Bahía Blanca | Viernes, 19 de abril

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El 2023 fue un mal año para la construcción local y el 2024 arrancó peor

La superficie de 2023 (135.925 m2) se ubicó un 25% por debajo de los 179.349 m2 autorizados durante 2022. “Una obra lleva su tiempo y con este desorden económico es difícil aventurarse", dijeron desde el Colegio de Arquitectos local.

Con permisos presentados para la construcción de 135.925 metros cuadrados (m2), el año 2023 se ubicó como el segundo más bajo de los últimos cinco, apenas por encima de 2020, cuando la pandemia mantuvo paralizada la tramitación de expedientes por tres meses.

Los permisos de edificación indican las intenciones de construcción por parte de particulares, dando una idea aproximada del nivel de actividad para los próximos meses.

La superficie de 2023 se ubicó un 25% por debajo de los 179.349 m2 autorizados durante 2022, con una disminución del 29% en la superficie destinada a viviendas unifamiliares, de un 60% en la asignada a locales y del 54% en el rubro ampliaciones.

El año último sólo fue favorable en los permisos para multifamiliares –con un crecimiento del 112%-- y otros destinos, con una suba del 4,84%.

Sin edificios para 2024

A pesar que la sensación visual que uno tiene cuando recorre la ciudad es que la construcción en altura sigue teniendo fuerte desarrollo, lo cierto es que en 2023 representó “apenas” el 22,20% del total de superficie. 

El mayor porcentaje corresponde a unidades familiares, con el 40,54% de los permisos. Las ampliaciones representan el 14,45%, otros destinos el 12,92 y en último lugar se ubican los expedientes de locales, con el 9,38%.

En cuanto al primer mes de este año, los números sugieren un panorama más desolador. Los permisos sumaron apenas 5.098 m2, un 65% por debajo del mismo mes de 2023.

Pero si un dato se lleva todos los laureles, ese es el que corresponde a las viviendas multifamiliares, que insólitamente no tuvo presentación alguna, mientras que enero de 2002 había arrancado con 6.098 m2 en ese renglón.

Volver a la normalidad

Desde el Colegio de Arquitectos, Distrito X con sede en nuestra ciudad, su presidente, el arquitecto Juan Boiardi, señaló que 2023 tuvo sus tramos de “normalidad” en cuanto a trabajo, aunque se comenzó a percibir cierta parálisis en los últimos meses –tiempo de elecciones--, la cual se mantiene en lo que va de este año.

“En cierta manera tiene lógica este comportamiento porque todo proceso eleccionario genera cierta incertidumbre y las inversiones se paran”, indicó el profesional.

Señaló como una situación muy negativa para el ramo los precios de los materiales, “excesivos y sin una referencia ni precios testigos, con aumentos que exceden a todos los índices de inflación”, lo cual ha generado una disparidad entre el costo de una vivienda y el poder adquisitivo de la gente. 

“Una obra lleva su tiempo y con este desorden económico es difícil aventurarse. Incluso teniendo ahorros en dólares es complejo hacer proyecciones porque las cosas suben de precio también en dólares, algo increíble”, destacó.

Por último manifestó su optimismo en que el mes próximo comiencen a estar las cosas un poco mejor. 

“Hay una pequeña luz: algunos corralones comenzaron a aceptar pedidos y mantener los materiales durante seis meses. Como que están viendo algo que nosotros no. Pero, por otra parte, los precios han sido aumentados de manera tan escandalosa que quizás les han generado ganancias suficientes para tener ahora esta capacidad de movimiento”.

El Polo y el Puerto

El ingeniero Pablo Ascolani, secretario del Colegio de Ingenieros, Distrito I con sede en la ciudad, mencionó que no percibieron a lo largo de 2023 una baja tan significativa en la cantidad de obras, al menos a partir de los visados de contratos que realizan, aunque la misma ronda una baja del 18% respecto a 2022.

“El panorama de incertidumbre en lo económico y el precio de los materiales inciden mucho a la hora de definir proyectos. Nosotros desde el Colegio seguimos poniendo énfasis en la necesidad de intensificar los controles de obras, de modo de terminar con los emprendimientos sin permiso, realizados sin la correspondiente tramitación municipal y sin la intervención de un profesional”, indicó.

En cuanto a las expectativas para los próximos meses, reconoció que las inversiones más importantes están centradas en las empresas de Polo Petroquímico y del Puerto, antes que en las obras domésticas. 

“Estamos expectantes para ver cuáles de esas obras finalmente se ponen en marcha para ir teniendo un panorama de la actividad este año”, señaló.

Incertidumbre

Para el ingeniero Ariel Arias, integrante de la Cámara Argentina de la Construcción, delegación Bahía Blanca, la situación actual es “de total incertidumbre”, con dos hechos verificables: la paralización de la obra pública y una baja en la superficie a construir por parte de particulares.

“Desde mediados de 2022 la rentabilidad de las obras con contratos cerrados pasó a ser negativa, por la afectación de la inflación y del aumento de los precios de los materiales. Eso se aceleró a fines de 2023 y es más preocupante en los primeros meses de este año”, detalló.

Refirió que desde la Cámara se vienen realizando gestiones ante el Ministerio de Economía para tener algunas precisiones sobre la obra pública, aunque a la fecha, detalló, “no han encontrado un interlocutor válido”.

“Atravesamos una tremenda incertidumbre, que en el corto plazo se traducirá en el despido de trabajadores. Vamos en esa dirección”.

El único detalle a favor que detectan es que los corralones empiezan a hacer algunas ofertas, con los valores de hace dos o tres meses, y hasta –en algunos casos-- ofrecen algunas facilidades de pago.