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“Si asciende Villa Mitre, voy a cerrar el mejor año de mi carrera como futbolista”

Facundo Laumann se fue del tricolor a fines de 2021, pero según él su corazón sigue junto al equipo que mañana jugará la final frente a Racing de Córdoba. Hace una semana consiguió un histórico ascenso con el CADU a la Primera Nacional y también se siente parte de la llegada de Liniers al Federal A.

Fotos: Facebook Facundo y Archivo-La Nueva.

Por Sergio Daniel Peyssé / peche1503@hotmail.com

Instagram: @sergiopeysse

Twitter: @elpeche1973

(Nota ampliada de la edición impresa)

   El Club Atlético Defensores Unidos, conocido popularmente como CADU, declarará con orgullo que el 6 de noviembre de 2022 será para siempre “el día de la patria institucional”, teniendo en cuenta el tajo que le hizo a su centenaria historia con el ascenso del equipo profesional a la Primera Nacional.

   El de Zárate sopló las 108 velitas el pasado 14 de julio, y en el 2023 hará su debut en la segunda categoría del fútbol argentino después de haber participado durante 13 temporadas en la Primera D, 36 en la C y 10 en la B Metropolitana, tras su afiliación directa a AFA en 1966.

   Un bahiense ya es parte de ese “cachito” grande que marcó a fuego al CADU, que desde el domingo viene de fiesta en fiesta junto a los casi 100.000 habitantes de una ciudad “convulsionada” y “pintada de celeste” de punta a punta.

   “La locura de los hinchas es total. Te agradecen por la calle, lloran, te abrazan, caminan por las veredas de rodillas mirando al cielo. Parece una película, pero es la realidad”, fue lo primero que contó Facundo Laumann, que está por cumplir su cuarto ciclo en el conjunto zarateño (las anteriores fueron 2016-2017, 2017-2018 y 2018-2019).

   El CADU fue séptimo en los dos torneos de la B Metro (Apertura y Clausura) y clasificó al Reducido (clasificaban del 2º al 10º) sin grandes expectativas, pero el destino los iba a sorprender...

   “Entramos pisando fuerte a los playoffs, pasamos por penales el primer cruce (4-3 a Cañuelas tras el 0-0 en el tiempo reglamentario), en el segundo superamos 1-0 a Fenix de local, después 1-0 a Armenio de visitante y la final fue a doble partido con San Carlos, 2-1 en la ida y 0-0 en la revancha, en La Plata, cancha de Gimnasia”, fue la crónica de Carucha, formado futbolísticamente en Olimpo pero sentimentalmente ligado a Villa Mitre.

   “El rendimiento del equipo fue irregular en el tramo clasificatorio, aunque logró una transformación en el Reducido que iba a asombrar a propios y a extraños. Nos convertimos en un elenco intenso y explosivo, mantuvimos el arco en cero y todo eso hizo ilusionar a los hinchas. Después del triunfo ante Deportivo Armenio, que había sido el ganador del Clausura (ese primer puesto le dio la posibilidad de acceder directamente a semifinales del playoffs), nos dimos cuenta que el sueño se podía llegar a hacer realidad”, afirmó quien también defendió las casacas de Tiro, Rosario, Villa Mitre y Liniers a nivel local y regional.

   --Tras los festejos del plantel en La Plata, ¿qué pasó cuando llegaron a Zárate, es cierto que tuvieron que suspender el acto que estaba programado en el parque Urbano?

   --En la entrada a la ciudad había mucha gente esperando al micro, y en caravana fuimos hacia el parque, donde había un escenario con micrófonos, una banda en vivo y un colorido espectacular. Aunque no pudimos llegar, el lugar estaba desbordado de gente, algunos hinchas empezaron a subirse a las tarimas para estar con nosotros o para sacarse una foto y todo se descontroló, así que la organización decidió suspender y que nos traslademos a la sede del club.

   --¿Tantos hinchas había?

   --Calculan que entre 5000 y 6000; estaban los de CADU y los otros, los neutrales, porque este es un logro que festeja la ciudad. Es la primera vez que Zárate se encuentra tan arriba en el plano nacional; las participaciones de sus distintos representantes siempre habían llegado a competencias regionales, por eso hoy están tocando el cielo con las manos.

