La energía entra en una nueva era y Argentina puede ser protagonista
Las renovables absorben casi todo el crecimiento global, mientras los fósiles siguen dominando la matriz. Vaca Muerta y la expansión eólica y solar fortalecen la posición argentina, condicionada por décadas de desinversión en redes.
El consumo de energía mundial ha crecido constantemente, con un fuerte repunte en 2024, una suba del 2.2% en la energía total y un 4.3% la de electricidad.
Este aumento sustantivo con respecto a la década anterior viene dado por la globalización, en donde, las economías emergentes, toman más beneficios del mundo del consumo, y se traduce en un aumento del consumo de energía.
La demanda de electricidad crece más rápido que la general, en la que juegan un papel preponderante las generadas por sistemas bajos en carbono (solar, eólica y nuclear, de la que se nota un resurgimiento en marcha.
Los combustibles fósiles (petróleo, gas y carbón) siguen dominando el consumo para generación.
Las emergentes de alto crecimiento industrial, China e India han liderado el aumento de la demanda, estimando un 80% del crecimiento. La electrificación del transporte, los autos eléctricos, y la Inteligencia Artificial son los responsables de este crecimiento de demanda de electricidad.
Afortunadamente, casi todo el crecimiento ha sido cubierto por energías renovables.
En Argentina, con la puesta en producción del yacimiento Vaca Muerta se ha colocado en una posición importante de mercado de energías convencionales, pero con la particularidad de que en esta etapa, se han propuesto agregarle valor al producto y se trabaja intensamente en el procesamiento de gas para exportar GNL y sus derivados para la industria petroquímica.
Esta situación genera una expectativa optimista para el futuro del país, en la medida que se mantengan reglas de juego y proyectos de largo y mediano plazo, para colocarnos en una posición de país exportador de energía.
También Argentina ha avanzado mucho en generación baja en carbono, con la implantación de parques eólicos (de los cuales podemos ver buenos ejemplos en nuestra zona), y también solares, especialmente En el oeste.
El futuro previsible es de crecimiento. El aumento de la población, los cambios de hábitos de vida, aumento de tecnología y de confort, harán que la demanda de energía siga creciendo a un ritmo alto, no menos de un 4% anual hasta el final de la década.
Bahía Blanca, que tiene condiciones ideales para darle valor agregado a la energía convencional, si bien ha quedado por un tiempo en un bache, tiene en carpeta proyectos de nuevas fuentes de transformación de la energía, con destino claro de exportación, aprovechando las bondades del Puerto con que contamos.
Nuestro país no es una excepción y experimenta un crecimiento de la demanda eléctrica impulsado por el clima y aumento de la población. Lamentablemente enfrenta desafíos estructurales en la infraestructura por años de desinversión en generación y transporte, lo cual provoca muy a menudo cortes de suministro o incidentes en las redes por falta de capacidad.
El cambio del clima también ha jugado en contra del sistema por los grandes picos de calor, como febrero de este año, en que se batió el récord histórico de consumo eléctrico nacional.
Paralelamente, sigue creciendo la población, el consumo de electrodomésticos, que si bien son más eficientes presionan al consumo y la tecnología demandante, a lo que ya se viene, que son los autos eléctricos.
Será necesario que las empresas, que ahora tienen tarifas adecuadas al mercado, realicen inversiones en redes y centros de distribución para proveer a un consumo sostenible y sin sobresaltos para toda la población y la industria.