¿Qué es de la vida de…? Hoy: Pablo “Paly” Ceníccola
El ex delantero hoy se trabaja en Puerto Galván como marinero. Conocé la historia de quien pudo haber jugado en Boca Juniors y que estuvo a punto de perder la vida en una cancha de fútbol.
Pablo Ceníccola fue un delantero que prometía y mucho ni bien irrumpió en el fútbol doméstico. Con la velocidad como bandera, se empezó a ganar minutos en un Liniers lleno de figuras. Luego pasó por Olimpo, Comercial y San Francisco, además de varios elencos de la zona.
A más de 10 años de su retiro, el “Paly” repasó pasado y presente de su vida, que va más allá de la pelotita.
--¿Qué hacés en la actualidad?
--Soy marinero. Trabajo en Puerto Galván, en la empresa Hydra Argentina.
--¿Cuándo y por qué dejaste el fútbol?
--Dejé de jugar a los 33 años, allá por el 2013. Dejé por laburo, ya que se me complicaba entrenar con el club (San Francisco) y a la zona ya no quería viajar más.
--¿Te costó esa decisión?
--Sí porque me apasiona el futbol e ir a entrenar. Pero hacer las cosas a medias no sirve y por eso dejé.
--¿Seguís despuntando el vicio en alguna liga amateur o con amigos?
--Juego la Liga Comercial en el CEFA veteranos, con Martín Carrillo a la cabeza, y en la Liga del Sur con el Seniors del “Sanfran”.
--¿Qué te dio y que te quitó el fútbol?
--El fútbol me formó como persona, me educó, me enseñó valores. Y me permitió tener muchos amigos.
“Me quitó tiempo para compartir con la familia. Me lo tomaba muy profesional y dejé mucho por la pelota”.
--¿Qué te gustaba y que no del fútbol?
--Me gustaba entrenar, competir y compartir con amigos.
--¿Y en contrapartida?
--No me gustaban las falsedades y los malos tratos, que nunca faltaron.
--¿Qué te dejaron las camisetas que vestiste?
--Me dejaron muchas enseñanzas de vida, conocer gente de otras ciudades y anécdotas, buenas y malas.
--¿Por qué delantero?
--Porque, desde chiquito, siempre me pusieron arriba. Tal vez por ser rápido y encarador, pero bien no lo sé, je, je.
--¿Define el puesto en una frase?
--Un puesto con mucha adrenalina.
--¿Qué recordás del debut?
--Que tenía 16 años, mucho nervio y ganas de comerme la cancha.
--¿Por qué y por quién comenzaste a jugar al fútbol?
--Cuando tenía 4 años, mis Viejos me llevaron a un torneo, que creo que era en la escuela San Francisco de Asís. Supongo que me llevaron porque estaba todo el día con una pelota bajo el brazo. En la foto están el "Flaco" Elizondo (Juan Pablo) y Lucas López. Después de ese torneo me llevaron para Villa Mitre.
“Tuve la suerte de que mis Viejos me acompañaron siempre. Mi Viejo me llevaba a entrenar y se quedaba esperando porque vivíamos cerca de la cancha de San Francisco. Primero, cuando estaba en Villa Mitre, me llevaba en una de esas bici que tenía para ir otro acompañante atrás y, como le gustaba soldar, les hizo unas pedalinas para que me pudiera subir. Y mi Vieja era la fan número 1. A veces, había dos personas en la cancha; ella y “Lily”, la hermana de Walter Carrio.
“Mi papá falleció en el 2009 por un paro cardíaco mientras estaba manejando un camión. Por suerte alcanzó a salir de la ruta y lo dejó a un costado. Era un genio, me acuerdo que entraba al vestuario y nos decía: éxitos, con los dos pulgares hacia arriba. Me daba un poco de vergüenza, pero siempre estuvieron apoyándome”.
--Una virtud.
--Creo que la velocidad.
--Un defecto.
--Me tenía poca confianza.
--El partido inolvidable.
--Cuando metí mi primer gol en Primera. Fue jugando para el chivo un Argentino B en Pigüé. Creo que fue ante Racing de Carhué (NdR: fue ante Club Sarmiento de Pigüé), pero mi memoria no es muy buena. Me acuerdo del penal que patearon entre Puliafito (Guillermo) y Yulita (Carlos) y nos costó salir de la cancha, ja, ja.
--El peor partido.
--Un clásico de Tornquist. Jugando para Automoto, el arquero de Unión (Javier Brizzi) me pegó un rodillazo sin querer y casi me muero debido a un derrame interno.
