investigaciones empíricas que desarrollamos, quienes participaron dicen que están orgullosos con la experiencia y la recomendarían", concluyó.
El primero de casi 800
No culpable. El primer jxj en la provincia fue el 10 de marzo de 2015 en San Martín. Veredicto de no culpabilidad para Guillermo Barros, acusado de matar a su cuñado, Germán Armella.
Tiempos. El crimen se registró en enero de 2014 en José León Suárez y hasta el jxj Barros estuvo en prisión y luego fue liberado.
"Privilegio". "Ser jurado no solo es carga pública, sino también un privilegio y probablemente el aporte más trascendental que pueden hacer como ciudadanos a la cosa pública", dijo el juez del primer juicio, Francisco Pont Vergés.
En Bahía. En Bahía, el primero fue en abril de 2015, por un crimen en Patagones. Declararon a Jonathan Marín no culpable de matar a Francisco Castillo (25).