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“Tuve ofertas para irme, pero mi compromiso con Olimpo es total y solo pienso en ascender”

Rodrigo Damián Acosta, el goleador aurinegro en el Federal A, es cien por ciento reflexivo, sus frases tienen sentido y sus conceptos viajan lejos del odio y la incomprensión. En el último mercado de pases fue tentado por clubes de categorías superiores, pero respetó su palabra y le fue fiel al contrato que firmó. ¡Colorado el 7!, a pleno más que nunca.

Fotos: Emmanuel Briane-La Nueva.

Instagram: @sergiopeysse

Twitter: @elpeche1973

(Nota ampliada de la edición impresa)

No juega de 9 y no convive con la exclusividad de tener que convertir en cada partido, aunque su alto porcentaje de gol cotizó en alza en el último mercado de pases.

Algunos dirigentes de equipos importantes de la Primera Nacional quisieron reunirse con él para darle forma a los números, existió la posibilidad de retornar al fútbol peruano y un club de Guatemala estuvo a punto de mandarle los pasajes para que viaje en carácter de “urgente”, pero Rodrigo Damián Acosta, a los 34 años, sigue creyendo en el valor de la palabra y en el compromiso asumido.

“Hubo ofertas, es cierto, pero ni siquiera me senté a analizarlas. Tengo contrato con Olimpo y pienso solo en el Federal A, en seguir por el buen camino como equipo y enfocados en el único objetivo que persigue la institución: subir de categoría. Además de estar muy bien en el club, que se portó de maravilla conmigo, tengo un compromiso con el entrenador (Pedro Llorens), quien volvió a confiar en mi después de haber compartido con él la experiencia del ascenso en Racing de Córdoba”, señaló, locuaz y con una meridiana claridad al momento de armar cada una de las respuestas, el máximo artillero del aurinegro en el torneo: 8 conquistas en 19 cotejos.

“Tal vez sea una frase hecha y lo reconozco, pero mi cabeza está puesta en Olimpo. Lo hablé con el presidente (Alfredo Dagna), a quien le manifesté que nunca tuve ganas ni intenciones de irme”, deslizó el “Colo”, nacido y criado en Lomas de Zamora y con debut en la Primera de Los Andes, en 2007.

El domingo fue el autor del 1-0 ante Germinal y siempre que él llegó a la red, Olimpo sumó (4 éxitos y 3 empates, solo a Villa Mitre le anotó por duplicado, en la sexta fecha de la fase clasificatoria).

“Si bien para el delantero los goles son más que importantes, lo esencial es que sirvan para que el equipo avance y pueda fortalecer la ilusión que persigue. Olimpo es un club con una organización prolija, respaldado por una rica historia, pero que necesita volver a donde supo estar, a codearse otra vez con el mejor nivel del fútbol argentino”, indicó quien registra tres ascensos al “Nacional B” (Los Andes 2007-2008, Almirante Brown 2019-2020 y Racing de Córdoba 2022), como denomina y repite, tal vez por costumbre o apego, en varios pasajes de la nota que realizamos en una cafetería del centro bahiense, justamente donde un entusiasta seguidor olimpiense le pidió encarecidamente: “Vamos `Colo´, hay que ascender, estoy cansado de estar en el Federal”.

--Así piensa el hincha, ni más ni menos que eso.

--Lo sé, me lo demuestran en la calle o cuando me mandan algún mensaje por las redes sociales. Trato de estar cerca de ellos, de entenderlos, alguna vez fui hincha y alguna vez quise que me traten con respeto y humildad, que es lo que intento pregonar todos los días en mi casa, en el club y en la vida misma.

“Si bien me toca estar en una posición importante, como la es el del deportista profesional, siempre trato de corresponder y agradecer las buenas energías y las muestras de cariño”.

--Esta tremenda racha actual de goles, ¿se puede comparar con alguna otra que hayas tenido en tu carrera?

--En Comunicaciones, en la B Metro 2021, conseguí 14 goles en 34 partidos, aunque también me fue bien en Perú (jugó en Los Chankas, en la Liga 1 de aquel país, en 2022), donde señalé 8 en 16 encuentros.

--Ese mismo año volviste a la Argentina, ascendiste con la Academia cordobesa y en 2023 solo estuviste seis meses. Apenas sumaste 9 presencias en la Primera Nacional y decidiste irte, ¿que sucedió?

