Entre la evaluación de daños y el reinicio de la campaña

2/10/2021 | 07:00 |

La columna semanal de Ricardo Salas, corresponsal de La Nueva. en la capital provincial.

NA y Archivo La Nueva.

   Después de la “semifinal” electoral de las PASO y apuntando a las urnas generales del 14 de noviembre, el Frente de Todos (y la gestión bonaerense) comienza a encarar una campaña más territorial, planificando básicamente medidas enfocadas en la "contención social" sobre la provincia de Buenos Aires.

   Buena parte de la estrategia gubernamental apuntará a “concientizar” al electorado para recuperar votos, con un enfoque  acentuado en la reactivación del consumo en un clima de pospandemia, remarcando la comparación con la situación económica que dejó el gobierno de Juntos por el Cambio. 

   El gobernador Axel Kicillof ya refrescó su gabinete ministerial incorporando a Martín Insaurralde (intendente de Lomas de Zamora) como jefe de Gabinete, y a otros intendentes del peronismo bonaerense que exigen ser parte de las decisiones públicas que se toman. Estos cambios muestran un acuerdo transitorio para abordar la campaña electoral hasta noviembre y dotar de mayor volumen político al equipo gubernamental. 

   La sorpresiva derrota electoral del peronismo unido en la PBA durante las PASO, fue interpretada como una “amonestación” del electorado afectado desde lo “emocional” tras la “brutal crisis económica de los últimos cuatro años, con caída de la producción y el empleo”, heredada del macrismo, según explican. 

   “La gente nos dijo: los elegimos para esto y esto no se resolvió”, aseguran dentro del comando de campaña del oficialismo gubernamental del FdT. Entienden que no solamente esta situación fue la que despertó el enojo de los votantes, sino también la pérdida de fuentes de trabajo y la crisis económica profundizada por la pandemia que se desató en marzo de 2020. 

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   De acuerdo al cronograma electoral, oficialismo y oposición, ya comenzaron a transitar el tramo final hacia los comicios. Al calor del resultado electoral de las PASO, la cúpula de Juntos por el Cambio sigue mostrando su “unidad en fotos”, aunque la disputa interna entre los el PRO y la UCR siga por establecer quiénes son “los verdaderos dueños” de los votos conseguidos. Se sabe, tras el triunfo, el plan de la oposición ahora fusionada es profundizar la derrota del Frente de Todos en noviembre y más temprano que tarde recuperar el gobierno. 

   Se sabe también que uno de los principales objetivos electorales de Kicillof era dar vuelta la relación de fuerzas en un Senado bonaerense que le patea en contra. Lo cierto es que, si el oficialismo no mejora considerablemente su performance en noviembre, continuará en minoría parlamentaria y bajo el control de Juntos por el Cambio.  

   Para el Frente de Todos es necesario que el mandatario provincial cuente con el apoyo de las cámaras legislativas para garantizar la gobernabilidad en los últimos dos años de gestión bonaerense. 

   En ese objetivo, la denominada “liga de intendentes peronistas” del Conurbano e interior puede aportar gestión y dinámica desde una perspectiva territorial y sumar votos para que Kicillof no padezca una Legislatura adversa tras el recambio de diciembre. Claro que cualquier gobierno -incluso el peronismo, que siempre tuvo una base electoral más fidelizada- puede ganar o perder elecciones de acuerdo a las decisiones que sean adoptadas para intentar revertir el escenario de emergencias económicas y sociales. 

   Pero esta coalición ahora llamada Juntos, en su momento Cambiemos o Juntos por el Cambio, pretende consolidar el resultado electoral de las primarias, para que la oposición legislativa pueda ejercer el control y poner un límite a la vocación hegemónica que tiene el kirchnerismo en la Provincia, según dicen. 

   Ante la escalada inflacionaria  y la necesidad de monitorear los valores en góndola, un Kicillof más dialoguista pidió sostener los precios de la carne al consumidor en “valores razonables”, durante una reunión con representantes de entidades vinculadas a la producción, donde se acordó además, con el objetivo de fortalecer el plan ganadero, aumentar la producción y sostener los precios locales en una provincia de Buenos Aires, “golpeada por políticas neoliberales y luego afectada por la pandemia”, repiten en la sede de calle 6. 

   Otro desafío pasa por poner en movimiento la maquinaria de gestión bonaerense con obras ya anunciadas que se traduzcan en potenciales votos. Insaurralde quedó en acelerar ese dispositivo durante un cónclave con intendentes municipales del FdT en La Plata, y junto a la nueva ministra de Gobierno, Cristina Álvarez Rodríguez. 

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