Bahía Blanca | Jueves, 18 de agosto

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Una charla en una escuela de Bahía permitió sacar a la luz un abuso y condenar al acusado

El Tribunal en lo Criminal Nº 1 le impuso una pena de 11 años de cárcel a un hombre imputado de someter sexualmente a una pequeña durante largo tiempo. El procesado convivía con la víctima y su familia en una casa de nuestra ciudad.

Fotos: archivo-La Nueva.
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Audionota: Gino Mondino (LU2)

   Una charla en la escuela brindada por una médica le permitió comprender que estaba siendo víctima de abuso sexual y que los episodios que venía soportando desde hacía tiempo no debían ocurrir.

   También le dio fuerza para poner un freno y contarle a su madre lo que durante 3 años le hizo esa persona a la que consideraba “un tío”.

   La denuncia presentada por la progenitora de la chica derivó en la detención del hombre -no se lo identifica para preservar a la niña- y su condena a 11 años de prisión.

   En las últimas horas, el Tribunal en lo Criminal Nº 1, con el voto de los jueces Hugo Adrián De Rosa, Christian Yesari y Ricardo Gutiérrez, lo declaró culpable de los delitos de “abuso sexual reiterado agravado por haber mediado aprovechamiento de la situación de convivencia preexistente con una menor de edad, en concurso real con abuso sexual gravemente ultrajante, reiterado, agravado”.

   Para los magistrados quedó probado que los hechos ocurrieron entre 2012 y 2015, en una vivienda ubicada en la zona de Villa Nocito.

   También se estableció que los abusos comenzaron cuando la víctima tenía 9 años, consistiendo en manoseos y otras prácticas sexuales.

   Los episodios ocurrieron en forma reiterada y aprovechando los momentos de ausencia de los progenitores y hermanos de la pequeña.

Duro relato

   Un testimonio fundamental en la causa resulta el de la propia víctima, quien mediante el sistema de Cámara Gesell describió los abusos sufridos por parte del imputado, que residió durante mucho tiempo en su casa y lo consideraba como un miembro más de su familia.

   Manifestó los hechos que padeció y dijo que se acrecentaron cuando sus padres se separaron.

   Explicó que su madre solía verla “decaída y pálida” y le preguntaba qué le pasaba, aunque pasó tiempo hasta que tuvo la valentía de contarle.

   Dijo que una charla sobre sexualidad que brindó una médica en su escuela le permitió comprender que estaba siendo víctima de abuso.

   También indicó que reveló la situación a los 12 años, luego de que el imputado intentara someterla y pudiera resistirse.

   Incluso, contó que tras este episodio el sujeto se dirigió a la casa de la progenitora de la chica y le mencionó que el padre estaba abusando de ella, como una forma de ocultar su responsabilidad.

   La joven refirió que reveló quién era el verdadero responsable y lo obligaron a retirarse del domicilio, además de efectuar la denuncia penal.

Consecuencias

   Una pericia realizada por una psicóloga permitió determinar que la chica presentaba síntomas estrés postraumático, como cambios del estado de ánimo, abulia, retraimiento, tristeza y angustia.

   También se estableció que la revelación de lo padecido le causó alivio.

   La profesional afirmó no haber advertido indicadores de fabulación o presiones externas, hallando en la víctima un “discurso claro en relación a los hechos traumáticos padecidos”.

   El padre de la menor declaró y dijo que enfrentó al imputado tras enterarse de los dichos de su hija y este, en medio del llanto, reconoció haber abusado de ella.

   Además brindaron testimonio otros familiares de la nena, quienes relataron lo ocurrido y que el imputado amenazaba a la víctima con lastimar a su sobrino si contaba algo de lo que pasaba.

   Respecto a la declaración del acusado, quien negó su responsabilidad en los hechos imputados, los jueces sostuvieron que sus dichos "carecen de todo poder de descargo, pues no encuentran sustento en los elementos de prueba, sino que además se contradicen con la declaración de la víctima".

   Por todo ello, los magistrados hallaron probada la responsabilidad del procesado y le impusieron la pena de once años de prisión por los abusos en perjuicio de la pequeña.