--Dejé el club en agosto por una diferencia con el presidente (Manuel Pérez). Hay veces que surgen cuestiones que van en contra de tus valores y de tus principios, que no podés aguantar, por lo que terminás dando un paso al costado; eso fue lo que pasó. En su momento no conté ni expliqué las razones, y menos que menos lo voy a hacer ahora.

--Yo leí o escuché que tu salida se dio por un “problema” con el técnico, en ese momento Diego Pozo.

--Nada que ver, fue algo que se instaló para desviar el foco de atención. Todos tenemos errores, pero hay que ser claros en la forma de pensar y de proceder. Siempre repito lo mismo: el fútbol no me salvó económicamente y dudo que me salve, pero me esmeré por ser una persona de bien y con códigos en cada lugar por donde pasé.

“En Racing, para no discutir y quedar mal con su gente y con el entrenador, decidí rescindir el contrato e irme. Aprendí que pudrirla no sirve de nada y que lo mejor es dejar abiertas las puertas para un futuro. El fútbol da muchas vueltas, esa es una de las verdades más grandes y comprobables de este deporte”.

Es el menor de cuatro hermanos (Leandro, Gisella y Flavia) y reconoce que a su mamá (Mirta) le encantaba la combinación “Rodrigo Damián”, la que tuvo que aceptar su papá Enzo, ex zaguero de Newell's e Independiente Rivadavia de Mendoza, fallecido hace cinco años.

“Tanto pensar en nombres para que me digan `Colo´, ja, ja”.

--¿Crees en ese mito sobre los Colorados?, no necesito explicarte...

--No creo en la mufa ni en las cábalas. Sí tengo ciertas mañas o costumbres que si funcionan las sigo haciendo. El día que dejan de dar resultados las hago a un lado y busco otro objeto o señal; no sé, quiero que se entienda, son apegos pasajeros, nada impactante ni relevante.

“Te doy un ejemplo, los botines que uso para entrenar son los mismos que uso para jugar. Tienen unos cuantos años y los mandé al zapatero (a lo de Julio) como cinco veces, están remendados, parchados y pegados por todos lados. Aunque muchos me piden que los cambie y otros se ofrecen a comprarme nuevos, les aclaro que “es imposible, vienen haciendo goles y atraviesan la mejor racha”.

--¿Son los únicos que tenés?

--No, cuento con otros dos pares, uno de tapones altos y otro con mixtos. Uso los mismo por comodidad, quiero sentirme en los partidos como me siento en las prácticas. Solo apelo a los alternativos si es muy necesario, en caso de no hacer pie o cuando el césped está muy alto. Me viven jodiendo, incluso el “Chiqui” (Javier Alfaro, el utilero) me dice “¿Te llevo los botines, los que usás para entrenar, jugar y salir?”. Mientras sigan haciendo goles, aguanto lo que venga... (risas).

--¿Cómo se vive en Bahía Blanca?

--Me estoy terminando de adaptar, pero bien. En relación a otros lugares por donde pasé, es una ciudad con un elevado costo de vida en el día a día. Me sorprendió que sea tan tranquila y con una marcada vida social a su vez. La gente sale, recorre, se ve mucho movimiento.

--En una ciudad “cara” como esta, ¿te alcanza para vivir con la que ganás en Olimpo?

--Vivimos bien con mi novia (Maitén Vidal), y en eso tiene mucho que ver el club, que te brinda un buen lugar para alquilar, está al día con los sueldos y solo te hace pensar en lo futbolístico.

--Ya está, lo agrandaste al presidente.

--Uhhh, sí, pero los halagos no son gratis ehhh...(risas).

“La verdad, no me puedo quejar, soy muy mimado. Hace un mes vino mi mamá y la semana pasada estuvo mi hijo (Thiago, de 15 años), con quien hablo con mucha confianza y me llena de energía positiva. Siempre fuimos una familia donde todos nos acompañamos, mi papá no se perdía un entrenamiento y dejaba de hacer lo que sea para llevarme a jugar al fútbol”.

“Elegí esto gracias a él, porque fue el que más me empujó a cumplir el sueño de llegar a ser futbolista profesional. En mi etapa de adolescente, cuando te agarraban esos altibajos o te entusiasmabas por una noviecita u otra actividad que nada tenía que ver con el deporte, mi papá se hacía presente y me llevaba a entrenar. Si no hubiese estado atrás mío, hoy no sé que sería de mi”.