   “Al arribar a la sede nos encontramos con otra multitud, que sumaba adeptos con los que venían del parque. Ahí fue todo más controlado, nos pudimos sacar fotos, disfrutamos de los fuegos artificiales y hablaron los dirigentes y el cuerpo técnico. No fue un momento tan largo, pero te aseguro que será inolvidable”.

  --Algunas imágenes vi: gente grande, que tal vez no vaya más a la cancha, llorando desconsoladamente alrededor de ustedes.

   --Terrible. Antes del cotejo de vuelta de la final, hombres con muchos años encima, de 70 para arriba, te paraban en la calle y te decían: “esto es lo más importante que puedo llegar a ver en mi vida, hagan lo posible, entren en la historia”. Con lágrimas en los ojos te deseaban fuerzas, te regalaban estampitas del Santo en que tanto creían y te abrazaban como un hijo o un nieto. Fueron momentos muy sensibles, que todavía hoy me hacen poner la piel de gallina.

Ya hay olor a clásico

   “Esa es otra de las cuestiones que mantiene ilusionado al hincha. Cuando volví a CADU, el equipo estaba tan abajo en las posiciones que todos los fieles vivían rezongando. Hasta que llegó el Reducido, sorteamos los partidos iniciales y la banda empezó a cantar en contra de Villa Dálmine, el clásico rival, al que vamos a encontrar en el 2023”, sostuvo “Facu”, quien tiene el privilegio de haber ascendido dos veces con el Celeste de Villa Fox (el anterior, de la C a la B Metro fue el 8 de mayo de 2018).

   --El último derby entre el de Zárate y el de Campana (hay 12 kilómetros entre una ciudad y otra) fue el 1 de febrero de 2012, ¿sabés como salió?

   --Ganó Dálmine 3-0.

   --Estás afiladísimo.

   --Cuando enderezamos el curso en el Reducido, los nuestros empezaron a hablar sobre el regreso del clásico, que querían revancha. Lo que no tengo ni idea es como va el historial entre ambos.

   --Te informo: 32 enfrentamientos, con 15 triunfos para el Violeta, 6 empates y 11 para ustedes.

   --Mmm... No creo que nos alcance el 2023 para equilibrarlos. Veremos.

   El actual goleador del CADU es el experimentado Javier Velázquez, quien a su vez es el máximo artillero del club en toda su historia: 131 tantos en 227 encuentros.

   “Acá lo aman, tiene murales en distintos edificios y es el ídolo máximo; intocable”, aclara “Carucha”, quien nombró a Sergio Javier Goycochea como el hijo pródigo de Defensores Unidos.

   Goyco nació el 17 de 1963 en Lima, ciudad perteneciente al partido de Zárate, y en 1979, siendo ya un arquero con proyección, se sumó a las menores del CADU, manteniéndose hasta 1982, cuando fue comprado por River Plate.

   “Este club es el más grande de Zárate, por su trascendencia a nivel regional y por haber sido el primero en participar directamente en torneos de AFA. Cuanta con el apoyo incondicional de la ciudad y, según me comentaron, en los últimos años sumó muchos adeptos”, indica Laumann.

   --¿Cómo es el hincha del CADU?

   --Extremadamente fanáticos y pasionales, parecidos a los de Villa Mitre, con ese apego al barrio, a las costumbres y a los colores. Los hinchas dejan de hacer lo que se sea cuando juega el CADU, se paraliza la Villa (en la Fox está el Gigante, como llaman al estadio del Celeste). Apoyan, te siguen en las redes, te mandan mensajes de aliento y se amargan por los malos resultados. La parte más poblada y popular de la ciudad es del CADU.

   --Quiero saber donde viste los penales entre Olimpo y Villa Mitre, teniendo en cuenta que ustedes, el domingo, jugaron al mismo horario la segunda final con Villa San Carlos.

   --En pleno festejo, en el vestuario de la cancha del lobo platense, me metí a la ducha con el celular para ver los penales. Cuando Moyano (Daniel) atajó el segundo y clasificamos, grité “¡vamos!”, aunque en el alboroto generalizado nadie se dio cuenta. Fue tal la emoción de ver a mis ex compañeros festejando que empecé a gritar, en ese momento muchos me miraron sin entender nada, pero cuando les conté todos nos unimos en un “Y dale, y dale, y dale Villa dale...”.

