Bonos a jubilados: escalas de haberes más chatas y posible discriminación
La política de refuerzos a la mínima. aunque necesarios, produce efectos no deseados.
Licenciado en Economía por la UNS y periodista económico con 16 años de trayectoria en La Nueva. A la largo de su recorrido profesional, se ha especializado en el seguimiento de los grandes problemas de la economía argentina y sus posibles implicancias para la bahiense, con una mirada local.
También se desempeña como profesor de los niveles secundario, formación profesional y terciario en Economía Política, Administración y Contabilidad.
La política de otorgar bonos compensatorios a los jubilados se topa con un escollo que se agranda con cada anuncio de aumento: la escala de haberes se achata en forma progresiva y discriminaría a pasivos que no ganan muy por encima del haber mínimo.
Así, desde diciembre de 2019 (último mes del gobierno de Macri) se fueron otorgando, de forma discontinua, bonos compensatorios para paliar el avance indetenible de la inflación, en su mayoría, a los tramos de haberes más bajos de la escala, como el haber mínimo legal.
Los bonos compensatorios se siguen otorgando incluso hasta en la actualidad y, aunque morigeran parte del tremendo avance inflacionario en las escalas más bajas de haberes, perjudican a los pasivos al menos de tres maneras diferentes.
La primera y más general, es que como los bonos no entran en la base de cálculo del próximo haber (son una suma fija) no influyen sobre los incrementos futuros, que son cuatro por año, uno por trimestre, de modo que se depende de un nuevo bono para no resignar tanto poder de compra.
Además, como los bonos se concentran en los haberes de los tramos más bajos, se acortan distancias con relación a los más altos, lo que genera un “achatamiento” de las escalas de haberes.
A modo de ejemplo, en septiembre de 2021, el haber mínimo (en ese mes y año no se dieron bonos) era de 25.922,43 pesos, de manera que el segundo tramo de la escala, que era de 52.508,78 pesos en el mismo período, significaba poco más del doble con relación a la mínima legal.
Un año más tarde, y ya con bonos compensatorios (la mínima era de $ 43.352,59, que, sumado un bono de $ 7.000, totalizó $ 50.352,59) la diferencia entre tramos de haberes se achicó a 1,74 veces, para cerrar en 1,42 veces a partir del mes que viene.
Yendo a escalas más elevadas pasa exactamente lo mismo. El cuarto tramo de haberes a septiembre de 2021 ($ 85.883,51) era el triple de la mínima de aquel año.
Nuevamente, y por efecto de los bonos, la diferencia con respecto a la mínima se acortó a poco más del doble ($ 124.459,77 versus $ 289.762,33).
¿Discriminación?
El tercer problema está relacionado con una presunta actitud discriminatoria contra los pasivos que no cobran mucho más de la mínima.
Así, un pasivo que va a percibir el bono de 37.000 pesos anunciado por el Gobierno a inicios de esta semana cobrará un aumento “real” del 36,86%, tal es la diferencia entre la suma a cobrar en octubre ($ 124.459,85) y lo que cobró en agosto ($ 90.938,31).
Pero para el previsionalista y columnista de LU2 Alfredo Bernabei, la comparación correcta es entre la suma devengada (con bonos) en septiembre y la percibida en agosto, pero sin contar los bonos dados en esa oportunidad, lo que estira el porcentaje hasta el 75,44% (70.938,31 de la mínima versus los $ 124.459,85 mencionados).
“Esto es así porque desde que se vienen dando estos bonos no existe ninguna resolución e Anses que haga mención a los mismos, de modo que su otorgamiento depende de la discrecionalidad y de la disponibilidad de “caja” que tiene Economía. No son algo permanente, son pagos extra ley”, aclaró Bernabei.
Agregó que esto constituye una actitud discriminatoria, ya que un pasivo que cobró $ 100.000 en agosto de 2022 pasará a cobrar, con los aumentos acumulados a lo largo del año que surgen de la fórmula de movilidad, 233.070 pesos, cuando le hubiese correspondido cobrar $ 382.493,84 en el noveno mes de 2023 (+75,44% de aumento), si se hubiese seguido el criterio anterior.