--Tu mejor gol.
--Uno que le metí a Sporting en Punta Alta con la camiseta de Liniers. La bajé de derecha, enganché para la izquierda, pasó de largo el defensor, me salió el arquero y definí de zurda abriendo el pie.
--El que más gritaste.
--Contra Pacífico en cancha de Olimpo. En el Verde atajaba mi amigo Gabriel Senzacqua y, en ese momento, estudiábamos juntos. El debutaba y me gastó toda la semana que nos iban a ganar y bla, bla… La primera que agarré le rompí el arco. Hasta el día de hoy nos reímos de aquella situación.
--El mejor gol que viste.
--El de Maradona a los ingleses.
--El mejor delantero que viste en la Liga del Sur.
--Rodri Palacio.
--¿Cuál fue el compañero que más te marcó?
--El “Quino” Sierra (Javier). Un fenómeno dentro y fuera de la cancha.
--¿A qué rival tu hubiese gustado tener de compañero?
--El “Gula” Aguirre.
--¿En qué otro equipo de la Liga te hubiese gustado jugar?
--Por suerte, pude cumplir con el anhelo de jugar en el “Sanfra”.
--¿Y en qué otro puesto de la cancha?
--De volante. Lo hice, pero me hubiese gustado dedicarme más a ese puesto.
--Armá tu once ideal con los compañeros que tuviste.
--Mi equipo ideal está conformados por amigos. Equipo ideal. Senzacqua al arco; Martín Gutiérrez con la 2; Fede Oteiza con la 3; Gustavo Calvo con la 4; José Lencinas con la 5; Juan Oliva con la 6; yo con la 7, je, je; el “Paisa” Marabini con la 8; Mariano Corinaldi con la 9; Nico Martín con 10 y Emiliano Aguilera con la 11. Suplentes: Javier Mun̈oz, “Tonga” Garracini, Mati Vázquez, Seba Vázquez y “Ponio” Gallardo.
--¿Seguís yendo a la cancha?
--La verdad que no voy.
--¿Qué te generó y te genera la selección argentina?
--Una pasión muy linda, pero a los partidos los vivo muy tranqui.
--¿Cuántos amigos te dio el fútbol?
--El fútbol me dio muchos amigos; lo más lindo de todo.
--¿Qué anécdota de tu etapa como futbolista publicarías en un libro?
--Tengo dos. Pero la del accidente que tuve en la cancha, y que te comenté antes, fue una enseñanza de vida.
--¿La podés ampliar?
--Fue en junio de 2005. Justo era el día del padre y jugamos el clásico de Tornquist en la cancha de Unión repleta de gente. A los 10 minutos, tiraron un centro y se ve que Javier Brizzi –con quien habíamos compartido plantel en Comercial— calculó mal, voló y me llevó puesto porque llegué primero. Me pegó sin querer con la rodilla en el estómago, me empecé a marear, estuve afuera de la cancha como 5 minutos porque no podía respirar, pero volví. Ya en el segundo tiempo, me empecé a sentir muy mal y sentía que la gente cantaba como en cámara lenta. Pedí el cambio porque no me podía ni mover, no podía reaccionar y camino a la ducha le dije a los dirigentes que me lleven al hospital. Me desmayé y me tuvieron que llevar de urgencia al hospital de Tornquist. Pero no me encontraban las venas, no me podía poner suero porque tenía muy poca sangre y se dieron cuenta que era algo grave. Me derivaron a la clínica de Empleados de Comercio en Bahía y acá ya me estaban esperando. Me hicieron una tomografía, constataron que estaba lleno de sangre internamente y que debían abrirme para saber lo que tenía roto. De los nervios empecé a convulsionar, incluso mi señora me comentó después que estaba inflado y amarillo; que era otra persona. Me operaron de urgencia, estuve como ocho días internado, bajé como 12 kilos y parecía el Señor Burns de los Simpson, je, je. Me metieron como 15 puntos y el doctor me dijo que me salvé porque era joven y deportista. Perdí tres litros y medio de sangre y tenemos cinco en todo el cuerpo. Así que estoy vivo de milagro y ese golpazo me hizo bajar 200 cambios.
“Antes de eso, me vivía torturando, me preocupaba si me erraba un gol o si perdía la pelota. Y empecé a darle valor a cosas simples, como por ejemplo una ducha con agua caliente, cosa que no podía hacer cuando estuve internado, ya que me tenía que bañar las enfermeras, o tomar un vaso de agua”.