   --¿En serio?

   --Sí, fue hermoso, porque en realidad a todos nos une la Villa, porque el CADU es de la Villa Fox. Lástima que no tengo ni un video de ese momento.

   Mientras caminaba por el interior del parque Urbano paseando a sus dos mascotas (Santi y Miel, pareja perruna), “Caru” interrumpía brevemente la conversación para saludar a algún hincha, aunque hubo uno que no se conformó con felicitarlo y seguir su camino.

   “Pará, dame un minuto”, pidió Facundo, permitiendo que yo, de este lado, pueda escuchar eso que el hincha tanto le quería manifestar.

   “Gracias por lo que lograron, me hicieron feliz; CADU es lo más grande que tengo, vivo, respiro y existo por este club. Dios te bendiga...”.

   --Facu, ¿lo conocés?

   --No, pero lo tengo visto. El Loco, aún en los peores momentos, nos decía que íbamos a acender. Pasaba por los entrenamientos, dos por tres nos esperaba para charlar a la salida del estadio; estaba convencido que en algún momento íbamos a explotar como equipo, y no se equivocó. Increíble, ¿no?

   --Ya lo creo.

   --La gente me banca, me hace sentir un ídolo, pero creo estar lejos de eso. Veremos si el año que viene siguen pensando lo mismo... (risas).

   --¿Vas a seguir?

   --No sé. Hasta el 30 de este mes vamos a estar entrenando, después no sabemos si nos dan vacaciones o nos alargan los trabajos de pretemporada. Me queda un año de contrato, pero igual nos tenemos que sentar a charlar, a ver que va a pasar. Me gustaría continuar, acá soy feliz, pero al cambiar la categoría, la logísitica y el modo de pensar, el club se tiene que reorganizar en todos los aspectos.

   “Hay que imaginar un cambio grande, en lo deportivo, en lo económico y en lo social. Al menos yo quiero saber como hará la dirigencia para afrontar el próximo torneo de la Primera Nacional, cuales son las expectativas y a que objetivos le va a apuntar. Todo eso va a pesar en mi decisión. Habrá que hacer base en la divisional, que de por si es desgastante, para no subir y bajar en un lapso corto de tiempo”.

Le puso la firma

   Cuando le iba a consultar sobre el posible mural a Laumann en pleno centro de Zárate, Facundo saltó con un “no sabés lo que me pasó en la semana...” Y arrancó: “un hincha, que se presentó como Emanuel Villegas, me vino a ver para que le firme la pierna porque se la quería ir a tatuar. Le pregunté, asombrado, ¿te vas a tatuar mi firma?, y me respondió que si, que había hecho una promesa y que me quería llevar en su piel para siempre”.

   --Un romántico.

   --Casi me muero. Le dije que estaba totalmente loco, hasta me costó creerle, pero al otro día me mandó la foto de la pierna con la firma hecha por mi y la fecha del ascenso.

   “Los hinchas bancan a muerte al CADU. Por ahí no demostramos un juego lindo y atildado, no llevamos por delante a nadie, pero somos aguerridos y metemos a morir. Acá me siento muy querido, es una ciudad donde se respira fútbol”, destacó el zaguero.

Desarmó el bolso

   “Cuando dijeron que la final entre Villa Mitre y Racing de Córdoba se iba a jugar en Rosario, armé el bolso y empecé a organizar el viaje, a los días surgió el cambio a cancha de Platense, a las horas sonó con insistencia el Municipal de San Nicolás, y ambas me venían al pelo por la cercanía. Pero cuando escuché que se jugaba en San Luis, se me vino el mundo abajo, imposible llegar porque el sábado a la noche tenemos la Cena por el ascenso y el lunes me tengo que presentar a entrenar”, dijo “Facu”, apesadumbrado y con bronca por no poder estar en La Pedrera de Villa Mercedes.

   En la Villa jugó desde 2019 hasta fin de 2021 (46 presencias y un gol), cuando pasó a Liniers para disputar cuatro encuentros (sin conquistas) en el Regional Amateur. Y de ahí al CADU para hacer historia.

