Bahía Blanca | Martes, 16 de agosto

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Comarca Serrana: por el turismo, casi no quedan casas de alquiler permanente

Por esta situación, los valores de arrendamiento han crecido sobremanera. Piden crear un consejo de hábitat.

Fotos: Archivo La Nueva.
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Audionota: Juan Ignacio Zelaya

   Emergencia habitacional es el término utilizado. De un tiempo a esta parte, y sobre todo a partir del segundo despegue que vivió la Comarca luego del peor momento de la pandemia, un escenario hasta no hace mucho impensado está apareciendo en las localidades pertenecientes al rincón serrano del distrito de Tornquist, como Sierra de la Ventana, Saldungaray y Villa Ventana: no hay casas para la gente de la localidad.

   Sorprendentemente, en los últimos tiempos en toda esta región viene surgiendo un fenómeno que normalmente se da en sitios turísticos y que termina trayendo dolores de cabeza a vecinos que viven en ellos o a otras personas que tienen intenciones de instalarse allí: la oferta de casas y departamentos para alquilar en forma permanente cae estrepitosamente.

   Las cuentas son claras: la gran mayoría de los dueños o titulares de estos inmuebles prefieren volcarse al mercado inmobiliario turístico y arrendar por día o por semana a visitantes, que hacerlo a personas que están buscando una casa para todo el año. Normalmente, en cuatro o cinco días obtienen los mismos valores que obtendrían en forma mensual alquilando en forma tradicional.

 

Para solucionar el tema, desde la agrupación solicitan al municipio que se conforme un Consejo de Vivienda y Hábitat.

 

   “Hoy, un alquiler en Sierra de la Ventana ronda los 50 mil pesos -se explica-. El último fin de semana largo, quien arrendó su casa a turistas, puede haber sacado unos 40 mil; entonces, prefieren hacerlo de esta manera”.

   La situación, reconocen, ya es preocupante. Un rápido relevamiento hecho a nivel local indica que ya son más de 200 los grupos familiares que no cuentan con un lugar fijo para vivir, y las estimaciones señalan que la cifra real sería -por lo menos- del doble.

   ¿Cuál es el problema? Usualmente las personas que deben alquilar son aquellas que trabajan en la localidad, prestando distintos servicios, ya sean turísticos o de otro tipo. “Nos va a terminar pasando lo mismo que ocurrió en San Martín de los Andes, donde quienes trabajan en la ciudad deben vivir en Junín porque no  pueden bancar un alquiler, y mucho menos adquirir una propiedad”, advierten.

   La situación, explican, es diferente a la que se puede dar en otros puntos de la región, como Monte Hermoso o Pehuen Co, ya que la Comarca Serrana es un destino turístico a lo largo de todo el año, y no estacional como puede pasar en la costa atlántica.

   “Dentro de la agenda de las problemáticas que tenemos aquí, esta es la principal, porque la verdad es que hay familias que tienen trabajo pero no cuentan con un sitio donde dormir; y a eso hay que sumarle la incertidumbre de aquellos a quienes les dicen que en tres meses se tienen que ir de la casa que alquilan”, se explica.

   El grito en el cielo, en principio, se está poniendo desde la agrupación Ventania. Sus integrantes señalan que el colapso se encuentra cada vez más cerca y aseguran que la cuestión es cada vez más grave.

 

Un relevamiento arrojó que hay al menos 200 familias sin lugar para alquilar. Estiman que este número se duplicará.

 

   “La Comarca Serrana es una plaza muy buscada; a partir de la pandemia de coronavirus mucha gente descubrió Sierra de la Ventana y alrededores, por lo que muchos propietarios decidieron dejar de alquilar en forma permanente para pasar a hacerlo de manera temporal”, afirma Carlos Dana, representante de la institución.

   En ese sentido, señala que esta “incertidumbre que vive la gente” en la Comarca no se corresponde solo con aquellas personas que tienen bajos ingresos, sino también a jóvenes profesionales con sueldos por encima de la media.

   “Estamos haciendo un relevamiento y ya sabemos de más de 200 grupos familiares con esta problemática, pero creemos que son muchos más. Nuestra idea es, junto con las cámaras turísticas de la zona, instalar el tema, charlarlo con el municipio y conseguir que se establezca un consejo de hábitat a nivel local para llegar una solución”, explica.

