Clima politizado en contexto de pandemia

22/8/2020 | 07:00 |

La columna semanal de Ricardo Salas, corresponsal de La Nueva. en La Plata.

Por
Ricardo Salas

   Desde sectores del Frente de Todos afirman que la oposición macrista busca generar la tormenta perfecta. Y que, por eso, “alienta que se estrangule el sistema sanitario” para así poder unirlo a los datos de una crisis económica, heredada del anterior gobierno, y agravada ahora por una pandemia “politizada”. 

   Para funcionarios de la gobernación bonaerense la masiva protesta realizada en el Obelisco porteño y en varias ciudades de la provincia puede provocar un virtual “estrangulamiento hospitalario”, en el caso de que se llegue a un límite en la atención de personas afectadas de coronavirus. 

   En momentos en que el virus circula de manera veloz por todas partes, brotó la legítima pero poco oportuna marcha opositora “espontáneamente” apoyada por la jefa del Pro, Patricia Bullrich (junto a otros actores del radicalismo y “lilitos” de Elisa Carrió) contra la “cuarentena light” dispuesta por el Gobierno nacional, entre otras consignas políticas. 

   Ese descontento callejero fomentado por la plana mayor del Pro puede tal vez terminar provocando alguna fisura en la agenda de los intendentes bonaerenses de Juntos por el Cambio con la administración de Axel Kicillof. 

    Los alcaldes vienen dialogando sobre la necesidad de asistencia financiera de la Provincia para afrontar pagos salariales de empleados municipales; “acordando” la realización futura de obra pública en sus distritos y otros, como los del Conurbano intentando conseguir camas para que el sistema de salud pública no se sature producto de la pandemia, entre otras cuestiones básicas como atender la crisis estructural de inseguridad. 

   En este contexto y con la luz verde del Gobernador, el ministro Agustín Simone (Infraestructura y Servicios Públicos)  trabaja a contrarreloj con los proyectos presentados por los intendentes para empezar a poner en marcha el Fondo de Infraestructura Municipal (FIM)  de $ 2 mil millones sancionado por la Legislatura.  La obra pública es una de las patas centrales del plan de reactivación económica de la pospandemia que se diseña en calle 6.

   El gobernador, como se sabe, optó tener como interlocutores a los intendentes de Juntos por el Cambio en lugar de los legisladores al entender que muchos responden a la estructura del “macrismo residual” o a la exgobernadora María Eugenia Vidal. Aquí surge una diferencia esencial: la oposición con responsabilidad de gestión municipal empuja del carro a la par de Kicillof. 

   Tampoco suma que, Carlos Bianco, el jefe de Gabinete bonaerense reaccione públicamente “politizando” aun más la protesta diciendo que “no fue una marcha anticuarentena sino una marcha antiperonista”.

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   En términos objetivos, sonó algo más razonable cuando descargó su malestar sobre intendentes de Juntos por el Cambio por la habilitación de actividades de recreación en medio de la pandemia. Muchas veces en la política se termina imponiendo la “devolución de gentilezas” como escarmiento. 

   Lo que tiene que terminar es la grieta entre los extremos (los fanáticos de Cristina Fernández de Kirchner o Mauricio Macri) con esa postura de que al otro le vaya mal porque mientras peor es mejor para mí. 

   Eso podría terminar en la medida que una gran parte de la dirigencia política haga un esfuerzo por no querer protagonizar un duelo futbolero como si fuese un partido entre Boca y River, mientras la sociedad observa desde la tribuna.

   “Párenla, no es momento de cavar la grieta y buscar votos”, lanzó sin edulcorante Kicillof contra el coro de dirigentes del arco opositor y “comunicadores porteños” que, según dijo, “conspiran” contra las medidas que aplica el gobierno, casi “naturalizando” los miles de muertes y contagios diarios por Covid- 19. 

   El oficialismo buscará arrebatarle a la oposición de JxC la bandera electoral contra la problemática de la inseguridad que necesita “agitar” para ampliar la base de protestas callejeras que empezó con Vicentin y se prolongó contra la reforma judicial y la “anticuarentena” social. 

   En principio, el presidente Alberto Fernández apuró un aporte millonario de recursos nacionales a la Provincia para dotar a las policías locales con la compra de patrulleros y de equipamiento como “gesto político” que ayude a contener los reclamos de una tropa de alcaldes peronistas del Gran Buenos Aires, todavía molestos con el ministro Sergio Berni desde que les recortó poder de decisión sobre el manejo de las policías locales. 

   Aislado por coronavirus Berni se mantiene en la orilla. Ese “retiro preventivo” se dio justo en momentos del hallazgo de restos de un cadáver encontrado días atrás en el límite entre Villarino y Bahía Blanca. El caso provocó un natural impacto político y especulaciones que hablan de una posible “limpieza”en la Policía bonaerense. 

   El efecto escoba podría alcanzar hasta al mismísimo Berni según versiones que en la gobernación califican como “operaciones de prensa”.  Un rumor indica que Berni está preparando su “retirada” del ministerio de Seguridad para continuar con sus intenciones de pelear por un cargo electoral a sugerencia de su “jefa política”, la vicepresidenta Cristina Kirchner. 

   Pero dicen en las diagonales que el funcionario aspira a irse como “víctima” diciendo que la Nación no ayuda en la coordinación de las fuerzas uniformadas ante la problemática del aumento del delito, básicamente en el Gran Buenos Aires.  

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