Bahía Blanca |

Bahía Blanca |

Bahía Blanca |

Ayer y hoy: el valor de una amistad entrañable de más de 60 años

Hugo Cristía y Omar Luzuriaga nacieron en Bordenave, distrito de Puan y compartieron la infancia. Al pampeano Horacio "Ruso" Fernández lo conocieron en los '70. Toda la vida juntos.

A la izq, en Mar del Plata, Horacio, Hugo y Omar, sentado. A la derecha, Omar, Hugo y Horacio, hoy.
imagen
layout="fixed-height">

Audionota: Guillermo Crisafulli

En un mundo en constante cambio, cada vez más conectado digitalmente pero a menudo desconectado emocionalmente, donde las relaciones suelen ser efímeras y volátiles, una amistad de más de 60 años, en las buenas y en las malas, no puede ser subestimada. 

Dicha amistad es un tesoro para quienes saben cultivarla y cuidarla como es el caso de Horacio ·Ruso" Fernández, nacido en Alpachiri y criado en Santa María ( La Pampa) y Hugo Cristía y Omar Luzuriaga; nacidos en Bordenave, partido de Puan.

Hugo y Omar se conocieron en su infancia y compartieron risas, aventuras y desafíos en un entorno rural. Su amistad se fortaleció a medida que se establecieron algunos lazos entre sus familias: el tío de Hugo se casó con la tía de Omar y pasaron a ser parientes.

En su juventud se vinieron a vivir a Bahía Blanca donde conocieron al tercer miembro de esta hermandad duradera, Horacio "Ruso" Fernández, hoy de 69 años. 

El Ruso, quien enviudó recientemente y es padre de dos varones y una mujer comentó qué fue lo que los unió cuando se conocieron en el barrio Noroeste.

"Siempre compartimos el gusto por la música y las bailantas. Nos gustaban ambas por igual. El valor que le doy a estos amigos es porque junto a ellos aprendí a no tomar un camino equivocado y divertirme sanamente", contó.

Para él uno de los momentos memorables de la amistad entre los tres fueron unas vacaciones en Mar Del Plata, en 1973. Hay registros de esta salida juntos con un look muy de la época que todavía disfrutan al recordar.

"Tenemos grandes anécdotas que siempre recordamos", señaló más allá de que muchas no se puedan contar.


Cantina Il Vero Tulio. Hugo (der.) detrás Horacio con camisa a rayas. A la izq, parado está Omar, a su lado su hermano Horacio (quien hoy no se encuentra con vida) con la novia. 

Hugo Cristía, nacido en 1951, contó que a su amigo Omar le debe, literalmente, la vida ya que lo rescató de una situación muy peligrosa en su juventud.

"Cuando yo era chico tuvo un acto buenísimo conmigo. Era invierno y al pueblo había venido a jugar la tercera de Boca. Hubo una fiesta y tomé mucho alcohol. Era un pibito. No llegué a mi casa, quedé tirado en una zanja a punto de congelarme. Omar me encontró y me salvó la vida junto con Tito Naitú", comentó.

Por otra parte, del Ruso destacó que acompañó mucho a su hermano en una difícil situación.

"Mi hermano estaba muy complicado, muy enfermo y él lo atendió. Es un amigo como pocos. Es impagable, le consiguió la jubilación y lo atendió hasta el día en que murió", dijo.

Horacio y Omar, en las buenas y en las malas.

"El Ruso es una de esas personas que te hace reír solo con mirarte. La amistad fue y es muy linda. Cuando nos casamos empezamos a vernos menos pero nunca dejamos de hacerlo, siempre nos hemos tratado", expresó.

Entre risas aseguró que de jóvenes no tenían los mismos gustos y eso les ahorró varias disputas, al menos en el amor y la conquista.

"A mí me gustaban todas las mujeres y ellos eran más delicados", reconoció refiriéndose a los tiempos en que los tres eran solteros.

Hugo se casó a los 30 años y trabajó de chofer en varias empresas, una de ellas Oca, llevando correo desde Bahía Blanca a Neuquén y a Azul. En la actualidad, toma mercadería en consignación para la venta. 

"Ahora que estamos más viejos nos juntamos cuando podemos. Cuando Omar cumplió 70 años nos reunimos y estuve cantando en su fiesta. Anécdotas hay muchas", dijo.

Julio Omar Luzuriaga nació el 21 de mayo de 1953. Su padre era el policía del pueblo y su mamá ama de casa.

“Con Hugo hicimos la primaria juntos y también con sus hermanos. Vivíamos cerca y yo siempre iba a su casa. Empecé la secundaria en Darregueira y abandoné. Trabajé de peón de albañil con un señor conocido y luego trabajé en el correo”, contó.

Su amigo Hugo ya se había radicado en Bahía Blanca cuando se dio el reencuentro.

“En 1970 trasladaron a mí padre a Bahía y nos volvimos a encontrar con Hugo y sus hermanos. Empecé a trabajar en un restaurante y en la rotonda de Galería Plaza. Para esto ya habíamos conocido a Horacio, El Ruso”, rememoró.

También trabajó en Sedería Monreve (en calle San Martín) y formó un grupo musical con el que alcanzó a grabar un disco junto a otros grupos.

“Siempre salíamos con Hugo, Horacio, el hermano y otros amigos a todos los bailes que había. Nos reíamos mucho de todo y la pasábamos de diez con nada. Teníamos una linda amistad también íbamos a las carreras de moto”, remarcó.

“Luego cada uno formó su familia y nos veíamos menos. Con Horacio nos veíamos más seguido porque uno de sus hijos es mí ahijado. Horacio y yo perdimos nuestras parejas por enfermedades y volvimos a vernos más seguido, además compartimos el gusto por el tejo”, relató.

Omar aprovechó la oportunidad para dejar un mensaje a sus amigos.

“Quiero decirles que los quiero mucho y valoro mucho su amistad y espero que dure por siempre”, dijo.

La amistad de Hugo, Omar y Horacio es un recordatorio poderoso de que las conexiones humanas trascienden cualquier barrera. A través de los años demostraron que la amistad genuina puede sobrevivir a la distancia, a las diferencias y a los cambios.

Al final, en la amistad encontramos una fuerza inquebrantable que nos ayuda a superar los obstáculos y a disfrutar plenamente de la belleza de nuestra vida.