   De este modo, se podría acceder a algún tipo de política pública que incentive la construcción de viviendas o de barrios.

   "También tenemos el problema de que en muchos casos se cuenta con las tierras necesarias, pero no llegan los servicios a esos sectores. Del mismo modo, hay varios campos privados que hicieron loteos que nunca terminaron de consolidarse", asevera.

   Además, afirma que los dueños de casas o departamentos “están pidiendo cualquier cosa” como valor de arrendamiento.

   “Algunos ya ni salen a alquilar los inmuebles que se desocupan, porque hay cola de potenciales inquilinos. También se dan cuenta que si alquilan por día o semana, no tienen los mismos problemas que si lo hacen por un año o dos, porque los arreglos y refacciones son diferentes. Incluso, muchos dicen que quienes estuvieron viviendo en sus casas durante años, no se las devuelven en las mismas condiciones”, explica.

   Dana reconoce que "la problemática habitacional existió siempre, pero nunca se había expresado de esta manera".

   "A partir del crecimiento del turismo en la Comarca Serrana, sobre todo luego de la pandemia, hay lugares en los que es muy difícil que un profesional con un grupo familiar consiga un lugar para alquilar", dice.


Regularización

   Dana reconoce que otra de las cuestiones que contribuye a empeorar la situación es la gran cantidad de inmuebles que se destinan a alquiler de turistas, y que no cuentan con  la habilitación requerida. Es decir, se ofrece como establecimiento sin estar inscripto como tal, sin pagar los impuestos y tasas correspondientes; en negro, se entiende. Según algunas estimaciones privadas, en toda la Comarca hay unos 4.500 establecimientos habilitados, a los que se suman otros tantos sin declarar.

   Para evitar que esto ocurra, señala que es necesario comenzar a trabajar en una política de incentivos para dueños de establecimientos dedicados al alojamiento de turistas, sobre todo relacionados con cuestiones impositivas.

   “De esta manera, aquellos que no se encuentran en regla podrían tratar de regularizarse para obtener los beneficios, y se blanquearía la situación”, reconoce.

 

Qué pasa en Monte Hermoso

 

   Monte Hermoso es un lugar que ya conoce de esta problemática, y desde hace varios años. Hoy en día es raro encontrar una inmobiliaria que publique o gestione alquileres en viviendas o departamentos destinados a un arrendamiento permanente, y la gran mayoría directamente trabajan con el sector turístico.

   “Es más fácil el verano”, reconocen desde uno de estos comercios. Si alguno de ellos se dedicó a arrendar para grupos familiares, con el correr del tiempo decidió dedicarse exclusivamente a la temporada estival.

   Los dueños, reconocen desde estos lugares, piensan en forma similar. Aunque algunos puedan contemplar en alquilar algunas semanas durante el verano, “siempre se quieren guardar algunos días para venir ellos”. Por lo tanto, desechan la posibilidad de un arrendamiento permanente, ya sea por un año o dos.

   “Esta es una problemática para los que vivimos todo el año en Monte, porque no hay casas ni departamentos para alquilar -reconoce una profesional del balneario-. En mi caso, pago 30 mil pesos por mes, y es barato”.

 

En Monte, si se busca algo más o menos lindo, ya hay que pensar en 50 mil o 60 mil pesos, y de ahí para arriba, siempre teniendo en cuenta la ubicación del lugar”, señalan.

 

   Por supuesto, a todo eso hay que sumarle la cuestión de los valores: como en cualquier juego de oferta y demanda, al haber pocos inmuebles que salen al mercado para arrendar en forma permanente, los precios se han ido para arriba.

   En números, para alquilar hay que pensar en unos 20 mil pesos mensuales, solo para empezar, y sin gas natural. Con red de gas, el valor sube unos 10 mil pesos, hasta 30 mil, en una vivienda sencilla de hasta dos habitaciones.

   “Si se busca algo más o menos lindo, ya hay que pensar en 50 mil o 60 mil pesos, y de ahí para arriba, siempre teniendo en cuenta la ubicación del lugar”, señalan.

   Con estos valores, se explica, se busca no perder tanto respecto de lo que se podría obtener si se alquilara algunos días durante la temporada de verano.

   “Las personas que tienen una casa o departamento para alquilar, terminan calculando un promedio de lo que puede sacar en temporada”, explican.