La deuda pendiente: lejana pero latente

“Me gustaría llegar a jugar en la Primera de AFA; hoy es difícil, por mi edad, aunque siempre trabajo pensando en eso pese a que entiendo que es una meta bastante lejana. La ilusión es ascender con Olimpo, llegar a la segunda categoría de nuestro fútbol, y una vez ahí sentir que el sueño está más cerca”, reconoció quien también fue campeón de Primera C con Sacachispas en la temporada 2016-2017.

--¿Por qué recién “emigraste” al interior a los 32 años?

--Se dio así. Cuando debuté en la Primera de Los Andes (2007), a nivel país se disputaban los torneos Argentinos, que no eran tan difundidos y pasaban desapercibidos para el centro de todo: Buenos Aires. Al no haber exposición, a los jugadores del interior que mostraban talento o condiciones no le hacían seguimiento y, por consiguiente, no tenían chances de nada y morían en el intento.

“Hoy todo cambió. El fútbol del interior tiene fuerza, hasta te diría más que la B Metropolitana, categoría que por ahí perdió a los equipos más `pesados´, los que hoy participan activamente en la Primera Nacional. Además, con el desarrollo de la tecnología, Buenos Aires le empezó a quedar cerca a todos”.

--Es cierto.

--El fútbol sufrió una transformación y una mezcla considerable. Se abrieron muchas puertas y ciertos jugadores pasan del Federal a Primera división sin escalas, una situación que hace una década atrás no sucedía.

--A los 34 años, ¿con qué te ilusionas?

--Con el regreso de Olimpo a la Primera Nacional. Cuando charlo con dirigentes y allegados compruebo que hay una marcada ansiedad por volver al plano profesional, pero al mundo de Primera, y ese es un gran error, que en definitiva termina traicionando el pensamiento o la ilusión de todos. No hay que dar el segundo paso antes que el primero, no se puede saltar dos categorías de golpe, es primordial enfocarse en subir un escalón, sentir que se llegó, hacer base y recién después soñar en grande.

--Lo que es el fútbol, ¿no?, cuando recién llegaste, el hincha te quería deportar de la ciudad, pero te acomodaste con dos goles a Villa Mitre en el clásico y hoy, cada vez que sos reemplazado, se paran para aplaudirte.

--La euforia del hincha va de la mano con el resultado. Cuando se armó este equipo, era imposible no compararlo con los anteriores (en referencia a los planteles de Carlos Mayor y Arnaldo Sialle), que además de sumar y de estar siempre arriba en las posiciones, eran vistosos y demolían a los rivales que venían al Carminatti.

“Nosotros, como digo siempre, tratamos de cumplir con lo que nos pidió el técnico de entrada, elegimos un camino y, pese a que no brillamos, cumplimos con los resultados y la campaña: terminamos con el 1 de la general y estamos enfocados en el ascenso. Eso sí, tranquilos y con los pies sobre la tierra porque todavía no logramos nada”.

Y amplió el concepto: “Se armó un plantel nuevo, con un entrenador que acercó una idea innovadora para Olimpo, y adaptarnos al sistema y conocernos entre todos llevó un proceso. Lo bueno es que en ese tiempo de adaptación, si se quiere llamarlo de alguna manera, pudimos ir cumpliendo objetivos”, aventuró este “trotamundos” del ascenso argentino: Los Andes (2007-2010), Platense (2012-13), Sacachispas (2014-19), Almirante Brown (2019-20), Comunicaciones (2021) y Racing de Córdoba (2022-23).

“¿Sabés que te falta?, el año que estuve en La Pampa, entre 2014 y 2015, experimentando en lo que hoy es el Regional Amateur. Jugué seis meses en Alvear F.C y otros tantos en Estudiantil de Eduardo Castex”, me hizo saber el 7 bravo del aurinegro.

--De los clubes por los que pasaste, ¿a cuál volverías y a cuál no?

--Mi familia me inculcó que uno en la vida debe sera agradecido, que nunca hay que cerrar puertas. Salvo el inconveniente con Racing, me fui bien de todos lados, por eso volvería sin problemas. Pasé por clubes donde pude disfrutar y donde no me hicieron sufrir, y eso es lo que más valoro.