--Ahora contá la otra.
--Cuando estuve en Boca. En el ’96, vinieron a ver jugadores y quedé preseleccionado. Me acuerdo que Néstor Herrero tenía relación con ellos y Griffa (Jorge) y fui varias veces hasta que en la tercera oportunidad viajamos con Diego Escudero y el ‘Mono’ Márquez (Walter).
“Me acuerdo que en ese momento volaba, estaba muy rápido y picante. Quedé y me fui para allá unos nueve días, pero no me gustó. La Candela era bastante fea y había mucha competitividad entre los compañeros, no te daban la pelota y todos querían sobresalir. Incluso, un día que fuimos a entrenar a Parque Sarmiento y entraron al complejo de La Candela, rompieron todo, nos afanaron toda la ropa, plata, no tenía ni para volverme a Bahía. Y fue Rattín (Antonio), quien en ese momento estaba a cargo del fútbol menor, el que me prestó dinero para regresar”.
“Imaginate, en Buenos Aires, no sabía dónde ni carajo ir. Me tomé un colectivo con Matellán (Aníbal) y él me dijo más más o menos como llegar a Retiro. Viajamos como una hora, me bajé y como la plata, más o menos me alcanzaba, me tomé un taxi y llegué. Pero estaba tan asustado que cuando me bajé del taxi, me caí, me corté la mano, me acuerdo con los bolsos todos llenos de sangre, un desastre. Saqué el pasaje y me dije: no vengo nunca más. Después, Herrero estaba enojado porque me volví. Si hasta el pase se había hecho (foto)".
"Al tiempo, tuve la oportunidad de irme a Banfield con el ‘Negro’ Muñoz (Javier) y Mariano Corinaldi, dos grandes amigos, pero el “Loco” (por Herrero) me dijo quédate acá porque quiero que juegues en Primera, que te va a hacer mejor, vas a agarrar más experiencia, más roces, qué pin qué pan y después te vas a ir. Me metió un chamuyo, ja, ja; me quedé y debuté en Primera”.
“Más adelante, fuimos con el “Mate” Fernández (Francisco) a Independiente, que dirigía Menotti (César) y tenía Cayetano Rodríguez como DT de la Tercera. Anduvimos muy bien. Incluso, me acuerdo que me marcaba el ‘Tano’ Pernía (Mariano) y atajaba el hermano de Luis Islas. Hice dos goles, anduve re bien, pero nos volvimos y nunca más nos volvieron a llamar. Como al año y pico me enteré que Liniers había pedido mucha plata. Y como estaba todo mal, me fui a Olimpo, que había ascendido a Primera. Me llamó Echaniz (Gustavo) y decidí probar suerte para ver si podía escalar más. Pero sólo estuve seis meses porque a la Primera local no le daban ni bola”.
--¿Un hobby?
--Escuchar música, metal pesado sobre todo. Incluso, fui a varios recitales de bandas muy conocidas. Me acuerdo que de pibe lo seguía a mi hermano mayor, que estaba en la banda Asacris. Y, desde entonces, nació mi pasión por el heavy metal.
--¿Mate o café?
--Mate
--¿Playa o sierra?
--Ambas me gustan.
--¿Qué es la felicidad?
--Es darle valor a las cosas simples que tenemos a diario en la vida.
--¿A qué le tenés miedo?
--Tengo miedo de fallarles a los que me aman.
--¿Cómo es un día de Pablo Ceníccola?
--Me levanto temprano, voy a trabajar, luego llevo a mis hijas a sus actividades, entreno y se termina.
--¿Qué sueño te queda por cumplir?
--Viajar y recorrer el mundo.
El perfil del “Paly”
--Nombre completo: Pablo Lucas Ceníccola.
--Fecha y lugar de nacimiento: 15 de julio de 1980, en Bahía Blanca.
--Altura: 1,80m.
--Perfil: Diestro.
--Posición: Delantero.
--Trayectoria: Villa Mitre (infantiles), Liniers (menores y Primera), Olimpo, Comercial, Automoto de Tornquist, Puan Footbal Club, Ferroviario de Coronel Dorrego y San Francisco.
--Grupo familiar: está casado con Florencia Gherzi y es papá de Uma (15 an̈os) y Julieta (11). Es hijo de Roberto Ceníccola y Alicia Webwer. Hermanos: Aníbal (52 an̈os) y Walter (49).