Bahía Blanca | Viernes, 12 de abril

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Juegos Panamericanos: no fueron perfectos, pero serán inolvidables

Chile falló más de lo esperado, aunque nada borrará momentos de altísimo valor que volvieron a tener a Argentina y a Bahía Blanca como protagonistas.

Foto: Santiago 2023 vía Photosport

Una gotera (handball), un mal cálculo (atletismo, marcha), filtraciones (Villa Panamericana), errores de programación (taekwondo) y reiterados problemas con la logística del transporte fueron manchas que terminaron de decorar unos Juegos Panamericanos que al principio parecieron estar mejor organizados.

Santiago 2023 ya es historia, marcando un hito para Chile y ofreciéndole al país trasandino pautas a mejorar si prosigue con el camino de ser sede de eventos multideportivos. También le quedó una infraestructura monstruosa, que deberá aprender a administrar.

Sin embargo, como ocurre, ocurrió e indefectiblemente volverá a ocurrir, finalmente todo pasa, el desarrollo de los deportes desvía la mirada y todos quedan felices puertas para afuera. Es cierto además que poner el foco en los errores a veces no es justo —aunque sucedan— porque el ciudadano chileno recibió con los brazos abiertos a cada visitante y varios prejuicios quedaron en el olvido.

Una por una, todas las medallas argentinas, con protagonismo bahiense

Al margen, y desde lo puramente deportivo, Chile superó con creces sus expectativas, alcanzando la mayor cosecha de medallas de su historia (79), pese a lograr un oro menos que en Lima 2019 (12).

Argentina, finalmente, redondeó una actuación decorosa gracias a los podios que llegaron en los últimos dos días de competencia. Así, totalizó 75 preseas, misma cantidad que en Guadalajara 2011 y Toronto 2015. Eso sí, bajó respecto a la última edición, cuando con 101 en total y 33 doradas, ofreció la mejor actuación de todos los tiempos fuera de casa. Fue algo evidentemente extraordinario.

Colombia tuvo protagonismo en la ceremonia de clausura ya que Barranquilla será sede panamericana en 2027

Esta edición entregó también clasificaciones olímpicas que fueron muy bien aprovechadas por nuestros deportistas y ahí es cuando Bahía Blanca entra en escena.

Catalina Turienzo (fórmula kite) escribió la que hasta el momento es su página más gloriosa al lograr el boleto a París 2024 luego de navegar cinco días en el mar de El Quisco, a 130 kilómetros del centro de Santiago. Rodeada de sus papás y el resto del plantel de vela, levantó los brazos, esbozó una contagiosa sonrisa y su medalla de plata pasó a ser de oro, a sus 17 años.

Algo similar, aunque con mucho más recorrido previo, ocurrió con Valentina Costa Biondi. La defensora fue una pieza clave para que Las Leonas se suban a lo más alto del podio y vuelvan a ser olímpicas como viene ocurriendo desde Atlanta 1996.

Protagonismo tuvo también Santiago Álvarez Fourcade, capitán de Los Pumas 7s que, si bien ya tenían asegurado el ticket a París, alcanzaron el oro como hace cuatro años, en Perú, con un actuación sobresaliente.

Esta edición sirvió también para ver en escena al jinete Juan Carlos Candisano, regresando a los Panamericanos 24 años después, tras participar de Mar del Plata 1995 y Winnipeg 1999. A sus 57 años, Juani tuvo una aceptable participación individual y colaboró para que Argentina sea quinta en el evento completo ecuestre junto a Remonta Urmelia.

También entre caballos, pero en salto, Damián Ancic superó todo tipo de expectativas pese a que no pudo participar de la final por un dolor manifestado por Santa Rosa Chabacon.

El bahiense había alcanzado el transitorio 12º lugar, con un cero emotivo y espléndido el segundo día de competencia, y ayudó a que el equipo esté a un palo de la clasificación olímpica, apenas superado por México.

Sensaciones encontradas manifestaron tanto Florencia Leithold como Iván Nikolajuk, los enviados del Círculo Bahiense de arquería.

Flor hizo el récord nacional individual recurvo, pero tanto ella como el rionegrino, en compuesto, no lograron superar el primer cruce cuando por antecedentes aspiraban a más. A fin de cuentas, no está mal tampoco ser parte de semejante competencia, entre los mejores del continente.

Quien se volvió de Santiago con las expectativas colmadas fue Agustín Vernice; a la postre, el único en conseguir dos medallas de oro (más una de plata).

El bahiense, radicado en Olavarría, lideró en K1 1000 y K4 500 y llegó segundo en K2 500 para seguir cimentando una carrera extraordinaria que lo tendrá en París por segundo Juego consecutivo.

La participación bahiense del otro lado de la cordillera se completó con Néstor García, entrenador de básquetbol de República Dominicana (sextos, sobre ocho selecciones), y Guillermo Pera Vallejos, juez en las pruebas de marcha (atletismo).

¿Qué será de nuestras vidas rumbo a Barranquilla 2027? No lo sabemos. ¿Cuántos más irán a París? Con un poco de viento a favor, la lista podría incrementarse.

Y si bien falta, 260 días no son tantos como para empezar a mirar, aunque sea de reojo, que el yachting se desarrollará en Marsella, el canotaje en Vaires-sur-Marne, el hockey en el Yves-du-Manoir stadium de Colombes y el rugby en el Stade de France.