Bahía Blanca | Domingo, 03 de marzo

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Deportivo whitense renació de las cenizas y hoy se nutre de su gente

Ricardo Agnello, integrante de la comisión directiva, revivió su pasado en el club y disfruta del presente con gran emoción.

Fotos: Emmanuel Briane-La Nueva.

Los chicos van llegando al gimnasio y todos tienen la delicadeza de saludar amablemente a Ricardo. El que no lo hace recibe un apercibimiento, en el buen sentido, de una de las personas más queridas y respetadas del barrio.

Ricardo es Agnello y su historia está estrechamente ligada con el club Deportivo Whitense, al que empezó a concurrir cuando todavía no había cumplido los 7 años.

“El club es mi vida, vivo cruzando la calle, en la otra esquina, y vengo todos los días. Pisamos este sitio por primera vez con Angelito Rodríguez, con quien practicaba atletismo. En este predio (por el playón lateral del club) había un mástil y un cajón de arena para realizar saltos (en alto y largo). Mi especialidad eran los 800 metros, dos vueltas a la pista (risas)”, rememoró Ricardo, quien con el tiempo se apegó al básquetbol porque no tuvo otra salida.

Su referente máximo en el atletismo fue el recordado Armando Sensini, quien, entre otros grandes logros, participó de los Juegos Olímpicos de Londres 1948, donde terminó en noveno lugar.

“Organizamos doce maratones en honor a Armando. Recuerdo que venía él y su familia; eran acontecimientos especiales, con mucha gente participando del evento”, señaló Agnello.

El básquetbol también llenó, siendo jugador, un gran espacio de su juventud hasta los 25 años.

“Jugué en la época de oro, cuando Bahía se transformó en la Capital del Básquetbol. Tuve de compañero al actual presidente de Whitense, Hugo López, en el famoso y recordado equipo los ‘Aviones Azules’, como se denomina a nuestro estadio. Un equipo que logró el ascenso en aquella famosa final en cancha de Estudiantes, en 1967”, recordó.

“Se cerró el estadio porque no entraba más gente. Y luego, Hugo, también me dirigió técnicamente cuando salimos campeones en 1978”, remarcó Agnello, quien retirado como deportista se dedicó a la dirigencia.

“El club tuvo un bajón prolongado, con un período de 20 años sin actividad. Pasó por una desafiliación y durante ese lapso se había convertido en una cantina de barrio, aunque la cancha permanecía estoica, a cielo abierto, con su tradicional piso de baldosas”, apuntó.

“Se había deformado el piso, tenía hondonadas y hasta lomos de burro. Igual veníamos a jugar, no nos paraba nadie (risas). Una vez invitamos a jugar a Alberto Pedro Cabrera, quien ya estaba retirado, y cuando vio la cancha dijo: ‘No muchachos, esta ya no es cancha para mí, disculpen pero no puedo jugar acá”, relató.

En 1999, Deportivo Whitense se reactivó. Adquirió la personería jurídica justo antes de ser loteado. “Una parte pasaba al Hospital Menor y la otra a la Casa del Niño de Villa Rosas. Se salvó por su historia, porque hubo gente que se movió para lograrlo. Whitense aportó jugadores a la selección bahiense, como Humberto Redivo, José Romagnolli, en mayores, y Cosmas Boltsis, entre los juveniles”, resaltó.

El club adquirió dimensiones con la inclusión del hockey, como nueva disciplina, y luego se retomó la actividad del básquetbol.

“No subsistieron los dos deportes porque éramos prácticamente los mismos que girábamos en todo el trabajo. Las chicas, en su mayoría, se fueron a Monte Hermoso”, expuso. El club se fue cerrando con chapas de un galpón comedor donado por PBB Polisur –hoy Dow Argentina-, al que se le agregaron paredes, ventiluces y la instalación eléctrica.

“Se inauguró en 2001 y hoy es nuestro gimnasio principal. El piso era cemento, pero luego se anexó el piso flotante”, destacó. Englobado en el proyecto “White 2020”, el Consorcio de Gestión del Puerto de Bahía Blanca donó dos canchas de básquet 3x3 profesionales que se armaron en el patio lindante al gimnasio “Aviones Azules”.

“Son las únicas reglamentarias en Bahía. Y también se construyó la cancha de básquetbol auxiliar con piso de cemento, que además es utilizada para hándbol. Cuentan con aros nuevos e iluminación, además de un piso sintético (plástico reforzado) adquirido a una empresa local”, puntualizó.

“Será un deleite ver a niños y niñas jugar en torneos nocturnos en los próximos meses. Gracias a estos progresos se arrimaron familias, disponemos de básquetbol femenino y este espacio es ideal para entrenar cuando la cancha principal está ocupada”, dijo Agnello.

“También disponemos del salón social donde se practica taekwondo y danzas. Allí se organizan fiestas con capacidad para unas 120 personas”, concluyó Agnello.