Bahía Blanca | Martes, 09 de agosto

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A 55 años del nacimiento de Kurt Cobain, un recuerdo de su legado inmortal

Pasó como una estrella fugaz por el firmamento del rock, pero ese breve recorrido le alcanzó para cambiar el rumbo del género. Falleció a los 27 años.

Cobain al frente de Nirvana, en el Unplugged de MTV.

   En poco menos de cinco años, Kurt Cobain cambió la música para siempre. Gestor de un cambio cultural y social, la primera parte de la década de los ‘90 estuvo dominada por su ímpetu para hacer canciones imbatibles y ponerse al frente --casi sin quererlo-- de un movimiento que terminó por cimentar su ascenso a la leyenda.

   Nacido y criado en Seattle, una ciudad helada al norte de los Estados Unidos, su música reflejó un sentimiento de desesperanza y hastío que se expandió hacia todos los rincones gracias a la potencia punk de sus melodías.

   Cobain fue, además, un cantante confesional, una de esas voces personalmente imperfectas como Bob Dylan, Lou Reed o Tom Waits; un tipo que no encajaba en los cánones de lo excelso pero que supo construir un hábito desde el dolor.

   Su discografía al frente de Nirvana fue corta pero intensa. Su álbum debut, Bleach, se publicó en junio de 1989. Costó 606 dólares, fue subsidiado por un fanático, y en sus temas se deja ver poco del torbellino que atravesaría su carrera apenas dos años después.

   El tema About a Girl daba pruebas de su fanatismo beatle (Cobain le “robó” la técnica de doble grabación vocal a John Lennon) pero el disco sonaba inconexo y sin un concepto definido.

   Dos años después, con Dave Grohl como nuevo baterista y la obsesión de Butch Vig como productor, Nirvana llegaría al climax musical de la mano de Nevermind, el disco que lo cambió todo. En doce canciones -ocho de ellas hits-, con Smells Like Teen Spirit convertido en himno generacional, el grunge se consolidó como el género imperante en el mundo.

   Sus canciones no solo influenciaron al género, sino también la manera de vestirse, de pensar y de atravesar la angustia y soledad por el curso actual de las cosas. Treinta años después, continúa vigente, y el legado de Cobain, en ascenso.

   Tras convertirse en la banda más grande del mundo, In Utero se convirtió en un quiebre, un volver a los orígenes tras el éxito comercial; un álbum denso y doloroso desde su lírica, con los mejores momentos guitarreos (noise) de Nirvana. Tenía un tono a carta de despedida.

   El último legado fue el Unplugged en MTV, una verdadera maravilla. Lo grabaron en octubre de1993, pero se conoció un año después, en noviembre de 1994. En el medio, la tragedia. El 8 de abril de ese año encontraron el maltratado cuerpo de Cobain sin vida en una casa en Seattle, se estima que murió tres días antes. El 20 de febrero había cumplido 27 años, misma edad en que dejaron el mundo físico Jimi Hendrix, Janis Joplin, Jim Morrison, Brian Jones y Amy Winehouse. (Fuente: TN)