   “Si asciende Villa Mitre, voy a cerrar el mejor año de mi carrera como futbolista”, largó el defensor central de 32 “pirulos”, casado con Leonela Rodríguez y padres de Bautista (un año y medio).

   “Te explico porqué: en el tricolor pasé momentos muy gratos, con verdaderos profesionales y grandes personas, y en el Chivo, pese a jugar la mitad de los partidos, los chicos me hacen sentir parte del ascenso al Federal A (logrado el 20 de febrero). Y ahora me pasa esto con el CADU. Tal vez me vaya a tatuar este brillante 2022”, deslizó con una sonrisa de oreja a oreja.

   --Bueno, ¿cómo ves la final de mañana?

   --Le tengo mucha fe a Villa Mitre, lo veo en un gran momento, tal vez el mejor del año. Una lástima lo que le sucedió a Facu (Tavoliere, quien sufrió la rotura del ligamento cruzado anterior de su rodilla izquierda), pero este pibe Moyano, a quien no conozco, demostró estar preparado para semejante exigencia.

   “El grupo está fortificado, varios chicos vienen jugando juntos desde hace un tiempo largo y el club merece dar un saltó de calidad, por un montón de cuestiones, y me refiero a todo lo que institucionalmente rodea al fútbol. Dejé grandes amigos y por ellos, más que nadie, pido que se de el ascenso”.

   --No me quedan dudas de quien sos hincha.

   --En Olimpo me formé como jugador y persona, pero lamentablemente no tengo un sentido de pertenencia con el club. El sentimiento de cualquier simpatizante me lo despertó Villa Mitre, no la puedo caretear, es la realidad. En el tricolor me hicieron sentir a gusto, mi permanencia coincidió con el nacimiento de mi hijo y me inculcaron el amor hacia una entidad que se esfuerza para darte lo mejor y hacerte uno de ellos.

   “Más allá de mi identificación con la Villa, le tengo mucho respeto y cariño a la gente de Tiro y Liniers. Ojo, en Olimpo hay buena gente, pero no me fui bien, al menos no como yo hubiese querido. No fue grato el manoseo y el desprecio hacia ciertos jugadores potables que después terminaron triunfando en otros lados. Dejaron a la deriva a una camada de futbolistas que le hubiese hecho muy bien al club”.

   --¿Qué hablás con tus ex compañeros de la Villa?

   --Saben que se les viene una final durísima, pero están confiados y con sed de revancha, Se quieren sacar de encima la espina que les dejó la final perdida (por penales) con Güemes, después de un arbitraje escandaloso. Son excelentes profesionales y muy buenas personas, quiero que les vaya bien y consigan llevar a Villa Mitre a la Primera Nacional.

   --Justo el 6 de noviembre fue el cumple de Leonela, ¿qué le regalaste?

   --Además de la camiseta del ascenso, ropa, un bolso y todo mi amor...(risas).

   --Para, me parece que te quedaste corto.

   --No te olvides que soy un jugador del ascenso, no tengo bolsillo de payaso, ja,ja...

   --Sin embargo estás trabajando en la Escuelita de fútbol de CADU, un ingreso extra.

   --¡Estás en todas ehhh! Desde principio de año vengo coordinando chicos de 8 y 9 años. Estoy feliz, hace un mes y medio me recibí de Director Técnico profesional, curso que hice a distancia en la Escuela de César Luis Menotti.

   “Me encanta lo que hago, es una experiencia enriquecedora, aunque no me considero un formador, más bien apunto a jugadores más grandes, me encanta basarme en la táctica, en la estrategia, me seduce el hecho de armar un partido según nuestras características y el rival que nos toque enfrentar.

   --No le enseñarás a pegarle para arriba a esas pobres criaturas.

   --Ja, ja, los chicos se entusiasman con mis charlas y mis anécdotas. Tengo alma de docente...(risas).

5

   Clásicos. Los de Laumann ante Olimpo. No perdió. Tres fueron en Villa Mitre y por el Federal A (2-0, 5-1 y 3-1) y 2 terminaron empatados en el Carminatti (0-0 y 0-0). “En el único que no entré pero estuve en el banco fue en el 5-1”, concluyó “Carucha”.