Bahía Blanca | Viernes, 20 de mayo

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Los cuatriciclos: cuando la confianza mata

  Los accidentes con estos vehículos se repiten, la mayoría de las veces con saldos fatales.

   Dos muertes en menos de una semana. Ese es el saldo del uso de cuatriciclos en las playas bonaerenses en enero. Los fallecidos, mayores de 30 años, en ninguno de los casos por maniobras imprudentes o arriesgadas.

   Es que en estos vehículos la protección con la que cuentan sus conductores es nula, ya que generalmente no utilizan cascos y consideran que nada riesgoso puede pasarles.

   La realidad se encarga, desde hace años, de demostrar que esa apreciación es completamente errónea, y que en cualquier superficie que circulen los accidentes suelen ser fatales.

   Si bien algunos municipios se han encargado en de establecer normativas en cuanto a quienes y como se deben conducir estas máquinas, es evidente que las mismas no tienen la fuerza necesaria para que se cumplan.

   Acaso la condición de “cuatriciclos” haga pensar que se trata de un vehículo menor, casi de uso infantil, que no requiere demasiada pericia para su conducción y que es más un divertimento que un modo de transporte.

   Sin embargo manejarlos requiere la misma formación que manejar una moto o un automóvil, sobre todo si se lo utiliza en el medio urbano, en las calles de una ciudad, compartiendo las mismas con el resto de las modalidades de movilidad.

   Como ocurre con este tipo de situaciones, el estado interviene tratando de resguardar la seguridad de las personas, exigiendo determinadas cuestiones a los conductores, incluso un carné de conducir, pero es insuficiente si éstos ignorar esas normativas.

   Dos fallecidos en menos de una semana, personas jóvenes, madres y hermanos, quedando familias destruidas. No es complejo entender hasta que punto no ser responsable en el uso de estos vehículos puede tener consecuencias devastadoras. Se necesita control, se necesita responsabilidad personal.