Bahía Blanca | Sabado, 25 de junio

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Los detuvo un policía, confesaron el asalto y dijeron que estaban drogados

Alex Andrade Varas y Agustín Calabrano fueron condenados por un robo que se cometió el año pasado en un comercio de Nicolás Levalle al 1700.

Fotos: Archivo LN.

   Un policía que el año pasado concurrió a un comercio como cliente, para abonar impuestos, advirtió que dos personas estaban cometiendo un robo, aguardó que los delincuentes salieran del local y los detuvo.

   Ambos asaltantes, lógicamente, confesaron su participación en el hecho, aunque manifestaron estar arrepentidos y sostuvieron que actuaron de esa forma porque habían consumido “vino y pastillas”.

   En las últimas horas, el Tribunal en lo Criminal Nº 1, integrado por los jueces Ricardo Gutiérrez, Christian Yesari y María Mercedes Rico, condenó a Alex Marcelo Andrade Varas (22) y Agustín Calabrano (23).

   El primero de ellos recibió una pena de 4 años de cárcel por el atraco y la tenencia ilegal del arma de fuego usada, mientras que su cómplice fue sentenciado a 4 años y medio por el citado delito y un frustrado robo registrado tiempo atrás en el barrio Ricchieri.

   Para el tribunal, quedó probado que el 4 de junio de 2021, poco antes de las 21, los acusados ingresaron en un negocio situado en Nicolás Levalle al 1700.

   En esas circunstancias, Andrade Varas le apuntó con un revólver calibre 38 al propietario y lo golpeó en la cabeza con la culata del arma, mientras lo llamaba por su nombre y le exigía la entrega de efectivo.

   Al mismo tiempo, su compañero se apoderó de algo más de 32 mil pesos y un teléfono celular.

   Cuando ambos procuraban escapar, fueron interceptados y arrestados por un efectivo policial que llegaba al comercio.

   A Calabrano también se lo vinculó con un hecho registrado el 30 de noviembre de 2017, alrededor de las 2, en un quiosco situado en Fabián González al 700.

   En ese caso el joven accedió tras saltar un paredón y forzar una reja, para finalmente intentar sustraer dinero de la caja.

   El hecho fue advertido por una vecina, quien dio aviso al 911 y permitió el arresto del procesado.

"Un error"

   Ambos imputados declararon en el juicio y admitieron su responsabilidad, al mismo tiempo que dijeron arrepentirse por lo sucedido. 

   Andrade Varas calificó como “un error” lo ocurrido y dijo que “estaba tomando algo” cuando concurrieron al comercio asaltado, a cuyo dueño conocía, ya que su familia solía comprar allí. 

   Afirmó que llevaba el arma secuestrada y que “estábamos tomando vino con pastillas, mucho más no me acuerdo, era cerca de mi casa”.

   Agregó también que “no alcanzamos a robar, nos agarraron, nos pegaron, y quedamos en la puerta del negocio”.

   En el mismo sentido se expresó Calabrano, quien señaló que “habíamos tomado algo, no estaba en mis cabales”.

   Argumentó que “mi familia no tenía plata y estaba sin trabajo. Estoy totalmente arrepentido y pido disculpas”.

Elementos de prueba

   Además de las confesiones, los jueces valoraron el testimonio del comerciante y del policía que arrestó a los acusados, uno de los cuales le apuntó con el arma, aunque finalmente depuso su actitud y se entregó.

   También fueron sumadas a la causa las imágenes de las cámaras de seguridad del CEUM (ubicadas en la esquina de Estados Unidos y Levalle), que muestran a los ladrones en el lugar del hecho.