La Piedad, más de un siglo

7/4/2019 | 11:09 |

Mario Minervino / mminervino@lanueva.com

Hace 125 años, en abril de 1894, fue inaugurada la capilla y escuela de La Piedad, donada a la congregación salesiana por Luis Antonio D'Abreu.
Nativo de Portugal, D'Abreu cumplía 50 años de vida al momento de entregar a monseñor Juan Cagliero, obispo de la Patagonia, la obra mediante la cual demostraba su agradecimiento a una ciudad donde había pasado momentos trascendentes de su vida. 
"Elegí ese lugar descampado -explicó- por su proximidad al Ferrocarril Noroeste; en derredor de la estación y los talleres surgirían las viviendas de los obreros. 
"Y era necesario pensar en sus hijos, educarlos e instalar una escuela de artes y oficios. Para que allí también se asilara a la niñez abandonada, sustrayéndola de la corrupción".
Para aquella jornada inaugural de hace más de un siglo, el pueblo de Bahía Blanca (9 mil habitantes) se vistió de gala. Tres días antes de la ceremonia llegó, para apadrinar el acto, el presidente de la Nación, doctor Luis Sáenz Peña, acompañado por su mujer y una numerosa delegación. 
El día del arribo, el vecino Ángel Brunel le dio la bienvenida y manifestó la voluntad de todos los bahienses de participar activamente en el desarrollo de una Argentina grande. 
Tras el tedeum, celebrado por monseñor Cagliero en la catedral, el presidente se alojó en la casa del vicecónsul de España. Sáenz Peña y su mujer, Cipriana, pasaron los días previos al acto recorriendo el puerto (él) y participando de las kermeses (ella).
El día esperado, la Banda del 10 de Infantería "atronó los aires anoticiando al pueblo que era hora de marchar hacia la capilla". 
Fue una jornada histórica para una incipiente ciudad que entendía la inauguración de la capilla y del colegio Nuestra Señora de La Piedad como una señal contundente del futuro de grandeza de la ciudad de Bahía Blanca.

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