“Además, siempre elegí ir a equipos que su meta es pelear por algo, competir con sentido de pertenencia y luchar por ser protagonistas en un determinado torneo o competencia. Jugar por un objetivo que sirva, eso es lo que más me moviliza”.

Y fuera del fútbol qué...

“En este momento estoy haciendo un curso para convertirme en gasista matriculado, lo que fue mi papá y lo que es ahora mi hermano Leandro. Lo realizo en el Sindicato del Gas y lo termino en diciembre de este año. También estudio, en forma virtual, las carreras de Director Técnico Nacional de Fútbol (en ATFA Nº 35, con sede en el club Parque, en el barrio porteño de Villa del Parque) y de Director Deportivo (por intermedio del Gremio de Futbolistas)”, contó el “Colo”.

--Una duda: si el calefactor de tu casa no prende, ¿quién lo arregla?

--Seguro que es la termocupla...(risas). Algo entiendo, hasta hice extensiones de cañerías de gas en la casa de una de mis hermanas. Voy bien, pero me falta muchísimo todavía.

“Cuando volví de La Pampa a Lomas, me puse a trabajar en una fabrica de fundición de aluminio, en Monte Grande. Iba a la tarde y entrenaba a la mañana, estaba todo el día fuera de mi casa, lo que me llevó a pensar en dejar el fútbol. Pero el espíritu convencedor de mi papá hizo que la llama de la pasión por la pelota no se apague nunca. Le estoy eternamente agradecido”.

--¿Mirás fútbol por TV?

--Si es un partido que vale la pena, sí, pero no me siento toda la tarde en el sillón a ver fútbol. Sigo a mis amigos y al ascenso de nuestro querido país. ¿De Primera?, poco y nada.

--Y el partido de Olimpo del domingo, ¿lo volvés a ver en la semana?

--Si tengo alguna duda, sí, pero como mi memoria es buena y me acuerdo de ciertas jugadas o movimientos, no necesito hacer un repaso de principio a fin frente a las imáganes. Pedro (Llorens) nos muestra el video en la semana, con eso alcanza.

--Más allá de los goles, sos fundamental en las pelotas paradas en contra. ¿Cuál es la función que te pide el DT?

--Ir al segundo palo o desdoblar la marca cuando enfrente hay un buen cabeceador. Debo estar atento a la segunda pelota, porque como dice Pedro, “un metro es un metro”. A veces nos cuesta entender eso, creemos que podemos llegar, nos vemos cerca, pero en medio segundo te sacan ventaja y terminás pagando con un gol en contra.

“Pedro es minucioso, muy detallista, y todo lo que hace en cuanto a movimientos y sistemas es muy valioso. Tenés que saber interpretar el mensaje para poder llevarlo a la práctica. El DT te mantiene siempre en alerta, sobre todo en las pelotas paradas, las que hoy suelen definir los partidos”.

--¿Estás de acuerdo con la “rotación” que establece el entrenador partido tras partido? Te lo pregunto porque vos no salís, estás siempre entre los once.

--Al principio rotaba y no me gustaba. Pedro se maneja así, es una de sus virtudes y le bien dando resultado. Lo charlamos seguido, él nos hace entender ciertas cuestiones lógicas; nada está librado a la suerte o al azar. En el fútbol hay que perfeccionarse permanentemente y esto que nos propone Pedro debemos comprenderlo y aprenderlo. Con Villa Mitre nadie esperaba que yo juegue, sin embargo fui titular y convertí dos goles.

“Con esta modalidad que establece el orientador, Olimpo saca diferencias con los recambios, somos intensos durante los 90 minutos porque no tenemos jugadores cansados o agotados físicamente. Sale uno, entra otro y la estructura colectiva no se resiente, y eso no lo pueden hacer todos. No sé como seré yo si me convierto en entrenador, pero es difícil rotar y al mismo tiempo ganar. No es para cualquiera, hay que trabajar y estar convencido de lo que se busca”.

--Quedan siete finales.

--En el Nonagonal sí, pero mejor que sean diez, porque pensamos en llegar hasta lo último. Debemos seguir igual, siendo intensos, respetando a todos los rivales por igual y saliendo a buscar los tres puntos en todas las canchas.