Liga Nacional

Ese inolvidable equipo de Pacífico que tuvo "Huevo"

13/7/2019 | 07:10 |

Se cumplen hoy 35 años del debut en la denominada Liga de transición. El verde terminó tercero. Histórico.

 

 

Neal Robinson, en plena definición la noche del debut. El Casanova, a pleno. Fotos: archivo-La Nueva.

Por Fernando Rodríguez / ferodriguez@lanueva.com

(Nota publicada en edición impresa)

   Con todas las dudas que generaba la irrupción de la Liga, con su etapa de transición en 1984, un día como hoy, 13 de julio, debutaba Pacífico, uno de los dos representantes bahienses junto a Estudiantes.

   El equipo de barrio, simpático, atrevido; con dirigentes pasionales que intentaban, a pesar de todas las limitaciones, poder nivelarse con los mejores del país.

   El verde clasificó pocos días antes del cierre de la lista de buena fe y reforzó lo que tenía con un par de extranjeros desconocidos, que se sumaron a la llegada del técnico Oscar Sánchez, proveniente de Villa Mitre y en reemplazo de Paquito Alvarez.

Los suplentes, mezclados con el público y Sánchez, sobre la línea lateral.

   “Tenía muchas ganas de ganar. En esa época era un pendejo, tenía toda la fuerza, me llevaba todo por delante, peleaba, discutía... Era joven, me ofrecieron un equipo de Liga y le di para adelante... Era furor, club de barrio, pura pasión”, argumenta Huevo.

   Bajo la presidencia de Mauricio Di Buo y con el liderazgo de Ricardo Montecchiari y Jorge Di Toto se movilizó la tropa verde. Todos colaboraban. Todos se sentían parte.

Montecchiari, Di Buo y Di Toto, tres dirigentes que marcaron una época del verde.

   El arribo de Neal Robinson y Randall Burkert fue la misma semana del debut.

   “El primer entrenamiento, que fue en 9 de Julio (en Pacífico estaban colocando el parquet), a mi asistente, Roque (De Pascuale), lo mandé al vestuario para que se fije si Neal Robinson tenía los dedos puestos, porque no podía agarrarla”, recordó Huevo.

   Pasaron los días, le ganó un amistoso a un disminuido Villa Mitre (110-73) y llegó el viernes 13. 

   Ese fue "el" día. El Casanova estaba abarrotado.

Burkert, Richotti y Robinson.

   “Ferro tenía una cualidad: quedaban muy bien en el póster, porque eran todos grandes, tenían buzos verdes, lindos y se notaba ser un equipo profesional. Nosotros, en cambio, éramos bien de barrio”, comparó Huevo.

   Con esas diferencias bien marcadas, las dudas invadían a todos.

   “En el vestuario, antes del primer partido, casi me descompongo. De los nervios que tenía sentí nauseas, deseos de vomitar, porque temía fallar”, admitió en su momento Randy, que tenía 25 años.

   No obstante, el respaldo del público (unos 400 mil pesos de recaudación) generó alivio en la dirigencia, que había invertido mucho para poner en cancha un equipo acorde a la competencia. Y el rendimiento deportivo, aún más los tranquilizó.

   Fue victoria ante el cuco, Ferro, por 87 a 68.

Burkert sube, ante la mirada de Uranga, Cortijo y Belli.

   Esta es la síntesis del partido:

   Pacífico (87): Marcelo Richotti (17), Randy Burkert (13), Carlos De Battista (18), Neal Robinson (27) y Ottón Jascowsky (12). DT: Oscar Sánchez.

   Ferro (68): Miguel Cortijo (10), Hugo Belli (9), Javier Maretto (20), Sebastián Uranga (15), Diego Maggi (8), fi; Gabriel Darrás (6), Orlando Fabián Tourn y Fernando Borcel. DT: Luis Martínez.

   Primer tiempo: Pacífico 37, Ferro 37.

   Tiros libres: Pacífico, 19-30 y Ferro, 4-10.

   Cinco faltas: Maggi y Darras (F).

   Arbitros: Juan Carlos Gómez y Alberto García.

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Sólo jugó con cinco

   Curiosamente, Huevo no introdujo ningún cambio ese partido.

   “Eramos cinco y medio”, recuerda.

