Bahía Blanca | Martes, 06 de diciembre

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Tiempo de afrontar desafíos sin caer en la ansiedad electoral

La columna semanal de nuestro corresponsal en la capital de la provincia.

   El segundo semestre del año encuentra al oficialismo gobernante y al arco opositor debatiendo sobre la paternidad del “modelo económico” que sumergió al país en el pantano de la inflación. Lejos, por cierto, de cualquier narrativa optimista.  

   El vertiginoso fenómeno de la suba de precios de productos y servicios que, agrava el alza de los valores alimenticios en góndolas, va achicando día a día salarios, jubilaciones y planes de ayuda asistenciales, en la “nueva normalidad” de la pospandemia sanitaria. 

   En la Provincia de Buenos Aires, el gobernador Axel Kicillof sigue concentrado básicamente en la gestión, recorriendo municipios con una “agenda positiva” que contiene diferentes anuncios vinculados con obras escolares, patrulleros que se incorporan a la fuerza policial, escrituras gratuitas de títulos de propiedad y promesas de trabajos de infraestructura. 

   En la Gobernación de calle 6 se propusieron un “inmenso” plan de transformación bonaerense a nivel de infraestructura; y para eso, la administración provincial lleva adelante una estrategia de financiamiento responsable con organismos multilaterales de crédito, “que no pone en juego las finanzas y permite realizar obras fundamentales y revertir los enormes déficits estructurales que tiene la Provincia”, según aseguró el ministro de Hacienda, Pablo López. 

   En términos políticos, algunas voces del bloque de senadores del Frente de Todos capitaneado por la exministra María Teresa García, comenzaron a apoyar públicamente la eventual reelección de Kicillof como mandatario provincial: “Hay una necesidad de continuidad más que una posibilidad”, remarcan desde el oficialismo.  

   Todo lo contario piensan en Juntos. Tienen una mirada común sobre la importancia de garantizar una victoria electoral en la provincia de Buenos Aires. De hecho no pocos salieron a convocar a todos los actores de la coalición opositora a “triplicar esfuerzos” para que el mapa bonaerense no se convierta en el nuevo bastión de la vice Cristina de Kirchner y su “tropa de fieles de La Cámpora” con el objetivo de resurgir electoralmente dentro de cuatro años, previendo que el oficialismo del Frente de Todos “tiene perdidos” los comicios presidenciales en octubre de 2023. 

   En inmediaciones del salón auditorio del anexo de la Cámara de Diputados un par de legisladores del PRO, derrochando entusiasmo por la seguridad que les da el respaldo del aparato porteño, esbozaron la idea de volver a “pagarle políticamente” a sus socios del radicalismo con el segundo lugar de un futuro binomio electoral en 2023. 

   Así como ya ocurrió en la Provincia cuando María Eugenia Vidal fue secundada por el radical Daniel Salvador como vicegobernador.  

   Pero está claro que la realidad de 2015 no es la misma que la que vive hoy la Unión Cívica Radical, que comenzó a recuperar autoestima luego de enfrentar a los amarillos en las PASO legislativas del año pasado, con un resultado que los dejó muy bien perfilados hacia el futuro.  

   Esa recuperación de volumen político sucedió, tanto por la irrupción del neurocirujano Facundo Manes en el mundo de la política, como por algunos posteriores reacomodamientos tanto dentro del radicalismo como del mismo PRO. 

   Hoy la UCR bonaerense se siente como una fuerza política con vocación de poder y de construir candidaturas competitivas para ser opción de gobierno. Diferente es la opinión de sus socios amarillos dentro la coalición opositora, para quienes el radicalismo bonaerense carece de musculatura, por lo que buscan instalar dos fórmulas mixtas posibles. 

   Una se construye sobre la candidatura a gobernador del diputado nacional Diego Santilli con el alcalde radical de San Isidro, Gustavo Posse. La otra variante pensada es entre el diputado y exministro bonaerense Cristian Ritondo en yunta con el diputado boina blanca Maximiliano Abad. 

   Mientras tanto Abad deja que el agua corra, sabiendo que –como siempre- la manera en que decante la pelea nacional será finalmente la variable que ordene las candidaturas en la provincia con mayor volumen electoral.  

   Ni siquiera se preocupa mucho por armar candidaturas taquilleras, como podría serlo la del diputado y economista platense  Martín Tetaz, quien es sponsoreado por el espacio porteño del senador Martín Lousteau. 

   En la ciudad de las diagonales señalan que “en la actualidad, Abad tiene todo el poder”, en referencia a que es presidente del radicalismo bonaerense y, al mismo tiempo, jefe del bloque de diputados de Juntos. Esa doble función le permite participar de todas las negociaciones políticas, tanto hacia adentro de la coalición opositora, como hacia afuera, con el gobierno de Kicillof.  

   Como parte de esos movimientos, días atrás pidió fortalecer la coalición opositora, sumando, por ejemplo, al exministro de Economía y  actual referente de Republicanos Unidos, Ricardo López Murphy. 

   La otra pata fundacional del espacio, la Coalición Cívica, marcha al ritmo de su líder Elisa Carrió, que estas últimas semanas retomó su raíd de declaraciones que la colocaron nuevamente en el centro del escenario. 

   La chaqueña sabe que el peso político de su espacio descansa en el poder de fuego que ella misma posee, y cada tanto se lo recuerda a sus socios de Juntos por el Cambio.