El Gobierno busca llegar con chances a las PASO

6/6/2021 | 07:00 |

La columna dominical de Eugenio Paillet, corresponsal de La Nueva. en Casa Rosada.

Por
Eugenio Paillet

   “Para ganar las elecciones, a falta de otros logros para mostrarle a la sociedad, tenemos que vacunar, no hay otra”. La frase pertenece a un funcionario de trato diario con el presidente Alberto Fernández y refleja con justeza cuál es el estado de ánimo que impera tanto en el Gobierno como en el resto de los componentes del Frente de Todos a cuatro meses de la primera parada de las elecciones parlamentarias.

   Cuentan que el Presidente lo dejó claro en una de las últimas reuniones con su equipo de colaboradores para analizar la marcha de la gestión tanto en el marco de la pandemia como de la economía, que es el área en la que ahora se registran los mayores faltantes como consecuencia de la inflación incontenible y lejos de aquel optimista 29 % que figura en el Presupuesto para 2021.

   “Vacunar, vacunar y vacunar”, habrían sido aquellas palaras de Fernández delante de su círculo más cercano, convencidos todos ellos de que el arma más poderosa que tiene el oficialismo -a falta de otros alicientes- es llegar a las semanas previas a las PASO con la mayor cantidad de personas vacunadas.

   Esa estrategia fue la conclusión central a la que se llegó en la última reunión de la mesa de conducción política del Frente de Todos. Una mesa, dato no menor, que se trasladó de los días martes en Olivos a los lunes en la residencia platense de Axel Kicillof. Allí se sientan el gobernador, Máximo Kirchner, Sergio Massa, Wado De Pedro y Gabriel Katopodis.

   También participa, aunque no siempre, el ministro político en las sombras del gobierno provincial, Andrés Larroque, responsable de la cartera de Desarrollo Social en los sellos oficiales. Podría sostenerse que se trata del núcleo principal de poder del oficialismo. El titular de Obras Públicas, vale señalar, tiene su silla como representante del poderoso grupo de intendentes bonaerenses, en especial aquellos que gestionan en el bravo conurbano.

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   Tras dos semanas consecutivas de encuentros sin la presencia de ningún representante de la Casa Rosada, el lunes pasado se sumó el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, tal vez para compensar la falta de “albertismo” en esos encuentros, sobre la que los actores políticos, en una actitud de manual, comenzaban a especular.

   Ya con Cafiero sentado a la mesa, se citó a la ministra de Salud, Carla Vizzotti, para que hiciera un informe sobre dónde está parado el oficialismo en materia de vacunas. Vizzotti contó lo que más o menos ya se sabe: el Gobierno compró hasta ahora unas 18 millones de dosis de vacunas, y espera operaciones similares por otras 7 millones de aquí a fines de este mes o principios de julio. Es decir que para agosto, como plazo más largo, más de la mitad de la población habrá estado vacunada.

   En paralelo el oficialismo ha dado señales muy contundentes de que si hay otro factor que es necesario poner sobre el escenario para apuntarle con chances a las elecciones es el de la unidad de todo el espacio. “Necesitamos dar señales brutales de frentetodismo”, se dijo con vehemencia en aquella reunión del lunes, donde la voz cantante la llevó Máximo Kirchner. No resulta menor la presencia de Massa en esa mesa donde ahora se toman las decisiones. El tigrense suma así su propia impronta a una alianza que se basa de alguna manera en tres patas: cristinismo-kirchnerismo, peronismo o “albertismo”, y massismo.

   La unidad que se reclama ya ha dejado algunas fotos para el álbum de campaña, pero según los deseos del presidente deberá reforzarse todavía más ese concepto en lo que se viene, a la par de la campaña de vacunación masiva. Alberto incluso se presentará desde ahora y en sus próximas apariciones públicas casi como “un garante” de esa unidad, una suerte de gesto visible de que más allá de reales diferencias ideológicas todos cierran filas detrás del mismo objetivo -y podría afirmarse que el único- que es ganar las elecciones de medio término y ratificar la estrategia de la continuidad más allá de 2023.

   Sirve además, asegura una fuente, al propósito de confrontar con Juntos por el Cambio, espacio al que Cafiero se encargó de fustigar durante su exposición del jueves en el Senado, por centrar toda su parafernalia en atacar al Gobierno por temas como el de las incongruencias en torno a la compra de vacunas Pfizer por todo discurso.

   En la Casa Rosada dicen, convencidos, que el mensaje que sólo apuesta al fracaso de la gestión que enarbola la oposición, especialmente en boca de halcones como Mauricio Macri, Patricia Bullrich y Miguel Pichetto, “ya no prende”.

   “La gente lo que quiere es vacunarse y las vacunas están llegando, por eso les agarró la desesperación y hasta se pelean entre ellos para ver quien es más crítico”, sostienen.

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