   Los cinco, inamovibles, resultaban una garantía.

   “Con Richotti podías ir a jugar a Vietnam, de visitante; De Battista era un asesino silencioso con un tiro elegante; Ottón Jascowsky era un animal y también con él podías ir a jugar a Vietnam, sin ventaja deportiva; Randy era el manual del gesto de la defensa, el típico blanco que salió hace horas de la universidad; Neal, en espacio reducido y una tablita de parquet desequilibraba como ninguno; terminó siendo el mejor extranjero de la competencia. Y después teníamos a (Héctor) Ceballos, que yo sabía que respiraba porque vivía, pero siempre efectivo y al Sangre (César) Petroni, zurdo hasta para masticar. Así largamos”, enumeró.

De Battista, Richotti, Robinson, Jascowsky y Ceballos.

   Un plantel limitadísimo, corto de centímetros y que no guardaba secretos.

   “Hacíamos la defensa de los cobardes: zonita 2-1-2 y que vengan”, aseguró Huevo.

   “Antes, el triple era un recurso en los últimos dos minutos, después paso a ser un tiro más normal y ahora una enfermedad. Todos tiran. Antes no había tremendos tiradores”, comparó.

   Ese debut quedó marcado a fuego. Fue hacerle frente a los mejores. Medirse y animarse a más.

   En la primera rueda el verde ganó ocho de nueve partidos, recibiendo el menor promedio de puntos (75,55) y teniendo la cuarta ofensiva más alta, con 89 puntos por juego.

   La cancha siempre reventaba de gente, había gran expectativa.

   Todo iba muy lindo, hasta que Grace, la mujer de Burkert, insistió para regresar a Estados Unidos, argumentando un embarazo. 

Randy y Grace, su mujer, cuando todavía disfrutaban en Bahía.

   "Yo le dije que acá se podía atender. Había ginecólogos", contó Huevo.

   El esfuerzo dirigencial y del cuerpo técnico por convencerla no resultó, llevándose también a Randy y gran parte de las esperanzas del verde.

En números

   Pacífico hizo una primera rueda casi perfecta, ganando ocho de nueve, a partir de una defensa que recibió el menor promedio de puntos entre 10 (75,55) y una ofensiva de 89 puntos (4º).

   Llegó a semifinales contra San Andrés, a la postre el campeón. En Villa Ballester perdió 95 a 88 y en el Casanova, en un final cargado de tensión, cayó 92 a 91.

   “Pacífico fue uno de los equipos más productivos que tuve. Fue impresionante. Marcó una época. Marcelo hasta jugó lesionado, era otra cosa, era el mejor base junto a Milanesio y Cortijo: agresivo, cojudo, calentón, bicho...”, definió Huevo.

   Acaso, la síntesis de lo que fue Pacífico a nivel país, el mismo que aguantó hasta el 9 de agosto de 1989, cuando la realidad económica lo obligó a bajarse de la Liga Nacional. Una pena.

Promedios

   Los promedios de puntos de Pacífico: Neal Robinson, 25,77 ppj.; Carlos De Battista, 17,05; Ottón Jascowsky, 17; Randall Burkert, 16,38; Marcelo Richotti, 12,83; Héctor Ceballos, 4,21; César Petroni, 0,57; Fernando Lliteras, 0,33 y Fernando Petroni no convirtió. DT: Oscar Sánchez.

El goleador

   El máximo goleador del torneo fue Neal Robinson, quien anotó 227 puntos en la primera rueda (25,22) y 237 en la segunda (26,33), totalizando 464.

Richotti saluda a Robinson. Gran dupla.

   Contabilizando los mejores promedios -con un mínimo de nueve juegos- así se escalonaron: 1º) Joseph Garret (Almagro de Esperanza), 25,82 puntos; 2º) Neal Robinson (Pacífico), 25,77; 3º) Jorge Carrizo (Instituto), 25,66; 4º) Ernest Graham (San Andrés), 24,63; 5º) Kenneth Hubert (Sport), 23,88; 6º) Daniel Aréjula (River), 22,27; 7º) Mario Milanesio (Atenas), 21,77; 8º) Ricardo Rattone (San Andrés), 21; 9º) Adolfo Perazzo (Boca), 20,88 y 10º) Daniel Montanini (Sport), 20,52.

 

 

 

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