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Patagones: ¿Cómo se modificó la comercialización de la lana por la pandemia?

31/1/2021 | 06:30 |

La Unidad Ejecutora Departamental de Emergencia propuso realizar las ventas de manera virtual, a través del Zoom cedido por el Centro Regional Buenos Aires Sur (Cerbas) del INTA. El primer evento, realizado el 29 de octubre, movió 86.700 kilos.

Guillermo D. Rueda / grueda@lanueva.com

   “A partir del mes de septiembre del año pasado, el mercado lanar comenzó a mostrar señales de reactivación. Así, se observó un incremento que rondaba el 30 %, por lo que vendedores y compradores ratificaron el pedido para la reapertura de las licitaciones”.

  Lo dijo el médico veterinario Martín I. Abad, técnico de la AER del INTA Patagones de la UEDE (Unidad Ejecutora Departamental de Emergencia) del distrito del sur del sudoeste bonaerense.

   Debido a la implementación del ASPO (Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio), impuesto por el Gobierno nacional, se había tornado imposible volver a organizar nuevas licitaciones presenciales.

   “Por otro lado, los compradores que venían de otras regiones a revisar lotes y a comprar se veían limitados, ya que la circulación interprovincial estaba restringida”, recordó.

Martín I. Abad, técnico de la AER del INTA Patagones de la UEDE.

   A partir de esta nueva realidad, la UEDE propuso realizar las ventas de manera virtual, a través de una plataforma Zoom cedida por el Centro Regional Buenos Aires Sur (Cerbas) del INTA.

   De esta manera, este 29 de octubre se organizó el primer evento de prueba. Fue cuando 14 productores pusieron a la venta 23 lotes, por un total de 86.700 kilos.

   “En esta oportunidad, la totalidad de los lotes tuvieron ofertas que tenían relación con la calidad de las presentaciones”, sostuvo Abad.

   “Los valores observados se encontraban muy cercanos a los que el Sistema de Información de Precios y Mercados (SIPYM) expresaba en su informe semanal, por lo que se vendió un 60 % de los lotes ofrecidos”, agregó.

   “Pudimos observar que compradores y vendedores quedaron muy conformes con la modalidad y el desarrollo del evento, por lo que se propuso utilizar esta modalidad hasta tanto se pueda volver a la forma presencial”, se adelantó en afirmar.

   Repasando la historia, a finales de 2019 la demanda de lana por parte de la industria cayó abruptamente, motivada por el conflicto comercial entre China y los Estados Unidos.

   A ello se sumó, a partir de 2020, la caída de la demanda de productos no esenciales, debido a la pandemia causada por el Covid-19, lo que derivó en una interrupción en las licitaciones organizadas por la UEDE.

   La caída paulatina del mercado de lanas se hizo notoria desde noviembre de 2019 y encontró el piso a fines de agosto de 2020.

El contexto

   En los últimos diez años, con el apoyo del Estado y el esfuerzo de un buen caudal de productores, el partido de Patagones incrementó su stock ovino más de 300 %.

   De este modo, pasó de 89.700 cabezas en el año 2010 a cerca de 300.000 en 2019 (SIGSA-SENASA 2019).

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   “La hacienda incorporada a los sistemas ganaderos de Patagones fue --casi en su totalidad-- de raza Merino, provenientes de las provincias de Río Negro y de Chubut, por lo que rápidamente el volumen de lana fina de calidad producida fue incrementándose”, comentó Abad.

   “El potente sistema comercial que reinaba a principios de siglo en Patagones se encontraba totalmente desarticulado, por lo que los productores se veían obligados a entregar su producción a intermediarios en barracas locales”, recordó.

   También dijo que la mayoría de los productores entregaban lana sin acondicionar y sin mediciones objetivas de calidad, por lo que, en algunos casos, los precios logrados eran de sólo un 40 % del valor del mercado.

   Así fue como, desde 2010, se volcó en el territorio una importante cantidad de recursos para compra de hacienda; retención de vientres; implantación de verdeos y pasturas; mejoras de la infraestructura predial; prefinanciamiento comercial y equipamiento para comparsas de esquila, entre otros.

   “De este modo, más de un centenar de productores lograron reactivar sus unidades productivas, lo cual rápidamente les permitió obtener ganancias para vivir y devolver los aportes recibidos”, aseguró Abad, en el Anuario Merino 2020.

La actividad en el país

   De acuerdo con el Senasa, la cadena de carne y lana ovina es una de las más importantes del sector pecuario en Argentina.

   El número de establecimientos dedicados a la producción del ganado ovino, el stock ganadero y los puestos de trabajo generados en cada uno de los eslabones, la posicionan como  la actividad pecuaria más explotada en el sistema productivo nacional, principalmente en las regiones patagónica, litoral y la pradera pampeana.

   Si bien determinadas áreas del territorio nacional concentran la producción de ovinos de carne, todas las provincias contienen ovinos en producción para lana. Y la producción de leche y derivados constituye otro relevante sector.

   La intervención del Senasa en la identificación ovina, implementación de sistemas de trazabilidad, prevención y control de las principales patologías de impacto productivo, comercial y zoonótico resultan cruciales para el desarrollo y la sostenibilidad.

La Ley Ovina Nacional, una herramienta fundamental

   El partido de Patagones es el más austral y el de mayor tamaño de la provincia de Buenos Aires.

   Cuenta con una superficie aproximada al millón cuatrocientas mil hectáreas, de las cuales menos del 3 % posee riego gravitacional, formando parte del Valle Bonaerense del Río Colorado.

   La extensa superficie correspondiente al secano, ocupada por monte natural, pastizales naturales o campos desmontados, posee condiciones óptimas para la producción ovina.

   El partido tiene un régimen de lluvias promedio de 426 milímetros al año y una temperatura media de 14,5 °C, con suelos de textura mayormente arenosa y arenosa franca, sueltos y susceptibles a la erosión eólica.

   En el marco de la emergencia ocasionada por la sequía de 2005/09, las fuerzas vivas locales conformaron la Unidad Ejecutora Departamental de Emergencia (UEDE), que tuvo la misión de convocar a todos los actores de la cadena productiva para diagnosticar, planificar y ejecutar acciones que permitieran hacer frente a semejante desastre.

   La UEDE se integró por el ministerio de Agroindustria de la Nación; la Ley Ovina de Buenos Aires; la Agencia de Extensión Rural del INTA y el municipio de Patagones.

   En representación de los productores se sumaron la Asociación Agrícola Ganadera de Villalonga; la Federación Agraria filial Stroeder y las Asociaciones Rurales de Stroeder y de Patagones.

   Con este escenario, y a partir de la historia del partido, se visualizó al ovino como una promisoria alternativa productiva.

Las particulares condiciones agroecológicas de la zona; los buenos índices productivos de los ovinos en la región, junto a un rápido retorno de la inversión y la rentabilidad de esta especie, lo posicionaban inmejorablemente de cara a una posible reactivación.

   Por su lado, la Ley Ovina Nacional se proponía como una herramienta fundamental, a partir de líneas de financiamiento ágiles y de fácil acceso.

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