Loma Paraguaya: seguirá preso un hombre que casi provoca una masacre
Jonathan Tarabelli está detenido por un violento intento de homicidio. Entró en una casa donde estaba la víctima, mujeres y un bebé y disparó 10 veces. Le negaron beneficios.
Solo un milagro impidió que la tarde del 1 de julio pasado se produjera una masacre en la vivienda de 25 de Mayo al 2.100, en el barrio Loma Paraguaya.
Jonathan Tarabelli (33) llegó hasta ese domicilio con la supuesta intención de saldar una deuda con Alejandro Colo
Según contaron testigos, golpeó la puerta y luego ingresó de manera abrupta mientras empuñaba un arma de fuego.
"Viste que te ibas a regalar...", le advirtió a los gritos a Colo y empezó a vaciar el cargador sin reparar que en el lugar había mujeres y hasta un bebé de apenas dos meses.
Algunos creen que tiró 10 veces. Mientras la víctima del ataque, con heridas, alcanzó a salir de la casa para evitar una muerte segura, la mujer que cargaba en brazos al pequeño se lo entregó a su madre y trató de frenar a Tarabelli, aunque fue golpeada.
El agresor, finalmente, escapó y fue detenido poco después en Segunda España al 2.200. También tenía una herida de arma de fuego que se habría registrado en medio de los forcejeos.
Colo, en tanto, recibió al menos un disparo en el pecho y fue trasladado de urgencia por vecinos al hospital Municipal.
Ya encarcelado, y con prisión preventiva, Tarabelli reclamó beneficios. Pidió el arresto domiciliario o una excarcelación extraordinaria, ya que, según su argumento, no recibe la atención correspondiente, porque tiene colocada una bolsa de colostomía debido a su lesión.
Su defensa, a cargo del abogado Sebastián Martínez, entendía que la situación de salud "justificaba su arresto domiciliario", ya que en la cárcel no puede recuperarse adecuadamente de su dolencia y tampoco recibe las condiciones de higiene específicas, encontrándose en situación de vulnerabilidad.
En una audiencia, Tarabelli aseguró que no le brindaban regularmente las bolsas de colostomía ni la atención médica necesaria. Sin embargo, para la Justicia mintió.
De la historia clínica surgen "distintas acciones de la unidad sanitaria para atender al procesado, que se habría negado o dificultado su adecuado tratamiento".
El 11 de septiembre figura que se negó a recibir los elementos, mientras que el 26 del mismo no concurrió a la unidad para tal fin y un día después volvió a negarse.
"Don, no voy a salir, me curo solo en la celda, le quiero ganar un beneficio y no me traigan ningún papel que no pienso firmar nada", consta en la historia clínica que dijo, dando a entender que iba a hacer una denuncia por falta de atención.
Ese día se labró un acta con la firma de otros internos que habitan su pabellón, donde se dejó constancia de su negativa.
De hecho, el 1 de octubre, el Juzgado de Garantías N° 1 ordenó poner en conocimiento de la defensa esta situación.
Por otra parte, el perito oficial dictaminó que el interno "puede permanecer alojado en unidad de encierro, cumpliendo con la indicaciones del médico tratante y con los controles que el peritado requiera".
"Corresponde rechazar el planteo respecto de los agravios planteados en relación a la presencia de una situación de excepcionalidad que justificaría la excarcelación extraoridinaria o la morigeración de la prisión preventiva, dada la condición de salud, y en lo que hace la existencia de peligros procesales, considero que los mismos tampoco pueden prosperar", sostuvieron los camaristas Gustavo Barbieri y Natalia Giombi.
De esa manera confirmaron lo dispuesto por el Juzgado de Garantías N° 1 y rechazaron la apelación de la defensa.
Tuvieron en cuenta, a su vez, otros parámetros, como los peligros procesales a partir del riesgo de fuga, teniendo en cuenta que, en caso de ser condenado, no recibiría una pena en suspenso, no solo por el piso penal de este delito sino por sus antecedentes.
Podría recibir hasta 28 años
Riesgo. Entre los peligros procesales, la Justicia citó la pena en expectativa, ya que está acusado de tentativa de homicidio agravada por el uso de armas, lesiones leves y violación de domicilio en concurso real. Esos delitos estiman condenas de entre 6 y 28 años de cárcel.
Agresividad. La Cámara también valoró la gravedad de los hechos a partir del grado de agresividad desplegado, "efectuando aproximadamente 10 disparos contra la víctima" cuando en el domicilio "había un niño de dos meses y otras personas que pudieron haber resultado dañadas".
Efectiva. Los jueces consideraron que, en caso de ser condenado, Tarabelli no podría recibir una pena de ejecución condicional, no solo por el mínimo de 6 años de estos delitos, sino por los antecedentes penales que tiene.
Prontuario. El acusado, según el informe del Registro Nacional de Reincidencia, había sido condenado a la pena única de 14 años de prisión por otros graves sucesos, entre los que se cuentan el asalto a una carnicería de Montevideo y Chile, en 2014, que lo dejó herido en una pierna cuando trató de frenar su accionar un policía que estaba de civil.
Polémico. Al momento del ataque armado contra Colo, Tarabelli gozaba de una libertad asistida en términos de libertad condicional que le había otorgado el juez de Ejecución Penal N° 2, Onildo Stemphelet, recurrente en este tipo de polémicas resoluciones.