Época de cisnes negros

7/4/2019 | 06:30 |

Por
Guillermina Rizzo

   ¡Todo bajo control! Imperativo que pareciera evitar sobresaltos, imprevistos.

   Desde pequeños/as generalmente se “nos prepara” para que el proyecto de vida sea una sucesión de peldaños organizados: estudiar, recibirse, tener un trabajo, casarse… Lo ideal es que el guión sea propio y se lo vaya delineando de acuerdo con deseos y necesidades; en ocasiones, los escalones están prefijados por mandatos familiares, sociales, culturales y hasta políticos.

   ¡Certezas! En tiempos en los que nos gusta tener todo registrado, controlado y bastan pantalla y click para saberlo todo; la certidumbre se apodera del momento presente como una especie de garante que espanta ansiedades y miedos.

   ¡Incertidumbre! ¿Estamos preparados/as para manejar lo inesperado?

   Tomá unos minutos y pensá en todas esas situaciones que tenías previstas, secuenciadas, contemplando hasta el más mínimo detalle y se vieron interrumpidas por lo imprevisto, lo imponderable, lo inimaginable.

   Desde un picnic que se suspende por lluvia hasta una boda que queda trunca, desde un viaje planeado que se posterga por una enfermedad o una medida que económica que sacude nuestro presupuesto; ejemplos infinitos.

   Nuestra vida cotidiana está llena de vueltas y virajes que superan la imaginación del mejor autor de best seller, máxime en nuestro país. Sin darnos cuenta, o tal vez sí, estamos una y mil veces expuestos a lo inesperado; lo impensado irrumpe y los proyectos se desmoronan como castillos de naipes.

   ¿Aprender a tramitar la incertidumbre?

   Pocas veces nos preparamos para lo raro, lo insólito, lo impredecible, lo abrupto; resulta un desafío desaprender patrones y darle la bienvenida a lo fortuito, lo impensado. Liberar la imaginación para concebir aquello que pareciera imposible e incierto, nos aleja y protege de esa necesidad de tener todo controlado; contemplar desde cierta perspectiva posibilita comprender y también atenúa los impactos.

   Hace años compré un libro de Nassim Taleb que indaga sobre situaciones que suceden y exceden cualquier predicción a las que denomina tal como se titula la obra El cisne negro. Este financista e investigador sostiene que para que un evento sea “cisne negro” deber reunir tres atributos.

   Impacta: capta nuestra atención y nos toma “desprevenidos”; es inesperado: razón por la cual lo ocurrido en el pasado no apuntaba a esa posibilidad; genera explicaciones luego de su aparición: es decir que la preocupación y miedo por la aparición de un “cisne negro” generan la sucesión de ideas que expliquen lo sucedido.

   ¿Cómo tolerar lo incierto?

   Nos aferramos a lo previsible, somos seres “de rutina”, sin embrago lo accidental también es parte de la vida cotidiana. Entender que no podemos saber ni controlar todo, que a veces el cambio no depende de nosotros/as sino del tiempo, registrar las propias emociones, prestarle atención a la intuición, ejercitar la flexibilidad y dejar a un lado los vaticinios estériles, nos preparan para recibir lo inesperado.

   La vida es cambio, también sorpresa; a veces la única certeza es la incertidumbre.

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