Bahía Blanca | Sabado, 24 de febrero

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El mítico puente Golden Gate sumó redes para impedir suicidios

Las redes buscan evitar suicidios sin afectar la estética del puente

Toda obra de arquitectura busca dar respuestas a las necesidades que suponen su uso y destino. Pero sucede a veces que, una vez puesta en servicio, se deben atender situaciones inesperadas, difíciles de prever.

Un componente singular por su calidad de trágico es el que aparece cuando la gente elige una obra como lugar de suicidio, un uso dramático que no puede ignorarse y que exige idear adecuaciones que apunten a evitar esa práctica.

Un sitio icónico que sufre ese destino es el mítico puente Golden Gate de San Francisco, en los Estados Unidos, construido en 1933, de 3 kilómetros de largo y un estilo art decó que se impone en el paisaje con su color naranja rojizo.

La red que busca disuadir a los suicidas

El puente ha sido un punto de suicidios desde su inauguración, personas que se arrojan desde los 75 metros que separan la estructura del agua. El año pasado finalmente se adoptó una medida considerada adecuada con el agregado​ de redes a ambos lados del puente.

El detalle

Las redes son de acero inoxidable, están ubicadas seis metros debajo de la acera y en voladizo otros seis metros, suspendidas por brazos de acero pintados de rojo. Las personas que saltan quedan retenidas en esas redes, de donde pueden ser rescatadas.

"Es un diseño probado, que disuade a la gente de saltar. Es un símbolo de atención y esperanza para las personas abatidas", señalaron los encargados de la obra. Se informó además que el sistema funciona ya que menos de la mitad del promedio de personas murieron durante 2023.

La obra se demoró porque hay quienes cuestionaban su colocación por cómo afectaría la estética naturaleza del puente. También fue un inconveniente el costo de la instalación, estimado en 224 millones de dólares.

El Golden Gate no es la única obra donde se repiten los suicidios. El Vessell, en Nueva York, una pasarela inaugurada en 2019 debió cerrar dos años después por ese uso. El Viaducto Príncipe Edward, en Toronto, fue rodeado de una barrera de 9.000 barras de acero mientras que al Viaducto de Segovia, en Madrid, España, se le colocó una baranda de cristal. Otro lugar, complejo de controlar, es el Metro de Londres, con un promedio de 150 suicidios anuales, ante lo cual se han colocado barandas.

Una pantalla en un puente de Segovia, España